Sánchez asume la tesis de Díaz: contacto con la calle e impulso del SMI

El presidente interviene en un acto con ciudadanos en la Moncloa y carga contra los poderes económicos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abre el curso político desde el Palacio de la Moncloa, donde atenderá las peticiones e inquietudes de un grupo de ciudadanos escogidos entre los 250.000 españoles que le han dirigido quejas, preguntas o sugerencias desde que ocupa la jefatura del Ejecutivo, en un acto público de formato innovador
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abre el curso político desde el Palacio de la Moncloa, donde atenderá las peticiones e inquietudes de un grupo de ciudadanos escogidos entre los 250.000 españoles que le han dirigido quejas, preguntas o sugerencias desde que ocupa la jefatura del Ejecutivo, en un acto público de formato innovador FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El Gobierno está en campaña. Aunque todavía quedan más de doce meses para que se celebren las próximas elecciones generales, desde el Ejecutivo han puesto toda su maquinaria a funcionar para apuntalar el discurso del presidente así como para lograr que sus mensajes lleguen a los ciudadanos. Las encuestas auguran un mal resultado para el PSOE, de ahí que este inicio de curso haya decidido pisar la calle y dejar a los miembros del Ibex de un lado para centrarse en la gente de a pie.

Ayer, el jefe del Ejecutivo dio su personal pistoletazo al curso político con un acto desde las escalinatas del complejo del presidente. Sus jardines fueron el escenario desde el cual Sánchez enumeró todas las bondades de su gestión. Arropado por 50 ciudadanos, seleccionados por su equipo entre los autores de más de 250.000 cartas que fueron enviadas a través de correo o vía internet para trasladar sus inquietudes al Gobierno, el presidente escuchó de viva voz las reflexiones de cinco de ellos.

Desde el equipo de Pedro Sánchez, aseguraron ayer que los cinco elegidos para explicar sus preocupaciones «reflejan el sentir» de la población y llegan desde distintos puntos de España. De hecho estas mismas fuentes aseguraron que fue «un acto precioso, cercano y muy coherente con lo que está haciendo el Gobierno, que piensa en la clase media y trabajadora».

Casualmente, los problemas que señalaron los cinco ciudadanos elegidos a dedo coincidieron con la agenda socialista. Cambio climático, pensiones, igualdad entre hombres y mujeres, obesidad infantil y la situación de las empleadas del hogar fueron los asuntos que trasladaron al presidente en un acto que recuerda mucho a la estrategia de Yolanda Díaz de escuchar a los ciudadanos. De hecho Sánchez cogió el guante de una de las participantes y aprovechó su intervención para anunciar el derecho a paro de las desempleadas de hogar. Una de las medidas que está impulsando la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz desde hace semanas.

Además, también se comprometió a subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en un contexto de alza de precios como consecuencia de la galopante inflación que afecta a toda Europa. Sus intenciones las verbalizó en pleno debate por la subida del SMI, tras hacer hincapié en que «es una de las principales medidas de la redistribución de la riqueza y de la lucha contra la desigualdad». Es también otra de las reivindicaciones estrella de Díaz, a la que también se ha abonado Sánchez en su discurso de arranque del curso político. No en vano, ya en sus últimas intervenciones el jefe del Ejecutivo ha virado hacia la izquierda y ha hecho suyas algunas de las demandas del socio minoritario de la coalición, empezando por el azote a las eléctricas. Durante su acto de ayer advirtió de que va a combatir la idea de que «se elige a quien gobierna pero no a quien manda» y la percepción «extendida» de que hay poderes «que no se presentan a las elecciones pero que deciden e influyen sobre la política y las leyes del Ejecutivo». En este sentido, defendió que el Ejecutivo gobierna para la clase media y trabajadora frente a los intereses de «los poderes económicos» y aquellos que, según dijo, «creen que tienen el derecho innato a monopolizar y condicionar el debate en la esfera pública». A lo largo de una hora y con ayuda de un telepronter, Sánchez esbozó las que serán las líneas maestras del gobierno hasta el final de la Legislatura. Sin entrar en detalles y con un discurso similar al de un mitin con aire electoral, el presidente se comprometió a gobernar para la clase media y defender el interés general frente a los intereses particulares y minoritarios.

Tiempo con incertidumbre

Reconoció que estamos en un tiempo «difícil» y con «incertidumbre» en el que cree que no hay que «poner paños calientes» pero tampoco «abonar el discurso del miedo», ya que asegura que los fundamentos de la economía española son «sólidos». De hecho, la economía y el medio ambiente centraron la intervención de Sánchez, que repasó las políticas puestas en marcha por el Gobierno y subrayó su voluntad de tener «los pies pegados a la realidad» y de gobernar «con la gente y para la gente». En materia de igualdad, manifestó su deseo de que pronto haya «presidentas de Gobierno de España».

En el acto no hubo ni quejas ni críticas al presidente, y tampoco preguntas incómodas. Más bien fue un acto balsámico para el jefe del Ejecutivo donde los asistentes plantearon sus preocupaciones, instando al jefe del Ejecutivo a hacer frente a las mismas. Sirvió, además, para presentar un nuevo lema de Moncloa que estuvo presente en el acto: «Gobernamos contigo». Un lema muy similar al que también presentó el PSOE al arranque de este nuevo curso: «El Gobierno de la gente».