La familia de Franco no tendrá que devolver dos estatuas del Maestro Mateo al Ayuntamiento de Santiago de Compostela

El Consistorio no ha acreditado su titularidad ni que se las regalasa a el ex Jefe de Estado

Estatuas del Maestro Mateo
Estatuas del Maestro MateoLA RAZÓN

La Audiencia de Madrid ha confirmado que los nietos de Francisco Franco no tendrán que devolver al Ayuntamiento de Santiago de Compostela dos estatuas atribuidas al Maestro Mateo y que en su día estuvieron incluso en el Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana, al no haber podido acreditar que son las mismas que adquirió en junio de 1948. La familia del ex jefe de Estado sostuvo que las adquirió a un anticuario.

La sentencia de la sección 18 de la Audiencia de Madrid parte de considerar que con los datos aportados por el Consistorio la identificación de las estatuas, las relativas a Isaac y Abraham, «no ha quedado ni mucho menos concretada» y, además, también existen dudas sobre la cantidad de las estatuas que fueron retirada del pórtico de la catedral,

Junto a ello, uno de los aspectos relevantes de la resolución judicial es que el Ayuntamiento de Santiago de Compostela no ha podido acreditar en ningún momento que Franco y su esposa, Carmen Polo, las hubiesen adquirido «de una manera ilegítima». De hecho, el consistorio aseguraba que en 1954, con motivo de la visita de Franco y su mujer a Santiago de Compostela con motivo del año Santo Jacobeo y mostrar ésta «interés» por estas estatuas, la Corporación municipal decidió regalárselas, «sin medir ningún tipo de documento o acuerdo de la Corporación».

Sin embargo, la Sala rechaza de plano esa hipótesis, al concluir que están «ayunas y huérfanas de prueba». Así, añade la sentencia, «no existe ningún acto ni ningún acuerdo del ayuntamiento por virtud del cual se cedan gratuita tales estatuas y graciosamente. El mero hecho de que el régimen instaurado en su día por el referido Jefe del Estado tuviera un carácter dictatorial, ello no significa que por ese solo hecho las diversas corporaciones municipales y las diversas autoridades le regalasen graciosamente cualesquiera bienes que por parte del jefe del Estado y su esposa pudiera desear».

Y es que, se añade al respecto, «no se trata de regalar una simple caja de bombones», por lo que es «prácticamente imposibles» que se llevase a cabo regalar las dos estatuas «sin dejar rastro documental alguno, sin que conste la existencia de un acuerdo de la Corporación o del alcalde».

La conclusión de los magistrados es que el Ayuntamiento de Santiago de Compostela es que no ha logrado acreditar «de ninguna las maneras» que las estatuas que reclama sean «exáctamente las mismas» que tienen los herederos de Franco ni ha demostraron que se las regalaron.