Los empresarios, ante la «cumbre» de Sánchez: «Es una jugada de marketing»

«Un teatro para distraer». Consideran que no es más que «un nuevo mitin» y un «gesto inútil para esconder las alarmas macroeconómicas» que atraviesa el país

El Gobierno de Pedro Sánchez maneja la propaganda como nadie. Así lo demuestra, una vez más, la «cumbre» empresarial convocada para mañana lunes en la Casa de América, en Madrid, bajo el disfraz de una «conferencia de país» a cargo del Presidente con el rutilante título de «España puede, recuperación, transformación, resiliencia». Allí han sido convocados por La Moncloa dirigentes de la CEOE, primeros espadas de la Banca y del IBEX, sindicatos y representantes de la sociedad civil. Con unas cifras económicas desastrosas, los Presupuestos del Estado en el aire y las ayudas de Bruselas en espera, fuentes empresariales tildan de «nueva jugada de marketing» el acto, que pretende un baño de masas de Sánchez arropado por los «gurús» financieros y el aislamiento del PP ante la difícil negociación de las cuentas públicas. En el entorno de Pablo Casado lo tienen claro: rotunda negativa a pactar los Presupuestos y preparados para todo tipo de presiones.

A la cita han conformado su asistencia varios banqueros de postín, dirigentes del IBEX y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, muy criticado en sectores de la gran patronal y potentes organizaciones empresariales. En estas fuentes causa «estupor» que, tras números fichajes de antiguos dirigentes del PP, el último el de la ex ministra de Trabajo, Fátima Báñez, al frente de la Fundación CEOE, demuestre ahora un claro acercamiento al Gobierno. «Garamedi hace servilismo hacia La Moncloa», dicen destacados empresarios. Censuran esta actitud máxime cuando las empresas rechazan el control autonómico del confinamiento, reclamando una acción coordinada y consensuada, negocian la prórroga de los ERTES y se enfrentan a la ministra de Trabajo, la comunista Yolanda Díaz, por el coste del teletrabajo. Su advertencia es contundente: «Garamendi practica la sumisión».

A pesar de la nutrida asistencia prevista para mañana en la Casa de América, por cortesía institucional, la mayoría de los empresarios consultados por este periódico la califican de «pura cortina de humo». En su opinión, revela el reconocimiento de Pedro Sánchez y su equipo de que la grave situación económica «agudiza su precipicio». Las fisuras dentro de la coalición gubernamental envenenan los Presupuestos del Estado, con las bravuconadas de Podemos, la negativa de Pablo Iglesias al pacto con Ciudadanos, el rechazo de los naranjas a los morados y la complicada situación de Esquerra Republicana por las elecciones en Cataluña. En este escenario, califican la conferencia del presidente como «un gesto inútil para esconder las alarmas macroeconómicas». Y añaden: «Una especie de teatro para distraer a los medios de comunicación del hundimiento del crecimiento de la actividad que se avecina, con destrucción del tejido empresarial».

En círculos financieros lanzan una dura opinión: «Un nuevo mitin de Sánchez para evitar hablar de la alarmante deuda pública, de la prima de riesgo artificial sostenida por la banca española gracias a las compras masivas del Banco Central Europeo (BCE)». A juicio de grandes empresarios y dirigentes de las PYMES «es un intento de ocultar la escasez de recursos para soportar el coste de los ERTES». Todos ellos ven muy complicada la negociación de los Presupuestos, sin los cuales Sánchez no puede acceder a los 140.000 millones de euros de las ayudas europeas. Con esta amenaza, desde Moncloa pretenden presionar a tope al PP y a los empresarios que no colaboren. En definitiva, un movimiento sutil y engañoso para ganar tiempo. Un aviso a navegantes: «O estás conmigo o contra mí, sin crédito oficial, sablazo fiscal y Hacienda en la nuca», afirma gráficamente un destacado empresario.

En similares términos se expresan en el PP, donde califican la cita de mañana como «mera propaganda» para esconder la terrible crisis sanitaria y económica. En la sede de Génova sospechan que pronto habrá una nueva encuesta del CIS, en la que el inefable José Félix Tezanos echará una mano. «Seguro que el bloque de izquierdas se fortalece, el PP baja y reduce su distancia respecto a Vox», dice con sorna un alto dirigente popular. Pablo Casado acudirá el miércoles a verse con Pedro Sánchez en Moncloa, pero no tiene la más mínima intención de aprobar las cuentas del Estado, ni siquiera contempla la abstención mientras Pablo Iglesias siga en el Gobierno. «Nos esperamos de todo, habrá juego sucio», advierten en el primer partido de la oposición.

Con las cifras de la Seguridad Social en la ruina, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha vuelto a demostrar las fisuras de la coalición, al desmentir que el Estado vaya a hacerse cargo de las bajas temporales por la pandemia, algo que había insinuado la ministra de Educación, Isabel Celaá. Pese al escenario desastroso de este Gobierno, los empresarios echan en falta un potente portavoz económico en el PP. «Estamos huérfanos», señalan algunos que añoran a los «pesos pesados» en este área crucial de los gobiernos de Aznar y Rajoy, los antiguos equipos de Rodrigo Rato y Cristóbal Montoro, así como el «núcleo duro» de diputados expertos en economía del grupo parlamentario popular. En estas fuentes valoran al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien una vez más ha tomado la delantera con su reforma de la Ley de Salud Pública, para dotar de seguridad jurídica a las comunidades autónomas en la gestión de la Covid-19 y restricciones de la movilidad.

Para los empresarios, es hora de abandonar la política de salón y marketing. Pedro Sánchez debe asumir el control de la crisis sanitaria, controlar la vuelta al colegio y universidades, y no decir a las autonomías: «Ahí te quedas, arréglatelas como puedas». Advierten que la situación es muy preocupante y en el otoño puede desbordarse con nefastas consecuencias para la economía, ya muy malherida, con la actividad paralizada, falta de liquidez y un gobierno social-comunista. A la espera del «maná» europeo, si Sánchez no toma el mando y elabora unos Presupuestos realistas, alejados de los postulados de Podemos y sus socios separatistas de investidura, la Legislatura parece una quimera y las consecuencias nocivas.