El juez niega a los Mossos abrir una investigación sobre las injerencias de Villarejo en Cataluña

Los agentes catalanes habían enviado un escrito a la Audiencia Nacional detallando las maniobras del comisario jubilado y el policía Giménez Raso para supuestamente amañar operaciones policiales en Barcelona

José Lluis Trapero, Major de los Mossos d'Esquadra a su llegada a la Audiencia Nacional
José Lluis Trapero, Major de los Mossos d'Esquadra a su llegada a la Audiencia Nacional FOTO: @ C.PASTRANO

La Audiencia Nacional no va a investigar, al menos de momento, las actuaciones del comisario José Manuel Villarejo y el policía Antonio Giménez Raso en Cataluña. El juez a cargo del macrocaso Tándem ha respondido de forma negativa a una petición formal que los Mossos d’Esquadra habían realizado detallando operaciones policiales que creen que fueron amañadas por los tentáculos de Villarejo, así como movimientos para desprestigiar al actual Major del Cuerpo, Josep Lluís Trapero. El magistrado Manuel García-Castellón considera que no hay indicios suficientes para abrir una pieza separada por estos hechos.

El escrito fue enviado desde la Comisaría General de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra el pasado 29 de septiembre a raíz de una grabación, que publicó LA RAZÓN, en la que se escuchaba una conversación entre Villarejo, Giménez Raso -un policía en segunda actividad colaborador de Villarejo en Cataluña- y el que fuera comisario jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía José Luis Olivera, quien también está imputado en esta causa. Los tres hablaban en 2009 en un restaurante sobre “meterle mano a Gutiérrez Carbajo [entonces un confidente de los Mossos]” y conspiran con la idea de que el caso lo llevara el exjuez Baltasar Garzón: “en Barcelona tú no lo puedes meter por blanqueo”, “Balta, Balta se lo hace este tema”.

Este audio, que no consta en ninguna pieza de las 30 de Tándem, se dio a conocer en junio y pocas semanas después un grupo de Mossos se reunió con García-Castellón, según confirman fuentes judiciales, para posteriormente enviar este escrito. A lo largo de 18 páginas, a las que ha accedido LA RAZÓN, la policía autonómica desgrana cinco operaciones de aquellos años -”Gamba Roja”, “Riviera y Saratoga”, “Lince”, “Rayo” y “Cerberus”- en las que varios agentes de su cuerpo fueron imputados y ahora creen que detrás estuvo la mano de Villarejo.

“Al escuchar la grabación y los términos en los que ésta se desarrolla, resulta lógico inferir que los hechos por los que se ha estado acusando a estos funcionarios pudieran haber sido orquestados por el mismo núcleo conspirador, utilizando a la administración de Justicia para estos espurios fines”, exponen los Mossos al juez instructor. Aclaran que al tener conocimiento de la conversación “todas las hipótesis mantenidas todos estos años adquieren cariz de verosimilitud” y que, si bien no pueden conectar de forma exacta los hechos “se puede afirmar que las intenciones” de Villarejo y sus compañeros se cumplieron.

En una providencia del pasado 2 de noviembre, García Castellón contesta que “no ha lugar” a investigar porque, por un lado “no se consigna un encargo” ni el “pago por este servicio” a un tercero y, por el otro, no está justificada la competencia de la Audiencia Nacional para conocer de estos hechos presuntamente ilícitos. No obstante, el juez deja la puerta abierta a abrir diligencias si se aporta “algún indicio ulterior”.

Operaciones cruzadas

Lo que el cuerpo catalán pretendía que la Audiencia Nacional investigase consiste en el cruce de causas que comparten desde imputados hasta confidentes y de los que Olivera, Villarejo y Giménez Raso tenían información privilegiada, a juzgar por esta grabación. Manuel Gutiérrez Carbajo es una de las piezas fundamentales para encajar el puzle de causas relacionadas. Éste, acusado de tráfico de droga, colaboraba con los Mossos d’Esquadra y ayudó a destapar, por ejemplo, una trama de prostíbulos (“Operación Riviera y Saratoga”) donde había policías implicados que cobraban importantes cantidades de dinero.

Entre ellos, precisamente, Giménez Raso -si bien terminó absuelto- y su hermano. Por eso, Villarejo y sus colaboradores planean encausar al confidente Gutiérrez Carbajo.

  • Olivera: “Balta te lo hace este tema muy estructurado con el tema de la Fiscalía”
  • Villarejo: “Ya deslizaremos en la nota que Madero [el fiscal Anticorrupción en ese momento en Barcelona ] percibe 7.000 euros todos los meses y que se los paga de tal manera. Eso se monta. Y luego el otro que se explique. Hay que pagarle con la misma moneda.
  • Olivera: “Pues este habla con el Trapero, con el halcón y con tal y esto al Garzón se la puede poner dura”

En el escrito de los Mossos enviado al juez para dibujar el contexto, mencionan la “Operación Lince” en la que la Policía solicitó la intervención de dos personas por tráfico de cocaína. Tan solo 20 días después de la apertura de diligencias, el juzgado de Instrucción 3 de Gavà archiva por no resultar debidamente justificado el delito. Los Mossos subrayan dos hechos: el primero que esta investigación se lleva a cabo tan solo dos meses después de que se realizara la fase de explotación del caso de los prostíbulos y se detuviera a altos mandos de la Policía; y la segunda, es que en las intervenciones telefónicas de este caso se hace expresa alusión al entonces intendente Trapero, que lideraba la investigación de los prostíbulos.

Concretamente, Gutiérrez Carbajo llama a uno de los que tiene el teléfono ìnchado y le dice que le pase el nombre de un mosso corrupto que se lo pasará a Trapero con el que tiene que ir a comer. Una información, que a la luz de las grabaciones de Villarejo, Giménez Raso sabía ese mismo año. “¿Sabes de quién es confite e íntimo amigo? Porque debe tener una confianza de la hostia y ahora come con él, con el Trapero”, se escucha en el audio.

A pesar de que el cuerpo de agentes catalán considera que “aquello con lo que los tres personajes conspiraban sí sucedió después”, la Audiencia Nacional se ha negado en este punto a indagar más sobre estos hechos porque el juez instructor de Tandem considera que “se trata de una dinámica totalmente diferente a la investigación” de la causa que él lleva.