El Gobierno anuncia un control y explicaciones del CNI por el espionaje al separatismo, pero insatisface a la Generalitat

La reunión en Barcelona mantiene el descontento del Govern, que pide más explicaciones y dimisiones de los responsables, y deja las relaciones en el abismo

El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha desembarcado este domingo en Barcelona para hacer una visita de urgencia a la Generalitat y desenredar el embrollo causado con el Govern por el presunto espionaje destapado por “The New Yorker”. Bolaños ha anunciado varias medidas relacionadas con el CNI para esclarecer los hechos, pero ha evitado entrar a valorar si se contemplan dimisiones. “He venido a dar soluciones. Estamos esclareciendo los hechos”, ha afirmado Bolaños, en una comparecencia posterior a la reunión con la consellera de Presidencia, Laura Vilagrà, que ha durado más de dos horas en el Palau. Vilagrà no se ha mostrado nada satisfecha con la actitud de Bolaños porque las explicaciones han sido “vagas e insuficientes” y ha advertido de “consecuencias graves” si no se aclara de inmediato todo este caso.

En este sentido, se han activado cuatro mecanismos: la apertura de un control interno en el CNI a petición de este organismo para “analizar las actuaciones y medidas existentes”; la plena disposición del CNI para facilitar en las actuaciones que iniciará el Defensor del Pueblo para investigar lo ocurrido; la petición de la constitución inmediata de la Comisión de Secretos oficiales en el Congreso para que comparezca la directora del CNI; y, la disposición para colaborar con la Justicia desclasificando información si es necesario.

Bolaños ha querido hacer una defensa del trabajo del CNI y ha sostenido que trabaja cada día para “salvar vidas y proteger a los ciudadanos” y ha trasladado que las instituciones en España “actúan” dentro de la Ley sometidas a control judicial y que el Gobierno “comprende” la preocupación y la inquietud de las personas afectadas. Ahora bien, todas las investigaciones se llevarán a cabo en torno al CNI, pero el ministro tampoco ha confirmado a Vilagrà que el presunto espionaje provenga de este organismo.

El ministro también ha informado que están en contacto con todos los grupos parlamentarios del Congreso para activar la comisión parlamentaria para que todas las fuerzas “sin excepción” estén representadas. Esta comisión no se ha podido activar hasta ahora por los vetos de los partidos constitucionalistas de la derecha a los independentistas.

Vilagrà, en su turno de palabra, se ha mostrado muy contundente. “Seis días después del estallido de este hecho, no tenemos las respuestas que esperábamos”, ha arrancado. “Un caso tan grave necesidad claridad y asunción de responsabilidades”, ha aseverado la consellera, que ha hecho especial énfasis en que se asuman ya responsabilidades. “Si el Gobierno no se mueve, habrá consecuencias graves. Un escándalo no se puede gestionar de manera cosmética. Exigimos las dimisiones de los responsables. No es tanto por su grado de responsabilidad, sino por su incapacidad de dar respuesta a los líderes políticos espiados”, ha añadido.

La consellera ha señalado que “no puede ser que hayan tantas preguntas sobre la mesa” y ha exigido saber cómo y cuándo se conocerán los resultados de la investigación; quién ordenó las escuchas y ha añadido de que el Govern “no duda” que el Gobierno lo sabe; qué se ha hecho de la información obtenida y quién la custodia; y, garantías de que ya no se está espiando.

Relación

Todo este caso pone en entredicho la relación entre Gobierno y Govern tras un año marcado por la reconstrucción de los puentes. También deja en el aire el apoyo parlamentario de Esquerra al Gobierno y Vilagrà ha asegurado que el apoyo republicano no está garantizado para la votación del jueves sobre las medidas económicas para combatir los efectos de la Guerra de Ucrania. “Nuestra reacción no es un farol. Esta visita no garantiza el apoyo parlamentario ni normaliza las relaciones. Las confianzas están rotas”, ha señalado.