Los críticos de Ciudadanos exigen la dimisión de Arrimadas

Piden que sea “generosa” y tildan como “desastroso” su camino al frente de la dirección . “No ha habido éxitos”, subrayan al analizar los últimos fiascos electorales

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, participa en el acto central de campaña de Ciudadanos Castilla y León junto al candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, participa en el acto central de campaña de Ciudadanos Castilla y León junto al candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea FOTO: Leticia Pérez/Ical Agencia ICAL

Ciudadanos hace agua. La formación que dirige Inés Arrimadas no remonta y pierde apoyos en cada elección a la que se presenta. El último examen al que se sometió fue el adelanto electoral en Castilla y León donde los naranjas pasaron de ser clave en la formación del gobierno de esta comunidad en 2019 a ser condenados a la irrelevancia con tan solo un procurador. De doce a uno, un suspenso redondo. Pese al resultado, su líder aseguró que su formación resiste y que son más necesarios que nunca, una valoración que no convence y evidencia la falta de autocrítica del partido. Fue una prueba de fuego, a la que posteriormente, seguirán las elecciones en Andalucía. Si cosechan otro pésimo resultado en la carrera hacia San Telmo supondría que lleguen muy débiles, sin apenas peso institucional y al borde de la desaparición, a las autonómicas y generales de 2023.

Las alarmas no dejan de sonar y las voces críticas se multiplican y se escuchan cada vez más alto. Prueba de ello es que Renovadores Ciudadanos, una corriente crítica dentro de la formación naranja, exige la inmediata dimisión de Arrimadas y la refundación del partido para no caer en el olvido. Acusan al partido de falta de ideas, de carecer de credibilidad y escasez de democracia interna.

En una entrevista telefónica, el ex diputado del Parlament de Cataluña, Antonio Espinosa, cabeza visible de la plataforma, diagnostica dos grandes problemas en Ciudadanos a día de hoy. Por un lado, apuntan a “la pérdida continua de electorado”, y por otro, señalan “la hemorragia constante y continua de afiliados”. No en vano, la debacle en las últimas elecciones del 13F también supone una considerable merma en las subvenciones estatales en función de su representación. Según los cálculos efectuados por LA RAZÓN, los naranjas dejarán de ingresar 524.187 euros tras perder once procuradores y el derecho a contar con grupo parlamentario propio.

“Arrimadas debería ser generosa y tener en cuenta su desastroso balance de gestión porque desde que ella es presidenta no ha habido ningún éxito. Cualquier responsable de una empresa privada, con este balance, dimitiría. Le pedimos que sea humilde para permitir nuevos liderazgos que puedan relanzar el partido para que coja vuelo”, explica Espinosa.

Renovadores Ciudadanos ha recogido esta semana 500 firmas ciegas para pedir su dimisión y que se convoque un Comité Ejecutivo y, además, se acelere la celebración de un Consejo General. “Nos basamos en un análisis estrictamente de resultados. Pedimos que lo entienda”, destacan.

La moción de censura presentada por Cs y el PSOE el 10 de marzo en la Región de Murcia contra el popular Fernando López Miras marcó un punto de inflexión en el partido. El terremoto murciano se replicó en Madrid. Pocas horas después del escándalo, la presidenta madrileña, Isabel Ayuso, cesó a los seis consejeros de Cs de su Gobierno, ordenó la disolución de la Asamblea y convocó elecciones anticipadas para el 4 de mayo. Los naranjas desaparecieron. Perdieron medio millón de votos y 26 parlamentarios. El efecto Ayuso tuvo unas consecuencias catastróficas para Ciudadanos que se consumó con la repetición electoral en Castilla y León y la salida de Francisco Igea del gobierno de coalición.

En este punto, el sector crítico de la formación señala que estos errores estratégicos están haciendo mucho daño a la formación. “Las decisiones han sido inoportunas y contribuyen a acrecentar la sensación de que el partido no sabe hacia donde va ni cuál es su utilidad”, indican desde Renovadores.

Los críticos, que dicen representar a un millar de afiliados, reclaman soluciones y altura de miras. “La Ejecutiva actual se mantiene en su postura y no dialoga con nadie ni tiene intención de hacer un análisis interno y, desde luego, no conversa con personas que podamos aportar criterios distintos a esa visión que tienen”, critican.

En su análisis echan en falta la defensa de las ideas de la formación ya que en sus últimas votaciones en el Congreso, Ciudadanos ha esgrimido “el freno a Bildu o los independentistas” como su leitmotiv para apoyar, por ejemplo, la reforma laboral o el apoyo al estado de alarma. “No defiende nuestro programa electoral”, apuntan los críticos, que consideran errónea esta maniobra o servilismo.

Si 2021 fue un año malo para la formación, 2022 puede ser todavía peor. La amenaza de una absorción por parte del Partido Popular está más presente que nunca, más si cabe con el liderazgo de Feijóo.