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Microcréditos y venta de oro: Así financiaron los atentados del 17-A

Informes de los investigadores que obran en el sumario de la causa detallan la importancia y «capacidad de adaptación y de flexibilidad» del grupo logístico de la célula, encargados de llevar a cabo todo tipo de trámites para preparar el atentado

  • Los terroristas levantan su dedo índice derecho, haciendo el gesto de la Unicidad (Tawhid), muestra inequívoca de su pertenencia al salafismo combatiente
    Los terroristas levantan su dedo índice derecho, haciendo el gesto de la Unicidad (Tawhid), muestra inequívoca de su pertenencia al salafismo combatiente

Tiempo de lectura 8 min.

08 de agosto de 2018. 09:13h

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S. E. .  8/8/2018

Durante dos meses estuvo preparando los atentados del 17A la célula de Ripoll, tiempo en el que sus integrantes compraron centenares de litros de agua oxigenada y acetona para fabricar el explosivo conocido como «la madre de Satán» y vendieron joyas de oro para conseguir rápidos ingresos.

Informes de los investigadores que obran en el sumario de la causa, al que ha tenido Efe, detallan la importancia y «capacidad de adaptación y de flexibilidad» del grupo logístico de la célula, encargados de llevar a cabo todo tipo de trámites para preparar el atentado.

Lo integraban Mohamed Hichamy (abatido en Cambrills), Youssef Aalla (muerto en la explosión de Alcanar, Tarragona) y Younes Abouyaqooub (autor material del atropello de Las Ramblas y abatido por los Mossos días después). Los tres contaban con un superior directo: Abdelbaki Es Satty, imán de Ripoll (Girona) y presunto cerebro de los atentados, también muerto en Alcanar.

Los preparativos comenzaron ya en junio, cuando Hichamy comenzó a visionar tutoriales en Youtube sobre la preparación de explosivos. El 8 de julio compra por primera vez peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), necesario para fabricar el peróxido de acetona o TATP, explosivo conocido como «la madre de satán».

Lo hizo en una conocida cadena de supermercados, donde adquirió 20 botes pequeños de marca blanca, pero a partir de ahí se decidieron por compras más grandes, en fábricas y polígonos.

Recorrieron establecimientos de distintas localidades, de Tortosa a Vinaroz o San Carles de la Ràpita.

El 12 de julio marca, según el sumario, el punto de inflexión por el que la célula pasa de la «fase de planificación» a la «fase de acción y preparación de las acciones terroristas».

En dos ocasiones usaron para comprar litros de agua oxigenada la documentación de Said Ben Iazza, que está en prisión y que es considerado «cooperador necesario» en los atentados, ya que también prestó a los terroristas una furgoneta para hacer compras.

Los investigadores han rastreado las compras realizadas durante esos dos meses muchas veces a partir de los restos hallados en los escombros de la casa de Alcanar y han comprobado que adquirieron, por ejemplo, fundas de almohada y paquetes de bridas en un establecimiento chino, o interruptores y bombillas en una tienda de electrónica.

También intentaron obtener sin éxito tela negra, similar a la que después se halló en el chaleco explosivo encontrado entre las ruinas de Alcanar.

El 15 de agosto compraron en distintas gasolineras 20 bombonas de butano de color naranja (siempre de cinco en cinco), que luego intentaron sin éxito cambiar por otras de color gris.

Toda una serie de gestiones que permitieron a la célula a confeccionar entre 80 y 120 kilos de TATP, que no pudieron emplear en los atentados por la explosión accidental del chalé de Alcanar donde prepararon el ataque.

Paralelamente, desde el 12 de agosto, varios terroristas se dedicaron a la venta de oro para conseguir ingresos.

Aalla fue uno de ellos, que acudió a dos locales de Vinaroz (Castellón) en los que aportó su permiso de conducir español como identificación pero no su dirección, alegando que estaba de vacaciones.

La primera vez obtuvo 800 euros y aunque en la segunda ocasión la dependienta valoró las piezas en 814 euros, el trato se rompió al sospechar ésta que podían ser robadas.

Mohamed Houli, herido en Alcanar y actualmente en prisión, fue a las mismas tiendas por separado y se identificó con su DNI.

En una de las tiendas vendió una medalla, dos alianzas, un juego de pendientes, dos anillos y una pieza suelta que la dependienta valoró en 550 euros; la víspera de los atentados, consiguió en otra 1.118 euros por 18 pendientes, 4 anillos, 2 cadenas, 6 colgantes y una pulsera.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que investiga los antentados, solicitó el pasado 11 de junio a tres entidades de préstamos de concesión rápida todos los datos que posean sobre la petición y concesión de ‘microcréditos’ a dos de los miembros de la célula yihadista y tres de sus familiares. Rastrea de este modo las posibles vías de financiación a las que pudieron acceder los terroristas y si se valieron para ello de sus allegados.

En el sumario de la causa, al que ha tenido acceso Europa Press, obra el auto por el que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 solicita información sobre un total de cinco personas. Una de ellas es Younes Abouyaaquoub, que fue el conductor de la furgoneta que atropelló y mató a 13 personas en Las Ramblas de Barcelona, aunque también pide datos similares sobre su hermano Hicham, que es objeto de seguimientos policiales.

Las pesquisas se dirigen también sobre las gestiones que pudieron haber hecho ante estas entidades uno de los terroristas abatidos por la policía autonómica en Cambrils, Mohamed Hichamy, así como por Rachid y Saber Oukabir, cuyo hermano Moussa resultó también muerto en la localidad tarraconense. El último a quien se investiga en relación con estas entidades es Mohamed Houli, quien resultó herido tras la explosión en Alcanar (Tarragona) donde los terroristas guardaban explosivos y un centenar de bombonas de butano.

TAMBIÉN LOS CRÉDITOS DENEGADOS

Concretamente, el juez reclama «información detallada de la solicitud de microcréditos tanto efectivos como denegados por la entidad», datos sobre cualquier otro producto financiero solicitado con indicación del saldo y copia de los documentos aportados.

En relación con el fallecido Hichamy, los Mossos advierten en su informe que teniendo en cuenta que una de las empresas citadas ofrece dinero a crédito de una forma rápida todo parece indicar que este terrorista buscaba conseguir el efectivo, «evidente para no ser retornado», con la finalidad de adquirir las sustancias precursoras para la fabricación de explosivos, como así se ha constatado que hicieron durante esas fechas.

La investigación ha desvelado que Hichamy se puso en contacto con una de las empresas en fecha muy cercana al día 20 de agosto de 2017, día en que que parecía la prevista por los terroristas para cometer los atentados con explosivos frustrada en la explosión ocurrida en Alcanar la noche antes del ataque en Las Ramblas.

También se detalla que entre los escombros de este inmueble volatilizado tras las explosiones se halló un teléfono móvil perteneciente a Houli en el que aparecieron pruebas del contacto del presunto terrorista con otras empresas del mismo tipo.

FINANCIACIÓN USADA PARA ATENTAR EN PARÍS

Los Mossos relatan en su informe al juez que las peticiones a empresas de microcréditos para financiar atentados terroristas tiene como antedecentes la actuación del yihadista Amedy Coulibaly, quien obtuvo un crédito de 6.000 euros para financiar el atentado de París y la huida a Oriente Próximo.

También ha sido usado por los denominados ‘foreign fighters’ para desplazarse a zonas de conflicto «siendo un dinero que nunca devolverán y que cederán a la organización terrorista DAESH una vez llegados a su territorio».

EFE

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