El PSOE presenta su ‘criptoeuro’ público en el Congreso

Defenderá la creación de un euro público digital que permita recuperar el “control democrático” sobre el dinero sin tener que “nacionalizar la banca ni estatalizar el crédito”

Las criptomonedas siguen su ascenso
Las criptomonedas siguen su ascenso FOTO: SASCHA STEINBACH EFE

Un euro digital a modo de criptomoneda pública. Eso es lo que mañana el Pleno del Congreso debatirá a propuesta del PSOE en su objetivo de impulsar el estudio de un euro digital como moneda pública, ante la paulatina desaparición del dinero en efectivo y el auge de nuevas formas de pago, como las criptomonedas o los sistemas de ‘banca en la sombra’, y recuperar así el “control democrático” de la política monetaria.

El partido de Pedro Sánchez pide impulsar, en colaboración con el Banco de España, la creación de un grupo de estudio para evaluar el desarrollo de un euro digital para “ofrecer una mayor estabilidad financiera tanto a la economía española como al conjunto de la eurozona y recuperar el carácter del dinero como bien público y bajo control democrático”. Se trata de una proposición no de ley registrada el pasado mes de junio en la que defiende este proyecto de euro digital como la posibilidad de recuperar el dinero “como bien público, más estable y bajo control democrático, al estar bajo control de un banco central”, en el que la ciudadanía pueda tener alojada directamente sus cuentas, según informa Europa Press.

Contra el control privado del dinero

En su exposición de motivos, el PSOE explica el debate de la posibilidad de crear nuevas monedas digitales públicas (CBDC, en sus siglas en inglés, por Central Bank Digital Currency, o ‘Moneda Digital del Banco Central’), y revela que más de un 80% de instituciones consultadas en 2020 por el Banco de Pagos Internacionales de Basilea ya trabajan en proyectos de este tipo.

Entre sus motivos, citan el auge de nuevas formas de pago, como las criptomonedas, la llamada ‘banca en la sombra’, ajena al sistema bancario y su regulación, sus posibilidades de inclusión financiera --la primera CBDC, creada en Bahamas, fue creada con esta motivación-- y también el declive del uso del efectivo, algo que mejora el rastreo de operaciones y limita las posibilidades de fraude.

Una banca pública de depósitos

Sin embargo, alerta el PSOE, esta desaparición provocaría que todo el dinero en circulación fuese bancario y privado. “Implicaría una mayor inestabilidad que justamente trató de minimizar la creación de los bancos centrales tal y como los conocemos”, reflexiona esta formación, que plantea dinero público digital, intangible, respaldado por el Estado, y depositado en una cuenta directamente en el banco central. “Un privilegio, por el momento, restringido a los bancos”, señala.

Además, señala que permitir cuentas particulares en un banco central posibilita un control directo de la cantidad de dinero, y su respaldo por el Estado y la protección legal de las transacciones, ajenas a su explotación comercial como sí puede suceder en otros sistemas privados. Es más, explica cómo, en caso de necesitar una expansión monetaria, el mecanismo sería más directo al inyectar liquidez directamente sobre cuentas corrientes y trasladarse de forma inmediata y sin intermediarios a la actividad económica.

Créditos privados, depósitos públicos

El PSOE matiza que este dinero digital público no conllevaría ni la nacionalización del sistema bancario ni la estatalización del crédito, pues tanto en una variante de moneda pública directa, hasta otras híbridas o intermedias, no desaparecería la actividad privada de crédito. Es más, argumenta que sería más segura, en la medida en que estaría completamente separada de los depósitos de los ahorradores, y que así también la creación de dinero dejaría de depender de la expansión crediticia, aminorando el riesgo de un sobreendeudamiento privado.

Tampoco desaparecerían los medios de pago privados, apostilla el PSOE, señalando que la mayoría de proyectos de CBDC planteados son reacios a monopolizar este sector, y apuestan por modelos híbridos en el que el dinero público digital compite con otros medios de pago privados.