España da un paso al frente para liderar la fragata europea del futuro

El Ministerio de Defensa, la Armada y Navantia pone en marcha el proyecto 4E para diseñar sistemas comunes a los buques escolta de los países de la UE en 2035

¿Qué sistemas, equipos y armamento incorporarán las fragatas de los países de la Unión Europea en 2035? El Ministerio de Defensa, la Armada y la compañía Navantia acaban de poner en marcha un ambicioso proyecto para tratar de responder a esta pregunta.

El objetivo principal del programa, sobre el papel, es el diseño y desarrollo de un paquete de sistemas comunes a todos los buques escoltas europeos del futuro. Y no es sencillo. Este concepto de escolta, cabe aclarar, abarca desde un destructor antiaéreo de 7.000 toneladas, hasta una fragata de multipropósito de 5.000 toneladas –en esta categoría podrían entrar las F-100 españolas-, pasando por una fragata de guerra antisubmarina de 6.000 toneladas.

Queda claro, por lo tanto, que la idea no es construir un nuevo buque, sino diseñar todo lo que lleva en su interior y que permite la operación del mismo. La iniciativa surge al amparo de la conocida como la Europa de la Defensa. España apuesta por presentar el proyecto, bautizado como 4E (Essential Elements of European Escorts), a la convocatoria de 2021 de la Cooperación Estructura Permanente (Pesco). Un mecanismo impulsado por la UE para fomentar la colaboración entre las empresas de Defensa europeas y lanzar programas que permitan aumentar la autonomía estratégica, una vieja aspiración de la Unión.

El calendario previsto establece que el proyecto será llevado en marzo del próximo año ante el comité militar de la UE. Hasta entonces, Navantia, como líder industrial, trabajará en la definición de esos sistemas susceptibles de ser comunes, con el apoyo de la Armada y el Ministerio de Defensa. La iniciativa echó a andar oficialmente el pasado 17 de septiembre en un seminario online dirigido a las empresas y centros universitarios interesados en participar. Unas 300 empresas españolas participaron, lo que pone de manifiesto el interés que ha despertado este programa.

Convocatoria a la industria española

En una primera fase, los organizadores buscan recabar durante lo que queda de año y principios del que viene todas las ideas posibles entre el tejido industrial y académico español. En octubre, Navantia analizará las propuestas presentadas por las empresas a través de una ronda de entrevistas y, en diciembre, confeccionará un borrador inicial con las tecnologías que mejor encajen con el proyecto. De forma paralela, España pretende atraer a cuantos más países de la UE mejor para convertir la iniciativa en un programa con varios socios y aumentar de paso las opciones de recibir financiación del milmillonario Fondo Europeo de la Defensa (EDF, por sus siglas en inglés).

Un buque militar tiene una gran cantidad de equipos y sistemas. La iniciativa pone el foco en cuatro sistemas: combate, comunicaciones, control de plataforma -responsable de la operación- y navegación. Por poner un ejemplo, en el caso del sistema de combate, se pretenden definir las tecnologías que serán clave en los futuros misiles, torpedos o radares de los buques e incluir nuevos diseños como las armas láseres o los vehículos submarinos no tripulados (UUV).

Si la iniciativa forma parte finalmente de los programas seleccionados en la convocatoria de la Pesco de 2021, dará comienzo una fase de estudio de unos cuatro años de duración, hasta 2025 aproximadamente, con la participación ya de entidades de otros países europeos. Pensado más a futuro, esta etapa daría paso a una década de definición y desarrollo de este paquete de sistemas.

Pero, ¿por qué diseñar los sistemas? La evolución de la tecnología ha hecho que la plataforma del buque (el casco), tenga cada vez un peso menor en los programas de construcción naval militar. En 1970, los sistemas instalados a bordo representaban entre el 20 y el 30 por ciento de los requisitos de un buque. Medio siglo después, suponen entre el 50 y el 60%. Y la tendencia indica que este porcentaje continuará creciendo en el futuro.

Salvando las distancias, el proyecto guarda una cierta similitud con el famoso caza del futuro FCAS (Future Combat Air System), liderado por Alemania, Francia y España. Ambos comparten horizonte temporal, aspiran a ser una realidad entre los años 2035 y 2040, y pretenden dotar, uno a los buques y otro a los cazas de combate, de nuevas tecnologías disruptivas que permitan dar un salto cualitativo respecto a los que están en servicio en la actualidad.

Corbeta europea

Ya existen proyectos colaborativos en el ámbito naval que pueden marcar el camino. La iniciativa más importante en marcha es la llamada corbeta europea o European PatrolCorvette (EPC), impulsada por Italia, en la que participan otros tres países: Francia, España y Grecia. En el caso español, la entrada oficial tuvo lugar a principios de este año.

Este programa persigue diseñar y construir un nuevo buque militar para misiones antisubmarinas y antisuperficie, con unas 3000 toneladas de desplazamiento, 110 metros de eslora y un calado de 5,5 metros, y diferentes configuraciones, según las necesidades de cada país. A nivel industrial, tres de los grandes constructores navales europeos -Navantia (España), Naval Group (Francia) y Fincantieri (Italia)- trabajan desde hace unos meses en la definición de los requisitos del buque.