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«De repente nos atacaban con fusiles y granadas de mano»

El contingente español desplegado en Bangui narra a LA RAZÓN su día a día en la violenta capital de República Centroafricana

  • Militares españoles patrullan por una de las rutas de Bangui
    Militares españoles patrullan por una de las rutas de Bangui
  • Check point de la Guardia Civil en el quinto distrito de Bangui
    Check point de la Guardia Civil en el quinto distrito de Bangui
  • Un blindado español en las calles de Bangui
    Un blindado español en las calles de Bangui
  • Patrulla por el mercado del tercer distrito
    Patrulla por el mercado del tercer distrito

Tiempo de lectura 8 min.

07 de septiembre de 2014. 16:56h

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7/9/2014

«Se observó a una persona con un AK-47 que salió corriendo. Se realizó un reconocimiento por la zona y, de repente, comenzaron a oírse detonaciones de fusilería y granadas de mano. La patrulla al completo se cubrió con los vehículos respondiendo al fuego. En poco tiempo comenzaron a llegar numerosas personas exaltadas, en actitud hostil. El jefe de patrulla decidió embarcar en los vehículos para abandonar el lugar, momento en el que se vuelve a oír fuego de fusilería y detonaciones de granadas. La patrulla consiguió salir cubriéndose con el fuego de sus armas». Quien habla es el teniente coronel J. L. S., jefe de la fuerza española desplegada en Bangui, capital de República Centroafricana, en el marco de la misión EUFOR-RCA. Lo que cuenta es sólo un ejemplo de a qué se enfrentan los 60 militares del Mando de Operaciones Especiales (MOE) y los 25 guardias civiles del Grupo de Acción Rápida (GAR), que desde hace tres meses tratan de dar seguridad a esta violenta zona en la que son constantes los enfrentamientos con y entre los dos grupos radicales que atemorizan a la población: los rebeldes musulmanes de «Seleka» y los cristianos «Anti-Balaka». Algunos de ellos han contado a LA RAZÓN cómo es su día a día y las violentas situaciones en las que se han visto envueltos.

El citado incidente ocurrió el 31 de julio durante una patrulla que realizaban los efectivos de la Guardia Civil en el tercer distrito. Se adentraron en una calle en busca de «una persona con un fusil y mientras se tomaban datos del suceso y se interrogaba al personal local», se inició el ataque y la posterior emboscada, explica el teniente coronel, recalcando que «varios vehículos recibieron impactos y uno fue alcanzado por una granada. El personal salió ileso». Aquí, «la mayor amenaza son los criminales y grupos armados, cuyo armamento principal son fusiles de asalto AK-47 y granadas de mano de fabricación china», cuenta el capitán de la Guardia Civil A. P. S., quien explica que con su trabajo buscan «contribuir al desarrollo de unos niveles de seguridad que permitan a la Misión de Naciones Unidas (MINUSCA) tomar el relevo de EUFOR a lo largo de los próximos meses». Pero el camino para conseguirlo no es fácil para los efectivos del MOE y del GAR. Los primeros realizan tareas de «reconocimiento especial, rescate de rehenes, y contactos con líderes y personal clave», comenta el comandante jefe de operaciones, Alejandro Martínez Nacarino, quien también ejerce como PAO (Press Affair Officer) de EUFOR. Mientras, los agentes del Instituto Armado llevan a cabo «labores de seguridad y orden público, inteligencia e investigación criminal», explica el capitán A. P. S.

Saben que «en el área de operaciones asignadas (distritos 3 y 5) debemos ir protegidos, aunque en el 4, que no es responsabilidad de EUFOR, se desarrolla una alta actividad criminal que hace que se extremen las precauciones al cruzar », apunta el jefe de equipo operativo, A. O. M. El capitán de la Plana Mayor de Mando , F. M. G., añade que «la presión es la misma en cualquiera de los distritos. El GAR focaliza sus actividades en el quinto distrito (Anti-Balaka) y el MOE en el tercero, de mayoría musulmana». Pero, ¿quiénes son los más peligrosos? «Los grupos radicales de cualquiera de las dos facciones enfrentadas», sentencia. Y fue cerca de ese cuarto distrito donde vivieron su primera acción de combate el 26 de julio.

Una patrulla de Operaciones Especiales regresaba a bordo de cuatro vehículos Lince de una operación en el tercer distrito. «Se identificó a una unidad francesa de la operación Sangaris manteniendo un combate con fuerzas enemigas, probablemente Anti Balakas del barrio Boy-Rabe del distrito cuatro». La situación que se encontraron era «un camión de la Misión Internacional de Apoyo la República Centroafricana (MISCA) tiroteado a la vanguardia de los franceses, con su personal desembarcado y a cubierto, y los galos con su personal desembarcado y a cubierto». Se ofreció apoyo y los franceses respondieron que «sería bienvenido». Mientras se coordinaba la maniobra, «se estaba recibiendo nutrido fuego de armas ligeras y de RPG sobre nuestras unidades». Los españoles se posicionaron, dieron seguridad y desde uno de los Lince se respondió con «disparos de ametralladora 12,70 mm». Después de varios momentos de tensión «los agresores se dieron a la fuga».

Ya saben que su zona asignada es una de las más violentas. Por ello,como señala el comandante jefe de operaciones, «en una de nuestras salidas por el distrito 3 nos acompañó el comandante de la Fuerza europea», general de brigada francés Thierry Lion, y lo que vio le llevó «a implicar al batallón multinacional en presencia continuada» en el oeste del distrito. La forma de actuación de los españoles han hecho que en otras situaciones «la Fuerza de Operaciones Especiales haya permanecido como la reserva del comandante de la Fuerza y en otras ha desplegado sus medios de obtención de inteligencia y capacidad de observación».

Rescate de rehenes

Entre esas capacidades está la del rescate de rehenes, la cual tuvieron que poner en práctica el 26 de julio –recuerda el el teniente coronel J. L. S.– cuando se trasladaron a una zona en «la que las informaciones situaban a unos secuestradores armados y a un rehén». Explica cómo «una sección de Gendarmería francesa de la Unidad Policial Internacional estableció un cordón de seguridad interior y un batallón multinacional el exterior». Tras varias llamadas para contactar con los captores sin respuesta, decidieron entrar en la casa «para la búsqueda y limpieza de la misma», pero «mientras se realizaba la búsqueda en el interior se recibió la confirmación de que los secuestradores habían huido ».

Pero quizás, el episodio más violento que han sufrido se produjo entre el 19 y el 21 de agosto. Todo comenzó la noche del 19, cuando una patrulla francesa se vio envuelta en un incidente en el que se registraron un fallecido y tres heridos de los grupos musulmanes de autodefensa. «Al día siguiente, se desató una reacción desproporcionada por parte del sector más radical musulmán». Se produjeron numerosos enfrentamientos con tropas francesas en los que resultaron heridos varios europeos. Así que, los efectivos de Operaciones Especiales «desplegamos medios en el oeste del distrito 3 y establecimos contacto con algún líder de la zona», explica J. L. S. «En la noche del 20 y del 21, el Mando Componente de Operaciones Especiales ofreció al comandante de la Fuerza la posibilidad de mantener la seguridad a lo largo del canal Yakite (inestable frontera entre musulmanes y cristianos) para aprovechar nuestras capacidades de visión nocturna». Al final, la unidad española fue «la única desplegada en el interior, cumpliendo la misión sin novedades y detectando y grabando movimiento de personal armado de los grupos de autodefensa musulmanes». Desde estos combates no volvieron a entrar en el distrito y, tras negociaciones con los líderes locales, el jueves lo cruzaron de nuevo. «La acogida fue buena, aunque algún exaltado nos increpó», cuentan. Irán entrando poco a poco, aunque estos días «los enfrentamientos son prácticamente nulos». Todo esto sucede en un país que «nos han recibido con amabilidad y agradecimiento», destaca el comandante jefe de operaciones. «La mayoría desea volver a la paz y al entendimiento intercultural» y tratar de olvidar una guerra que ha dejado miles de muertos y cerca de un millón de desplazados.

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