Santander, Bankinter y BBVA repartirán dividendos este año tras la luz verde del BCE

Sabadell y Caixabank estudian hacerlo, pero mantienen su intención de remunerar en 2022

El BCE levanta la recomendación de no repartir dividendos pero pide prudencia.
El BCE levanta la recomendación de no repartir dividendos pero pide prudencia.

Desde hoy, el Banco Central Europeo (BCE) ya permite a los bancos repartir dividendos, pero pide prudencia y cree que no van a realizar un reparto muy elevado. En marzo 2020, los principales bancos europeos mantuvieron 28.000 millones de euros en sus libros contables. El BCE les pidió que no repartieran dividendos ni recompraran acciones, con el objetivo de que pudieran cubrir pérdidas y dar más créditos a los hogares, pymes y grandes empresas, a las que la pandemia de la Covid-19 les acechaba peligrosamente. En julio se mantuvo esta recomendación, y ya en diciembre, el BCE recomendó a las entidades de crédito que el reparto de dividendos y la recompra de acciones se mantuviera por debajo del 15% del beneficio acumulado de los ejercicios de 2019 y 2020, y que no sobrepasaran los 20 puntos básicos de la ratio de capital de nivel 1 ordinario (CET1), si este importe fuera menor.

La respuesta de los bancos europeos que son directamente supervisados por el BCE, fue la de repartir dividendos por un total de 10.000 millones de euros en los primeros meses de 2021, según cifras proporcionadas por la entidad. Esta cifra es menos de una tercera parte de la cantidad con la que los bancos retribuyen normalmente a sus accionistas en un año financiero normal. Este último mes de julio, el BCE decidió no prolongar más allá de septiembre de 2021 la recomendación de limitar el reparto de dividendos.

Ahora, la entidad europea destaca que esta medida “ha sido efectiva”, y que los bancos que alteraron sus planes de reparto de dividendo aumentaron las provisiones en un 5,5 % y el préstamo a la economía real en un 2,4 % respecto a los que mantuvieron sus planes de reparto de dividendo, bien porque ya lo habían pagado antes de la recomendación o bien porque no tenían intención de hacerlo desde el principio. Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España, ha dicho esta semana que la recomendación de limitar el reparto de dividendos tuvo un efecto positivo adicional de 17 puntos básicos en la solvencia de los bancos grandes de la zona del euro.

El dividendo es la fórmula más común que usan las empresas para repartir una parte de los beneficios entre sus accionistas, y estos abonos son habitualmente regulares en el tiempo, que se consideran ordinarios, y de dos tipos: a cuenta o complementarios: los dividendos a cuenta son pagos anticipados antes de que finalice el ejercicio económico, mientras que el complementario es el que llega aprobada la aplicación del resultado y fijado el dividendo total.

La respuesta de los bancos españoles

Banco Santander, BBVA y Bankinter ya han dicho que van a repartir en breve dividendos anticipados con cargo a los resultados de 2021. Para ello no necesitan la autorización formal del BCE, pero sí para las recompras de acciones. Sabadell y Caixabank, por otra parte, estudian hacerlo, pero por ahora mantienen su intención de remunerar en 2022.

Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión BCE, ha defendido que es “inapropiado” dotar a la entidad monetaria u otros supervisores nacionales de poderes vinculantes sobre el reparto de dividendos, y ha añadido que la recomendación que hizo el BCE no es legalmente vinculante y era “por tiempo limitado” y “por circunstancias verdaderamente excepcionales”. El BCE reconoce que los dividendos son importantes para que los bancos puedan conseguir capital externamente, y cree que un poder vinculante para prohibirlo puede “afectar negativamente a la sostenibilidad a largo plazo de las instituciones y los mercados”. Estos efectos podrían ser muy agudos si la Unión Europea da un paso unilateral y otros países no dan poderes similares a sus autoridades. Todo apunta a que los bancos españoles fueron los que más se quejaron por la recomendación del BCE. La entidad europea no hace comentarios hacia bancos concretos, pero sí dijo que, aunque tuvo conversaciones difíciles con algunos, en general, todas las instituciones significativas siguieron la recomendación.