Reforma laboral

Casado emplaza a Sánchez a aprobar la mochila austriaca

El líder del PP pide que no deroguen las partes de la reforma que suponen flexibilidad laboral

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, realiza declaraciones a la prensa durante su visita a Matadeón de los Oteros (León) pocas horas antes de que comience la campaña electoral en Castilla y León
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, realiza declaraciones a la prensa durante su visita a Matadeón de los Oteros (León) pocas horas antes de que comience la campaña electoral en Castilla y LeónJ.CASARESAgencia EFE

Un día después de haber mantenido una conversación telefónica de 25 minutos con el presidente del Gobierno, el líder de la oposición, Pablo Casado, se trasladó ayer a Matadeón de los Oteros (León), su pueblo paterno, coincidiendo con el arranque la campaña electoral en Castilla y León. Desde una quesería, donde volvió a reivindicar al PP como el «partido del campo» y «valor seguro», Casado se reafirmó en su «no» a la reforma laboral y recordó que ya dijo al presidente del Gobierno en septiembre de 2020 en Moncloa que se abría a negociar si apostaba por más flexibilidad y la llamada «mochila austriaca», tal y como defiende el Banco de España y defendía su propia ministra de Economía, Nadia Calviño.

El líder de los populares fue un pasó más allá y criticó que ahora el jefe del Ejecutivo –que asiste a la estampida de los socios ante su propuesta– reclame el apoyo del PP para convalidar su «contrarreforma» en el Congreso cuando en nueve meses de negociación «ni se ha dignado» a preguntarle. Las espadas continúan en alto y las diferencias en torno a la norma parecen insalvables. De hecho, Casado subrayó que su formación no quiere «derogar, aunque sea parcialmente, una ley que funciona», que ha creado «tres millones de empleos» y articula mecanismos como los ERTE que el PSOE utilizó durante la pandemia para frenar la sangría de puestos de trabajo. Además hizo hincapié en que su formación no está anclada «en el no por el no» y volvió a enumerar la receta de los populares en cuanto a las políticas laborales.

Casado defendió la mencionada mochila austriaca, que denominó como «hucha de empleo» y subrayó la dificultad para ponerla en marcha antes porque «es muy cara». Sin embargo, defendió su aplicación en el contexto actual mediante la aplicación de los fondos europeos. De hecho, la cifró en unos «diez mil millones de euros» que, según él, ayudarían además a acabar con el «desastre» en la gestión de esas ayudas europeas. En un tono sarcástico, Casado indicó que su propuesta ya se la planteó a Sánchez en la última reunión que mantuvieron en Moncloa el 2 de septiembre de 2020. «Como no nos han llamado nos mantenemos en nuestra posición», apostilló.

A renglón seguido, el líder de los populares, que mantendrá un perfil alto durante la campaña electoral en Castilla y León, se refirió a la Encuesta de Población Activa, cuyos datos fueron ayer alabados por el Ejecutivo. Pidió a la coalición que no se olvide de la «letra pequeña» y haga gala de una «propaganda triunfalista», en alusión a los diez millones de españoles en situación de pobreza severa o las familias que necesitan ayuda para comer. Además, recordó que los datos demuestran que el empleo privado no se ha recuperado todavía y que se han creado 200.000 puestos de empleo público. «No estamos para celebrar, tenemos un problema de competitividad y de productividad», añadió. Por último, tras defender el sector cárnico, avanzó que el PP registró ayer una iniciativa para suprimir el Ministerio de Consumo, que eliminará cuando llegue al gobierno, y afirmó que Garzón no debe estar «ni solo día más como ministro».