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La amenaza de la deuda ensombrece el horizonte

El fin del programa de compras del BCE en diciembre y la ralentización someterán a más incertidumbre a un pasivo en un punto ya preocupante.

  • Draghi puso en marcha el programa de compra de deuda soberana para inyectar liquidez en el sistema y apoyar a los países de la eurozona más débiles de ataques especulativos
    Draghi puso en marcha el programa de compra de deuda soberana para inyectar liquidez en el sistema y apoyar a los países de la eurozona más débiles de ataques especulativos

Tiempo de lectura 4 min.

03 de septiembre de 2018. 03:27h

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Roberto L. Vargas 3/9/2018

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Dicen los expertos que aunque Grecia ha abandonado oficialmente los rescates, su futuro es más que incierto. Con una economía casi estancada, resulta difícil generar los recursos suficientes para pagar su abultada deuda de 317.407 millones de euros, equivalentes al 178,6% de su PIB. Lo peor es que tampoco le resultará sencillo obtener los recursos en los mercados porque esa misma debilidad le dificulta endeudarse todavía más, al menos a un tipo de interés razonable. Si le cuesta pagar lo que ya debe, ¿cómo vamos a prestarle más?, se preguntarán los inversores. En España, hace tiempo que los titulares periodísticos dejaron de interesarse por la prima de riesgo, el diferencial entre lo que pagan los inversores por la deuda española y la alemana, la de referencia por ser la más solvente. Pero los expertos temen que volverá a ponerse de actualidad no tardando mucho. La deuda española es de 1,16 billones de euros, equivalentes el 98,8% de su PIB. Aunque no está desbocada como la griega o la italiana, que equivale al 131,8% de su riqueza, está en márgenes que los economistas consideran ya bastante preocupantes. Como explica Miguel Ángel Bernal, «a partir de un nivel del 60%, empieza a afectar al crecimiento» dado que el servicio de la deuda –sus intereses– es muy abultado y esos fondos no pueden destinarse a inversión productiva.

En los últimos años, la preocupación por la deuda en España ha sido relativa. Está ahí, hay que pagarla, pero el programa del Banco Central Europeo (BCE) de adquisición de pasivo de los países más débiles ha actuado como pararrayos frente a posibles ataques especulativos como los del pasado. Pero Mario Draghi va a retirar su escudo. A partir de diciembre, interrumpirá su programa de compras y cada cual tendrá que apañárselas por su cuenta. Y los expertos vaticinan problemas para España con la deriva de Sánchez. «El Gobierno ha decidido de forma unilateral subir las pensiones y los salarios de los funcionarios, lo que va a generar inflación, algo que también está ocurriendo en otros países de Europa. En este escenario, el BCE acabará subiendo los tipos y eso afectará a nuestra prima de riesgo», explica José Ramón Pin Arboledas. Una prima más alta no implica necesariamente más problemas para España. Puede deberse a un descenso de la rentabilidad del bono alemán y un mantenimiento de la del español. Pero los economistas temen más bien lo contrario, que suba el interés del español y baje el del alemán. «Podemos encontrarnos con que el aumento de la recaudación que Sánchez prevé con la subida de los impuestos acabe destinado al pago del servicio de la deuda», advierte el profesor del IESE. Desde mediados de junio, la rentabilidad del bono español en el mercado secundario ha escalado del 1,24% al 1,5% al que cerró el viernes.

Contagio de Italia

A Miguel Ángel Bernal más que los costes de financiación, lo que le preocupa son las dificultades que pueda tener España para colocar la propia deuda. «¿Quién va a comprarla si no tenemos un programa económico definido?», se pregunta. «El panorama es muy complicado y puede ahuyentar a los compradores, sobre todo a partir de diciembre, cuando el BCE deje de comprarla», advierte, con la vista puesta también en el mayor gasto que prevé Sánchez. Al profesor de la Fundación de Estudios Financieros le preocupa también la situación de Italia. En las últimas semanas, se ha producido una abultada fuga de depósitos del país transalpino ante la deriva económica de su Ejecutivo populista, que prevé superar el objetivo de déficit del 3% de este año. Su prima de riesgo ya lo está notando y ha escalado hasta los 280 puntos básicos, en máximos del año y más del doble que la española, ahora en 113 puntos básicos. Bernal teme el posible efecto contagio. A ojos de los inversores, España e Italia son países hermanos en sus problemas económicos. Y si uno está en apuros, concluyen que el otro le seguirá pronto.

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