El PSC eleva el precio de su apoyo a Aragonès: sitúa en el punto de mira el cese del conseller “anticastellano”

Una ruptura de ERC y JxCat colocaría a los socialistas catalanes con un papel central y son muy criticos con el responsable del departamento de Educación, Josep González-Cambray

El primer secretario del PSC, Salvador Illa, en declaraciones a los medios desde Llançà (Girona).
El primer secretario del PSC, Salvador Illa, en declaraciones a los medios desde Llançà (Girona). FOTO: EUROPA PRESS EUROPA PRESS

Si hay ruptura de Govern entre ERC y JxCat, a Pere Aragonès solo le quedará agarrarse al PSC para sobrevivir. Y por mucho tiempo: porque no parece que en un horizonte cercano se puedan recoser las maltrechas confianzas entre republicanos y neoconvergentes (es decir, ni en esta legislatura ni en la siguiente, como mínimo). Y de ello son conscientes en las filas de los socialistas catalanes, de que esa ruptura en el Govern deja muy debilitado a ERC y multiplica el papel central del partido de Salvador Illa. De entrada, en esta legislatura, el PSC va a adoptar un rol responsable, como lleva haciendo en el último año y medio, ofreciendo pactos al Govern, pero también va a elevar el precio de su apoyo.

Y, en este sentido, una de las exigencias que está en los planes de la sala de máquinas de los socialistas es pedir el cese del conseller de Educación, Josep González-Cambray, quien ha ordenado a todas las escuelas que impartían un 25% de clases de castellano que incumplan las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y se vuelvan a dar todas las horas lectivas en catalán. Todo un desafío al Estado en un tema muy sensible. Y los socialistas son muy claros en este ámbito: se abren a colaborar en la gobernabilidad de Cataluña, pero con «condiciones» y advierten también de las diferencias que hay con Esquerra, subrayando el tema lingüístico como prioritario. Ya avisan de que para «confrontar» con España que no cuenten con ellos. De momento, los socialistas ya han dado muestras de su voluntad por colaborar en la gobernabilidad ofreciéndose para negociar los presupuestos catalanes de 2023.

Lo cierto también es que, hasta ahora, siempre que Salvador Illa ha tendido la mano al Govern, ERC se ha resistido. Ya ocurrió con los presupuestos de la Generalitat de 2022, quien el president vetó a los socialistas catalanes. Y, de cara a 2023, ha sido el conseller de Economía (JxCat), Jaume Giró, quien ha optado unilateralmente por incorporar al PSC a la negociación de las cuentas. El rival electoral de ERC es el PSC y Aragonès no quiere ponerles una oportunidad en bandeja. El president pone sus esperanzas en la ruptura de Junts porque podría en este escenario abrir diálogo con CUP y Comunes, aunque es difícil alcanzar acuerdos con estos grupos y, a la vez, con la derecha catalana de toda la vida que sería omnipresente en los escindidos de Junts.

El panorama es de total incertidumbre pero Illa no piensa contribuir a inyectar más inestabilidad en Cataluña y, también, en España. Socialistas y republicanos se necesitan en la gobernanza diaria, pero también comparten un espacio de diálogo que deje en la estacada a los sectores más radicales. Y otro elemento a tener en cuenta, los socialistas podrían ganar unas autonómicas. Lo dicen todas las encuestas, incluso aumentando su número de escaños, pero siempre son insuficientes para gobernar so pena que una derrotada ERC se avenga a pactar. Si bien, también es cierto que una ruptura de ERC y JxCat, también bloquearía a los republicanos la posibilidad de apoyarse en los neoconvergentes para retener la presidencia de la Generalitat y se verían abocados a apoyar a Illa o a dejar a Cataluña sin gobierno.

Esta semana será clave para cerrar una etapa de esa tan denostada unidad independentista, y empezarán los movimientos para abrir un nuevo escenario político. La cercanía de las municipales no ayuda pero la crisis económica no permite más veleidades. Illa dijo la pasada semana que el Govern «está en tiempo de descuento», y él tiene en su mano darle a Aragonés tiempo.