MENÚ
miércoles 23 octubre 2019
00:26
Actualizado

Algo más que una pelea

Tiempo de lectura 2 min.

17 de octubre de 2016. 01:40h

Comentada
17/10/2016

El etarra José Luis Arizkuren Ruiz, alias «Kantauri», ha marcado la biografía de decenas de personas: de Irene Villa, a quien le causó heridas gravísimas; de José Antonio Ortega Lara y José María Aldaia, a quienes sometió a la tortura del secuestro; o de Fernando Múgica Herzog, Alberto Jiménez Becerril y su esposa, Ascensión García, a los que asesinó. «Kantauri» era uno de los jefes de ETA y era responsable de la estrategia de la banda terrorista. Cuando la Policía francesa lo detuvo en 1999 los agentes se incautaron de un documento titulado «Manual Práctico de Alde Hemendik». El libro de instrucciones con el que la cúpula de ETA había encargado a la izquierda abertzale activar una campaña de ataques e intimidación contra miembros de las Fuerzas de Seguridad y a sus familias a base de «amenazas, coacciones y presiones» para «la precarización de las condiciones de su trabajo y de su vida personal y familia». Objetivo: que la Guardia Civil y la Policía Nacional se marcharan del País Vasco y Navarra.

«Alde Hemendik» («Fuera de aquí») fue el grito de guerra de la horda de radicales que agredió la madrugada del sábado a dos agentes de la Guardia Civil y a sus parejas en Alsasua. El relato revela que el «modus operandi» de los atacantes –intimidación, insultos, amenazas y acto seguido, una brutal paliza–, siguió los designios del matonismo abertzale en estado puro. Tras la agresión existe un odio a las Fuerzas de Seguridad insuflado durante décadas por el entorno de ETA. Y sus autores están ligados a un movimiento declarado parte de la estrategia de la banda terrorista. Nada de esto es baladí y la Justicia tiene que actuar. Desde COVITE pondremos una denuncia por delitos de odio en conexidad con terrorismo contra agresores y colaboradores.

Ahora Alsasua ha acaparado los titulares, pero no hay semana en la que COVITE no denuncie un acto de enaltecimiento del terrorismo en multitud de pueblos y hasta en centros escolares. Todo ante la pasividad de las instituciones, que no tienen una estrategia clara de freno: quizá cuando reaccionen sea demasiado tarde.

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs