Los socios del PSOE enfrían la investidura antes de Reyes

Cumbre Podemos-ERC Iglesias se reúne con los republicanos para avanzar en las negociaciones mientras PNV y PRC avisan de que su apoyo a Sánchez no está cerrado

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Sin el informe de la Abogacía del Estado sobre la mesa, ayer se cerró la ventana para que Pedro Sánchez pudiera sacar adelante una sesión de investidura en 2019. Tendrá que ser ya en enero siempre que ERC, con la abstención de sus 13 diputados, dé su apoyo a la coalición entre socialistas y Podemos. Precisamente con el líder del partido morado, Pablo Iglesias, se reunieron los republicanos en la víspera de Nochebuena, el lunes 23, en el Congreso de los Diputados. En este encuentro, adelantado por La Sexta, Iglesias abordó con sus interlocutores –Sergi Sabrià, president de ERC en el parlamento autonómico, y Carolina Telechea, diputada de la formación independentista en la Cámara Baja– el escenario político abierto como consecuencia de las elecciones del 10 de noviembre y la situación de Oriol Junqueras tras la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en torno a su inmunidad como europarlamentario electo. A pesar de que en estas últimas semanas ha sido el PSOE el que ha liderado las negociaciones con Esquerra, los contactos entre esta formación independentista y Podemos son constantes. La de este lunes, sin embargo, fue la primera reunión formal entre representantes de ambos partidos que pueda enmarcarse en las conversaciones para sacar adelante el Gobierno.

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El encuentro ha coincidido con el parón en las reuniones entre el PSOE y ERC. El acuerdo entre estos partidos se encuentra prácticamente cerrado, a la espera del cierre de pequeños flecos –«concreciones» y «garantías» según la terminología empleada en estas últimas horas por parte de algunos portavoces de ERC– y de conocerse el contenido del informe de la Abogacía del Estado, cuyo plazo finaliza el 2 de enero.

En el caso de que, finalmente, la Abogacía agote los cinco días hábiles que tiene para pronunciarse respeto a la situación de inmunidad de Junqueras, la investidura tendría que celebrarse una vez finalizadas las vacaciones navideñas, esto es, a partir del 7 de enero. Un escenario que comienza a tomar fuerza entre los propios protagonistas del futuro Gobierno de coalición. También la investidura post-Reyes es la opción favorita entre algunas de las formaciones que, en principio, apoyarán al candidato Sánchez. Entre ellos, el Partido Nacionalista Vasco. «A veces me da la sensación de que se quieren forzar las cosas demasiado», aseguró Aitor Esteban, portavoz en el Congreso de la formación «jeztale». Desde el nacionalismo vasco demandan cerrar un acuerdo con Ferraz y lamentan que los socialistas hayan dedicado tantos esfuerzos a reunirse con ERC, a la que piden una abstención, mientras que con ellos hayan bastado dos encuentros al tiempo que se les exige a sus seis diputados un voto favorable. «Formalmente todo sería mucho más tranquilo si fuera a partir del 8 de enero», aseguró Esteban. En una situación similar se encuentra el Partido Regionalista de Cantabria. Es, como el PNV, socio autonómico del PSOE y el voto favorable de su único diputado en la Cámara Baja es parte de la ecuación con la que Sánchez cuenta a priori para ser presidente. Sin embargo, como recordó ayer mismo el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, su apoyo no está ni mucho menos cerrado. «Se da por descontado nuestro voto, pero quiero ver qué se firma y qué se acuerda (con ERC)», aseguró. Al tiempo, dejó la puerta abierta a cambiar la posición de su voto «si yo no veo que todo lo que se firma está dentro estrictamente de la Constitución». Revilla, que hace unos días vinculó el «sí» de su diputado en Madrid a que el BOE publicara antes del 31 de diciembre la licitación de los primeros tramos de la conexión ferroviaria con Palencia, ahora exige a Sánchez conocer los detalles del acuerdo entre el PSOE y ERC con carácter previo a la celebración del debate de investidura. Con un requisito añadido: «Que no haya letra pequeña, que esté todo en letra grande».

Estos obstáculos, como también el hecho de que PSOE y Podemos tengan que cumplir su compromiso de explicar públicamente su acuerdo programático antes del pleno, abonan la opción de que éste se vea desplazado hasta después de Reyes y enfrían la opción de una investidura en plenas vacaciones navideñas.