Negociaciones

Junts fuerza al PSOE a llevar a noviembre la investidura

Los posconvergentes y los socialistas se dan cita en el Congreso, pero los de Puigdemont constatan que todavía siguen «lejos» de alcanzar un acuerdo

«Nadie ha dicho que estuviera cerca». Con esta frase, desde las filas socialistas trataban ayer de restar hierro a las palabras de la portavoz de Junts en el Congreso Míriam Nogueras, quien aseguró que siguen «lejos» de un acuerdo «histórico» para poder apoyar la investidura de Pedro Sánchez. Con las declaraciones públicas de las últimas semanas, el candidato socialista invitaba a pensar que el pacto estaba más o menos cerca porque dio a entender que la amnistía (sin citarla explícitamente) se está negociando y la ha justificado políticamente porque es una «forma de tratar de superar las consecuencias judiciales» de una de las «peores crisis territoriales de España, pero parece que las negociaciones van a ir para largo: para noviembre, con el 27 como fecha límite para evitar una repetición electoral. De momento, PSOE y Junts han roto el hielo tras años con las relaciones prácticamente congeladas.

Lo cierto es que las relaciones entre posconvergentes y socialistas nunca han sido fáciles, y mucho menos en la pasada legislatura: tanto es así que el encuentro de ayer en el Congreso entre Sánchez y Nogueras es el primero -oficial- que tienen ambas formaciones desde los encuentros de Joaquim Torra y el presidente del Gobierno en La Moncloa -2018- y en el Palau de la Generalitat. En aquella visita, Pedro Sánchez ofreció al entonces presidente catalán la Agenda para el Reencuentro con una lista de 44 temas para retomar el diálogo. Con Torra fue imposible.

Ayer con la entrevista con Nogueras se pone fin, al menos de momento, a cuatro años en los que Junts no se ha avenido a pactar absolutamente nada con el Gobierno. El primer cambio fue en la elección de la presidenta del Congreso cuando Junts votó a favor. En estas semanas los contactos más o menos informales se han ido sucediendo con Santos Cerdán al frente de los socialistas, con un papel muy relevante, -ayer estuvo presente en la reunión con Nogueras- y con Salvador Illa como guardián de las esencias, algo que no ha sentado nada bien a Puigdemont porque acusa al primer secretario del PSC de ser el «hacedor» del pacto en el Ayuntamiento de Barcelona que descabalgó a Xavier Trías de la alcaldía. Eso no es impedimento para que más de medio millón de catalanes tengan gobiernos municipales de PSC y Junts, con alcalde socialista.

Por parte de Junts se desconoce quién lleva la voz cantante en estas negociaciones, junto a Puigdemont evidentemente, pero todo apunta a Jordi Turull y a Josep Rius, una persona muy cercana al expresidente huido y concejal en Barcelona. Sánchez reconoció los contactos en la recepción en el Palacio Real en una charla informal con periodistas y no descartó hablar en algún momento con Puigdemont. Eso sin duda será un cambio de guion definitivo a las relaciones entre ambas formaciones. Junts tiene que medir muy bien su acuerdo porque serán acusados de «botiflers» por los sectores más radicales del independentismo liderados por la Asamblea Nacional Catalana, con su presidenta Dolors Feliu al frente, y por la eurodiputada Clara Ponsatí que en los últimos meses ha puesto de manifiesto su desencuentro con Puigdemont. Ambas quieren liderar una candidatura en las próximas autonómicas que puede ser letal para Junts y para ERC. Más si cabe si la extrema derecha independentista también se presenta lo que podría atomizar mucho el apoyo electoral muy mermado en los últimos comicios.

En todo caso, Junts y PSOE tienen aún mucho que recorrer para llegar a un acuerdo: va a requerir mucho tiempo. Tanto es así que, en las propias filas socialistas evitan dar fecha a un posible pleno de investidura, aunque dan prácticamente por descartado que se pueda celebrar en las próximas tres semanas: con lo cual, todo indica que, al menos, hasta la semana del 6 de noviembre no será.

De momento, se ha avanzado, pero ahora queda profundizar en las negociaciones: lo único que parece claro es que la discreción va a marcar las próximas tres semanas. Se da por hecho casi un apagón informativo para evitar especular y, sobre todo, para evitar alimentar la guerra entre Junts y ERC y la de PNV y Bildu por ver quién sale más beneficiado de un acuerdo con el PSOE.

El PSOE puede haber tomado nota que, ayer, tras la reunión con Junts, Nogueras apenas habló un par de minutos con los periodistas tras semanas de silencio absoluto. Nogueras habló en catalán y envió tres mensajes: uno dirigido al PSOE (advirtió que el acuerdo está «lejos») y otros dos a ERC (no van a «jugar a dar titulares y hacer filtraciones», como hacen los republicanos cuando logran avances en la amnistía; y, aseguró que no van a aceptar que se haga lo que se ha hecho en los últimos cuatro años «porque se ha constatado que no ha funcionado», acusando veladamente a ERC de blandos).