El recorte de la UE al crecimiento de España provoca una desviación de 60.000 millones sobre la previsión inicial de Calviño

El Gobierno predijo un crecimiento del 9,8% este año con la suma de los fondos europeos. La rebaja al 4,6% de Bruselas desbarata este cálculo

Bruselas tampoco da tregua a las esperanzas del Gobierno. Su última previsión soltó ayer un golpe directo al mentón de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y a su predicción de crecimiento para este año. La Comisión Europea rebajó de manera tajante sus previsiones económicas para España, con un recorte de 16 décimas este año y ocho para 2022 respecto a los vaticinios del mes de julio. De esta forma, Bruselas pronostica que la economía española crecerá tan sólo un 4,6% este año y un 5,5% el que viene.

Esta rebaja no es ninguna sorpresa para nadie ya que en la últimas semanas varios organismos e instituciones internacionales y nacionales habían pronosticado una recuperación menos robusta de lo esperado. Pero las previsiones de Bruselas son mucho más pesimistas que los peores augurios presentados hasta ahora y suponen un serie revés para el Gobierno de Pedro Sánchez, que sigue confiando en un alza del PIB del 6,5% para este año y el 7% para el que viene, casi dos puntos más que los números del Ejecutivo comunitario.

Esto significa, que de la previsión inicial más optimista realizada por Calviño –que marcó un crecimiento en 2021 del 9,8%, contando con la llegada de los fondos europeos– la desviación final que se habría producido alcanza ya casi los 60.000 millones de euros, al ver reducido el incremento del PIB en 5,2 puntos.

La propia vicepresidenta de Asuntos Económicos defendía esta semana desde Bruselas la vigencia de los Presupuestos Generales del Estado, dado que el buen comportamiento de los ingresos fiscales, a pesar de un crecimiento del PIB menor, permitirá seguir reduciendo el déficit público y la deuda, en máximos históricos ante la necesidad de inyectar dinero público para hacer frente a los estragos económicos del coronavirus. Ayer mismo volvió a reiterar que los Presupuestos para 2022 «se van a cumplir», defendiendo todas las previsiones.

Pero Bruselas ha echado un jarro de agua fría ante tanto optimismo al pronosticar un déficit disparado este año por encima del 8,1% y un 5,2% el que viene y una deuda que cerrará este año en el 120,6% e irá bajando a un ritmo reducido de 116,9% el año 2022. Aunque la reducción del déficit de este año al que viene es notable, Bruselas calcula que en 2023, cuando salgan del congelador las normas fiscales europeas, el déficit se sitúe en el 4,2%, y la deuda en el 116,9% –lejos de los parámetros del Pacto de Estabilidad y Crecimiento: 3% y 60% respectivamente–. A pesar de esto, se da por supuesto que Bruselas tendrá manga ancha a la hora de que el aterrizaje a las normas fiscales sea lo más suave posible.

Para el comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni este recorte drástico se debe a «los cuellos de botellas del lado de la oferta, los precios galopantes de la energía, que están teniendo un impacto fuerte sobre la economía y un consumo interno menos dinámico». A pesar de esto, Gentiloni también ha defendido que estos datos se encuadran en un «marco de expansión relativamente fuerte» que, sin embargo, retrasa la recuperación respecto a los niveles prepandemia hasta el año 2023, lo que deja a nuestro país en el furgón de cola respecto al resto de potencias del club europeo y muy lejos, este año, de países como Irlanda y Estonia que registran un alza del PIB récord del 14,6% y el 9% respectivamente.

Bruselas prevé que la mayoría de los Estados miembro alcancen el nivel de PIB anterior a la crisis al final de 2021: en el caso de Alemania lo estima para el primer trimestre de 2022; Italia en el segundo trimestre de 2022; y España en el primer trimestre de 2023, los últimos en hacerlo.

En cuanto al paro, uno de los males endémicos de la economía española, el fin de las restricciones tras los peores momentos de la pandemia consigue que éste se reduzca paulatinamente hasta el 15,2% este año y el 14,3% el que viene. Es la única ventaja que conceden desde Bruselas.

El análisis realizado por los técnicos comunitarios asegura que la creación de empleo se ha acelerado en los últimos meses y se espera que el consumo de los hogares se mantenga «fuerte» debido a los ahorros durante la pandemia, unido a la recuperación del turismo internacional y los fondos europeos Next Generation EU. A pesar de estos buenos augurios, la euforia se contiene debido a la persistencia de la pandemia en otros países, lo que puede retrasar «la recuperación total» del sector turístico, del que «la economía española sigue dependiendo fuertemente», advierte Bruselas.