España

Junqueras prepara el 100.2: saldrá en libertad pese a la condena de 13 años

El líder republicano será previsiblemente el último en acceder a la «semilibertad» ya que es quien tiene más años de condena

Las elecciones catalanas se convertirán en un nuevo pulso entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Lejos de renovar sus liderazgos tras la irrupción del expresident en el Parlamento Europeo y la sentencia del «procés», tanto JxCat como ERC se encomiendan otra vez a sus máximos dirigentes políticos para lograr la presidencia de la Generalitat. De momento, las circunstancias actuales favorecen a Puigdemont, que ha conseguido aprovechar la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) favorable a Junqueras para lograr asiento y voz en el europarlamento e inmunidad para garantizarse una mayor libertad de movimientos.

Mientras Puigdemont tiene ahora mucha visibilidad y JxCat, en paralelo, ha pasado descarnadamente al ataque contra ERC en la guerra a cara descubierta que están librando, Junqueras ha perdido todo margen de proyección electoral tras su condena a 13 años de prisión. A diferencia de Puigdemont, no puede ser candidato a las elecciones y, por ahora, encerrado en prisión, tan solo tiene los discursos por escrito, cartas o entrevistas como vías para expresarse –descontando la reciente comparecencia en el Parlament y un entrevista con cámaras en «La Sexta»–. El líder republicano, por tanto, está a una distancia sideral de la capacidad de maniobra de Puigdemont, que interviene por videoconferencia en los actos de partido y protagonizará un multitudinario mitin en Perpiñán (Francia), previsto para el 29 de febrero.

Para sortear parte de las limitaciones que ahora tiene Junqueras en prisión y neutralizar el empuje de JxCat con Puigdemont, los republicanos esperan que el centro penitenciario de Lledoners aplique el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite flexibilizar la estancia en prisión, para que pueda salir a realizar actividades de voluntariado o trabajar. En Esquerra aspiran a que se aplique lo antes posible: de hecho, su defensa está haciendo los trámites correspondientes para lograrlo, aunque fuentes del Govern precisan que se aplicará «muy tarde» ya que es quien más años tiene de condena.

Descartada, además, la concesión del tercer grado, según detallan los republicanos, hasta que cumpla una cuarta parte de la condena (febrero de 2021), el 100.2 se ha convertido en el único resquicio, por ahora, para que Junqueras gane presencia y visibilidad. Con ese precepto, el escenario cambiaría por completo, ya que el líder de Esquerra podría empezar a salir del centro penitenciario de Lledoners e, incluso, según apuntan fuentes jurídicas, podría llegar a participar en mítines.

Esa circunstancia fortalecería sustancialmente a los republicanos, que, pese a que lideran las encuestas, albergan el temor de que se repita el mismo desenlace de las últimas elecciones autonómicas –del 21 de diciembre de 2017–, en las que ERC perdió por la mínima –algo más de 10.000 votos– y contra todo pronóstico frente a JxCat. En aquella contienda, la ausencia de Junqueras pasó una notable factura a Esquerra, mientras que Puigdemont y su promesa de regresar a Cataluña si vencía catapultaron a los neoconvergentes.

Ahora, con las elecciones previstas en el horizonte más inmediato –la fecha se desvelará a partir del 18 de marzo, cuando se aprueben los presupuestos de la Generalitat–, ambos partidos apuntan a Puigdemont y Junqueras como candidatos. Puigdemont podría presentarse a las elecciones, aunque presumiblemente asumirá un papel simbólico en la lista electoral porque no tiene previsto dejar el escaño en el Parlamento Europeo para ser diputado en la cámara catalana –perdería la inmunidad parlamentaria–, pero Junqueras, tras ser condenado, no puede salvo que prospere el recurso de ERC ante el Tribunal General de la Unión Europea y se reconozca su condición de eurodiputado y su inmunidad. Otra alternativa, aunque mucho más remota, es aprovechar la reforma exprés del Código Penal promovida por el Gobierno para rebajar las penas por delitos de sedición.

Hasta el momento, cuatro meses después de la sentencia del «procés» –14 de octubre–,el 100.2 se ha aplicado ya a cinco de los nueve presos. El jueves, Jordi Cuixart fue el primero en salir de la cárcel para trabajar. Aunque el 100.2 depende de las Juntas de Tratamientos de los centros penitenciarios –formadas por funcionarios de carrera–, también podría darse la coincidencia de que Junqueras accediera a la «semilibertad» en plena campaña electoral y dar un golpe de efecto.