ERC da al traste con la investidura

Los republicanos dejan la abstención al PSOE en manos del Consell Nacional, que se celebrará el día 2 por la tarde, y retrasaría el calendario hasta el 7 de enero

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Después de días de incertidumbre, el día 30 de diciembre se vislumbraba como clave para el proceso de investidura. Durante el fin de semana se acentuaron los mensajes en positivo de los negociadores, dejando entrever que la investidura de Pedro Sánchez era posible. El día ha sido clave, aunque ERC ha dado al traste con la planificación de una investidura el 5 de enero.

Los republicanos dejan la decisión sobre la investidura en manos del Consell Nacional que se celebrará el día 2 a las cinco de la tarde. La investidura, por tanto, no podrá ser el día 5 porque tanto el PSOE como Podemos son partidarios de no convocar pleno hasta tener garantizada una mayoría en segunda votación. Ahora se manejan los días 4, con votación el 5 y segunda votación el 7, aunque fuentes socialistas aseguran que esta posibilidad todavía no está cerrada. Como tampoco la postura de ERC. Nadie pone en duda su abstención, pero la dirección republicana no quiere fisuras para afrontar con garantías la tensión que se vivirá en la política catalana a lo largo de los próximos días.

La oposición también sabía que el día era clave y arreció de buena mañana en sus críticas al presidente en funciones que fue diana de PP, Ciudadanos y VOX, por un lado, y por otro del independentismo más radical, que también lanzaba sus dardos contra ERC. Los socialistas eran acusados de vender España a los independentistas, y los republicanos acusados de arrodillarse ante el Estado. A las 10 de la mañana, los CDR convocaron una movilización ante la sede de ERC para mostrar su oposición «a un pacto con los del 155». La concentración fue un fiasco de categoría.

Apenas 20 personas gritaron contra el acuerdo en contraposición a los miles de mensajes inflamados en las redes sociales en un evidente linchamiento de ERC. A esa hora, se esperaba el escrito de la Abogacía del Estado al Supremo, en medio de rumores de filtración del documento a dirigentes de ERC. Por sorpresa, se anunciaba para las 13 horas la firma del acuerdo entre el PNV y el PSOE. Los nacionalistas vascos aceleraron su posición, mirando de reojo el escenario electoral de Euskadi para este 2020, ante el movimiento de Bildu de consultar a sus bases la abstención de sus cinco diputados en la investidura. Además, el PNV quería que su acuerdo con el PSOE forzara una decisión de los republicanos.

Tras el anuncio, el escrito de la Abogacía del Estado al Supremo. Duras críticas de la derecha española, que arremetió con dureza contra Sánchez, de Puigdemont y de los independentistas de extrema izquierda que consideraban el escrito insuficiente. En la sede de ERC se escudriñaba el texto. Satisfechos porque la Abogacía reconoce el derecho de Oriol Junqueras a recoger su acta de eurodiputado, aunque con el entrecejo fruncido porque el escrito deja en manos de la Junta Electoral Central la inhabilitación de su líder. Mientras en Madrid, se anunciaba otro acto importante: la firma del acuerdo de coalición de PSOE y Podemos.

El encaje parecía encarrilado, pero todas las miradas se dirigían a ERC que convocaba ejecutiva para las cinco de la tarde. Sobre la mesa, el escrito de la Abogacía del Estado y el documento final alcanzado por los negociadores republicanos con el Partido Socialista, y la vista puesta en la reunión de la Junta Electoral Central del viernes 3, que podría inhabilitar a Joaquim Torra tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que lo condenaba a inhabilitación por incumplir la ley electoral.

Antes del día 3 Torra podría provocar una crisis de gobierno -hoy se reúne el Govern-para sustituir a Pere Aragonés de vicepresidente por una persona de Junts per Catalunya, evitando que ERC llegue a la presidencia de la Generalitat e intentando JxC que uno de los suyos sustituya a Torra y evitar elecciones. De momento, el vicepresidente es Aragonés que por no ser diputado no podría ser presidente de la Generalitat. Sólo podría de forma interina durante los dos meses que deberían transcurrir para convocar elecciones. Y estaría por ver el papel de ERC en una supuesta investidura del sucesor de Torra tras una crisis de gobierno que los apearía de la vicepresidencia.

Con toda la complejidad política de la situación, la última pieza del puzle estaba a punto de cerrarse. Poco antes de las siete de la tarde, empezaba a trascender a los periodistas que la reunión de la ejecutiva republicana «va bien» y se anunciaba la comparecencia de Marta Vilalta a las 7 y media. A esa hora, Laura Borràs, la líder de JxC en el Congreso de los Diputados, publicaba un tuit con un contundente «no es no», marcando la línea de la ruptura en el independentismo catalán. Minutos más tarde, Iñigo Errejón confirmaba su apoyo en la investidura.

Sin embargo, la pieza acabó por no encajar. Sobre las 20.30, la portavoz de ERC enfriaba toda posibilidad de investidura antes de Reyes, si bien no cerraba la puerta a una abstención en la segunda votación. Al contrario, dirigentes republicanos insistían en el mensaje de «todo irá bien».

Eso sí, la decisión final la tendrá el Consell Nacional. Hasta el jueves no deshojarán la margarita. Se apunta que para que la ejecutiva republicana no diera el visto bueno a la investidura en el día de ayer que la dirección de ERC no quiere fisuras en el partido y quiere unidad interna para afrontar el temporal que se avecina en la política catalana.

La respuesta la tuvieron casi de forma inmediata. A las 9 de la noche, se emitía el mensaje institucional de fin de año de Joaquim Torra. El presidente catalán cargaba con dureza contra el Estado y anunciaba que no permitirá ni aceptará que «un tribunal, y todavía más una junta política, suplante la soberanía de los catalanes», en clara referencia a la Junta Electoral Central.