ACS busca socios para crear un líder mundial de autopistas de peaje

El grupo negocia con grandes fondos de infraestructuras lanzar una plataforma a la que aportaría los activos de su filial Iridium y su participación en Abertis

El presidente de ACS, Florentino Pérez
El presidente de ACS, Florentino PérezACS ACS

Fracasado el “plan A”, el Grupo ACS ha activado el “plan B” para lograr su objetivo de convertirse en uno de los principales gestores de autopistas de peaje del mundo. La compañía que preside Florentino Pérez ACS está en conversaciones con grandes fondos de infraestructuras internacionales para la creación de una plataforma de inversión en este tipo de activos, según ha adelantado el diario “Cinco Dias” y han confirmado fuentes del mercado.

Tras la venta de su filial de servicios industriales a la francesa Vinci por 5.000 millones de euros, Florentino Pérez, presidente de ACS, ya anunció en abril en la junta de accionistas de la empresa su intención de orientar parte de su estrategia hacia la creación de un gigante mundial de las concesiones utilizando para ello parte de los fondos captados con esta venta. Su primera tentativa para impulsar esta división fue hacerse con Autostrade per l’Italia, filial de Atlantia, para poder combinarla con Abertis, compañía cuya propiedad comparten ambas firmas casi al 50%. Pero el consejo de administración de la italiana aceptó finalmente otra oferta, la de un consorcio integrado liderado por la entidad financiera estatal CDP Equity y en el que también participan los fondos Blackstone y Macquarie.

Tras esta negativa, ACS se ha puesto manos a la obra para crear una plataforma a la que, de entrada, aportaría los activos de su filial Iridium y su participación en Abertis y a la que sus potenciales socios podrían contribuir con capital o con activos. Por el momento, no se contemplaría la entrada de Atlantia. El grupo cree que el de las concesiones es un mercado que ofrece muchas oportunidades. De hecho, el grupo tiene identificados potenciales proyectos de concesiones de infraestructuras por 250.000 millones de euros a desarrollar en los próximos años en EE UU, Canadá, Australia y Europa.