Cero euros de los Presupuestos para el plan de colegios especiales

Los padres critican que la Ley de títulos a todos los niños con discapacidades

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La «Ley Celaá» se estrenará el próximo curso académico con cero euros para afrontar uno de los planes más ambiciosos, polémicos y retadores como es la puesta en marcha del plan de inclusión de niños de colegios de educación especial en ordinarios. El plan cuenta con el rechazo de los padres de la educación especia y ahora se ha sabido que no dispone de fondos del Estado para llevarlo a cabo, pese a que la ley expone que se debe dotar a los colegios ordinarios de «los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones a los alumnos con discapacidad», dice la famosa disposición adicional cuarta de la Lomloe.

Lo ha denunciado el propio Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi). «Pedimos inversión y una memoria económica para hacer frente al plan porque en el Proyecto de Presupuestos de 2019, sí que había una partida presupuestaria de un millón de euros para integración, pero las cuentas de este año no incluyen nada», lamenta Jesús Martín, delegado del Cermi para los Derechos Humanos y la Convención Internacional de la Discapacidad.

Martín asegura que es necesario contar con recursos porque, aunque ahora, el 82% de los niños con discapacidad están en colegios ordinarios «no significa que estén bien. Inclusión no significa solo presencia en la clase, no queremos que los niños estén como muebles en los colegios, supone formación y éxito escolar. El Cermi cree que se debe respetar el derecho a los padres a elegir el tipo de centro que quieren para sus hijos, aunque es partidario de la integración de todos los niños con limitaciones en centros ordinarios con los recursos necesarios para que puedan hacerlo. «Los niños sin discapacidad son los gobernantes del futuro y si no han visto a niños que tienen problemas para comer o que hablan por un ordenador van a replicar las discriminaciones en el futuro», expone Jesús Martín.

El Cermi celebra también los avances de la Lomloe que permiten adaptar el currículo educativo a los niños con necesidades especiales y obtener un título (artículo 20.10 de la Lomloe). Sin embargo, no todos los padres consideran que esto pueda suponer una mejora para sus hijos. «Es una estupidez, ¿para qué quiero que mi hijo autista obtenga un título si no le va a servir de nada en el futuro ni para integrarse mejor en el mundo laboral?», dice Mayte Gómez, una madre de un niño con discapacidad.