Rufián, Mertxe Aizpirua, Miriam Nogueras y Albert Botran tendrán acceso a los secretos oficiales

La presidenta de la Cámara estaba «muy nerviosa» por si fallaba la votación

El movimiento de la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, para constituir la comisión de secretos oficiales, tras más de dos años bloqueada, se consumó ayer, una vez certificada la maniobra de reducir las mayorías de 210 a 176 diputados. Fuentes parlamentarias aseguraron a este diario que Batet estaba «muy nerviosa» en la víspera, ante la posibilidad de que algo pudiera fallar, que bailara algún voto, y, a tal efecto, había movilizado a los portavoces de los partidos concernidos para que no faltase nadie a la votación y se asegurase la constitución de la misma, después de haber cambiado las reglas del juego para hacerlo. El procedimiento era voto secreto en urna, lo que garantizaba una privacidad que temían pudiera alentar que algún diputado se saltase la disciplina. No ocurrió, finalmente, Bildu, ERC, Junts y la CUP tendrán un asiento en la comisión de secretos oficiales que el Gobierno se ha propuesto reactivar para dar salida al conflicto generado con sus socios, a cuenta del supuesto espionaje con el programa Pegasus.

La Comisión de Gastos Reservados se constituye así con casi tres años de retraso y con la reprobación unánime del bloque de la derecha en la Cámara Baja, pero también con el suspenso de los partidos independentistas, que si bien logran acceder a la misma, lo tachan de «insuficiente» y no cesan en su exigencia de la creación de una comisión de investigación sobre el presunto espionaje. Desde el PP, su secretaria general, Cuca Gamarra, denunció el hecho de que «una condenada por delito de enaltecimiento del terrorismo» tenga acceso a Información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en relación a la diputada Mertxe Aizpirua. A su juicio, la decisión del Gobierno de permitir que los independentistas accedan a la comisión «debilita al Estado». «Tenía alternativa y nos dijo, de nuevo, no», criticó. Desde Cs, su presidenta Inés Arrimadas acusó al Gobierno de «entregar la seguridad nacional a cambio de cuatro votos a un decreto». Para defender la decisión del Ejecutivo y de la presidenta del Congreso de rebajar las mayorías para incluir a los partidos soberanistas, Unidas Podemos acusó a la derecha de «defender una España pequeña, sin pluralismo», mientras en el PSOE defendieron que ellos son los primeros interesados en que «la verdad gane la partida» y la « transparencia muestre las cosas como son».

Por primera vez entrará Bildu en la comisión de secretos oficiales del Congreso desde su creación en 1995. ERC, sin embargo, ya había formado parte de la misma durante seis años. En la última etapa, de 2017 a 2019, estuvieron representados por el exdiputado Joan Tardá. Igual que el PDeCAT, que conoció los secretos oficiales a través del entonces diputado Jordi Xuclà. Esta legislatura será la primera vez que un diputado de Bildu, otro de Junts y de la CUP acudan a la primera reunión que todavía está por convocar y que dependerá de la fecha que elija la presidenta del Congreso de los Diputados.

En total serán diez los diputados convocados. La Cámara Baja eligió a los portavoces Héctor Gómez (PSOE) con 280 votos; Cuca Gamarra (PP) con 282; con Iván Espinosa de los Monteros (Vox) 270 votos; Pablo Echenique (Unidas Podemos) 272; Edmundo Bal (Ciudadanos) 276; Aitor Esteban (PNV) con 275 votos y con 186 votos los diputados Gabriel Rufián (ERC), Miriam Nogueras (de Junts y en representación del Grupo Plural),Mertxe Aizpurúa (Bildu) y Albert Botran (CUP), en representación del Grupo Mixto.