Infierno bélico en la zona de las tropas españolas

El ataque de Hizbulá mata a dos militares israelíes y amenaza con agravar la crisis.

Dos soldados israelíes muertos y siete heridos, una profunda tensión, refugios abiertos y dudas acerca de lo que deparan las próximas horas es el resultado del ataque que la organización chií pro-iraní Hizbulá lanzó ayer antes del mediodía hacia el norte de Israel, al disparar misiles antitanque hacia dos vehículos en los que viajaban efectivos de las Fuerzas de Defensa de Israel. También fueron lanzados morteros hacia la base en la zona del Monte Hermon. Israel respondió con fuego de artillería hacia posiciones de Hizbulá en el sur libanés. Los efectivos israelíes muertos son el capitán Yojai Kalangel y el sargento Jaim Nini. Fuentes de Seguridad confirmaron que los vehículos en los que viajaban no estaban blindados, un asunto que debará ser investigado, dado que hace días ya se estimaba que Hizbulá podría atacar. Har Dov es un área delicada donde años atrás fueron secuestrados soldados en ataques de Hizbulá.

El fuerte ataque de la milicia chií debe ser visto como la venganza –o quizás sólo el comienzo de la misma– por el operativo atribuido a Israel, en el que hace algo más de una semana fueron muertos varios comandantes de la organización en el Golán sirio. Entre ellos estaba Yihad Mughniya, hijo de quien fuera el máximo jefe de operaciones de Hizbulá, él mismo ya activo en la milicia. También murió un general de las Guardias Revolucionarias de Irán, encargado de Líbano y Siria. Israel no reivindicó dicho ataque, pero éste fue lanzado a plena luz del día y, poco después, fuentes de Seguridad señalaron que Mughniya había sido nombrado en octubre responsable de Hizbulá en el Golán y estaba planeando atentados contra blancos civiles y militares israelíes.

El gran desafío de Israel es cómo maniobrar entre el deseo de responder a lo que ve como planes agresivos en su contra y la necesidad de actuar con sabiduría para garantizar que este tira y afloja no se convierta en una nueva guerra. Según diversos analistas, tampoco Hizbulá tiene interés en calentar demasiado la zona y en convertir su venganza en una guerra de gran envergadura. Por ello se destacaron tanto en la televisión de Hizbulá, Al Manar los festejos de chiíes en el sur libanés y en Beirut por la muerte de los soldados israelíes, como para dejar clara la imagen de una venganza lograda, tras la cual, supuestamente, se vuelve a la rutina. Anoche, el «premier» Benjamin Netanyahu convocó a consultas al ministro de Defensa Yaalon y al Jefe del Estado Mayor Beni Gantz. Netanyahu responsabilizó a Hizbulá y al Gobierno libanés de todo lo que pueda suceder, mientras que el ministro de Exteriores Liberman opinó que la respuesta «debe ser desproporcionada».