“Bajada de bandera”, el documental que recuerda a los 14 taxistas asesinados por ETA

La Fundacion Miguel Ángel Blanco recoge su historia en un documental para combatir el olvido y los crímenes sin resolver

Fundación Miguel Ángel Blanco homenajea a las víctimas del terrorismo olvidadas. Con el documental “Bajada de bandera” rememora la historia de 14 taxistas asesinados por ETA y recuerda también a sus familias que "tuvieron que sufrir además el estigma del “algo habrá hecho” la soledad o “la complicidad social”. Con ello, destacó Cristina Cuesta, directora de la Fundación, “queremos recuperar como testigos por la verdad a muchas víctimas a las que no ponemos cara”. En el documental, la abogada de la AVT, Carmen Ladrón de Guevara insiste en que aunque prescriban los delitos “el derecho a la verdad” de las víctimas no prescribe.

El documental, se estrena hoy en el Museo Casa Botines (León) y participará en el XIX Ciclo de Cine para la Tolerancia de Pamplona.

Cuatro tiros por negarse a llevar a un etarra a Burgos

Fermín Monasterio Pérez, taxista y primera víctima civil de ETA. Lo asesinaron en Arrigorriaga (Vizcaya) el 9 de abril de 1969, estaba casado y tenía tres hijas de 13, 10 y 5 años. El terrorista Echevarría Izueta, alias “Makagüen”, había logrado huir de un piso en Bilbao interceptado por la policía. Estaba herido con un disparo en el pecho y otro en el brazo. La pistola iba oculta en uno de sus bolsillos. Cuando bajó a la calle se encontró con el taxi que conducía Fermín Monasterio y le pidió que le llevara hacia Burgos. El taxista se percató de que el etarra estaba herido y se negó llegar hasta allí. Fue entonces cuando Izueta le disparó cuatro tiros, sacó al conductor del vehículo y lo arrojó al suelo dándose a la fuga rematándole con tres disparos más.

Según destaca Gaizka Fernández, responsable del archivo, investigación y documentación del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, el etarra “Makagüen” contó a un sacerdote con el que se confesaría después del asesinato que el taxista se dio cuenta de que estaba herido. “Le ofrecí quitarme la bala, le ofrecí el dinero que tenía, y se negó” y que por ello “le disparé”. El caso no se juzgó por la ley de amnistía. Los taxistas se manifestaron entonces y esto “asustó a la banda terrorista”.

Makagüen buscó auxilio en varios sacerdotes simpatizantes e incluso se llegó a vestir con sotana. Escapó a Francia vestido como maquinista.

Otro de los taxistas asesinados fue Francisco Expósito Camio, el 31 de julio de 1975 en Usurbil, (Guipúzcoa). Tenía 54 años, estaba casado y tenía cuatro hijas. Se encontraba en la parada de taxis, esperando clientes mientras leía un periódico. Fue en ese momento cuando se acercaron dos individuos, uno por cada lado del vehículo y, sin mediar palabra, le dispararon a bocajarro causándole la muerte de forma instantánea.

Manuel Albizu es especial por el hecho de que algunos de sus familiares se trasladaron hasta Francia en busca de explicaciones. El etarra Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, llegó a hacer referencia a ello en un escrito a su familia. El nieto de Albizu, Christian Matías recuerda que su abuelo fue asesinado de cuatro disparos en marzo de 1976. Era taxista los fines de semana y su vivienda estaba cerca de un cuartel de la Guardia Civil y solía llevar a los familiares. “Quizá así corrió el rumor de confidente”, destaca su nieto. Muchos se abstuvieron de ir al funeral de Albizu, no querían ser marcados porque “mucho de los implicados vívía en el municipio”. El expediente judicial del caso está desaparecido.

El número 14 de la macabra lista fue el asesinato de Juan José Uriarte, casado y padre de cuatro hijos. Vivía en Bermeo. En 1985 tres terroristas se subieron al taxi y lo asesinaron con la coletilla de “hemos matado a un chivato”. La banda lo reivindicó y llegó a decir dónde estaba el cadáver. Pero ETA había asesinado al primo del obispo auxiliar de Bilbao que negó que su familiar fuese un delator por lo que la banda se retractó y negó los hechos. “ETA mintió con este caso por miedo a las consecuencias y dijo que había sido a los servicios secretos”, para “no asumir un asesinato incómodo”, destacan desde el Centro Memorial de Víctimas.

“Geografía del crímen”

El documental ha tratado además de llegar a la “geografía del crimen” y recorre los lugares exactos donde fueron asesinados los taxistas. El director del documental, Felipe Hernández subrayó la dificultad que encontraron a la hora de contar con los testimonios de familiares de taxistas ya que muchos han preferido apartar ese recuerdo doloroso o han preferido no hacerlo por miedo.

Entonces, la banda terrorista ETA asesinaba a taxistas por tener una “mera relación” con la Guardia Civil, por considerarlos chivatos o como una forma de “coacción social” para aislar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Con ello, indican desde la Fundación Miguel Ángel Blanco.

El director del documental incluye al taxista Martín Merquelanz, ocurrida el pasado en Guizpuzcoa. Tras investigar en su historia encontraron el caso “confuso” ya que su propia familia atribuye el asesinato a un denominado batallón militar vasco-español. Si embargo, en un documento de ETA encontrado en 2004 donde se hacía un listado de todas sus acciones evidenciaba la “liquidación de una taxista en Irún” que coincide con el asesinato de Merquelanz.

Solo tres de los 14 fueron resultos. Seis de ellos se quedaron sin resolver.