España

«Kepa» y «Leire», la pareja de etarras VIP

La Audiencia Nacional suspendió en enero la condena de Asier Aguinako por enfermedad terminal. Ahora recoge a diario a su hijo y su mujer, que siguen en la cárcel, para pasar las tardes juntos.

La Audiencia Nacional suspendió en enero la condena de Asier Aguinako por enfermedad terminal. Ahora recoge a diario a su hijo y su mujer, que siguen en la cárcel, para pasar las tardes juntos.

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Centro Penitenciario de Picassent, Valencia, 15:30 horas de la tarde. Un coche se acerca a uno de los parkings de la prisión, estaciona y el conductor va caminando hacia la salida de presos. Aguarda unos minutos y enseguida salen por la puerta una mujer y un menor. Se saludan cariñosamente, él le pone una gorrita al niño porque hace mucho calor y los tres se van caminando hasta el coche. Se montan en el vehículo y abandonan el recinto, al que regresarán a las 19:30 horas. Así, por unas horas (cuatro, concretamente) saborean la libertad, el aire libre, poder estar los tres juntos en un parque o merendar fuera de casa como cualquier familia normal. Efectivamente, son una familia, aunque aún no han podido formar un hogar. Los padres de este menor son Asier Aguinako Etxenagusia y Aitziber Coello Onaindia, alias «Kepa» y «Leire», respectivamente, y pertenecen a la banda terrorista ETA.

Ambos cumplían condena en Picassent y allí fue concebido el niño, que no conoce realidad distinta a la de prisión a excepción, ahora, de los ratos fuera junto a sus padres. Porque las tardes de libertad son relativamente nuevas, desde principios de este mes. Mientras Aitziber sigue cumpliendo condena, su pareja sentimental logró la suspensión de su pena al padecer una enfermedad terminal. Fue el pasado mes de enero. En un auto fechado a 31 de enero de 2019, al que ha tenido acceso este diario, la magistrada del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Ángela Murillo, acordó la «suspensión de la pena privativa de libertad al penado Asier Aguinako Etxenagusia por el tiempo que le resta de condena», que apenas era un año.

Tomó la decisión tras quedar «totalmente acreditado la enfermedad terminal del penado, debiendo éste aportar el informe del resultado de la intervención quirúrgica una vez se lleve a efecto a fin de mantener, en su caso, el beneficio concedido». «Kepa» como le llamaban ya en su Durango natal, fue operado de un tumor a mediados de enero. Fue después de sufrir lo que parecía un ataque epiléptico en prisión. Tuvieron que sujetarle entre cinco funcionarios y lograron ponerle una vía y estabilizarle. Él les dio las gracias. Al hacerle pruebas descubrieron un tumor, del que fue intervenido en el Hospital General de Valencia, donde continúa su tratamiento. Ante esta realidad, ni la Fiscalía ni la jueza se opusieron a la petición del abogado del etarra cuando aportó el informe médico de Aguinako y solicitaba la suspensión de al pena, conforme a lo establecido en el artículo 80.4 del Código Penal, que otorga al juez la facultad de suspender la pena en caso de dolencia grave «sin sujeción a requisito alguno».

El preso quedó en libertad y su proceso de recuperación parece haber sido favorable: puede caminar, conducir y hacer una vida relativamente normal, según fuentes cercanas. Mientras, su pareja y madre de su hijo, continúa cumpliendo condena en la misma cárcel pero, desde hace un par de años, en el módulo de madres. Fuentes penitenciarias denuncian que desde el pasado 15 de mayo ha sido progresada a segundo grado, mientras que los el resto de etarras están en régimen FIES (Fichero Interno de Especial Seguimiento) o en primer grado. Sin embargo, hace un mes que Aitziber ha pasado a disfrutar del segundo grado y se le aplica el artículo 100.2 del régimen penitenciario que consiste en «permitir al interno salir a trabajar en el exterior sin estar clasificado en el tercergrado del tratamiento.

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Ello conlleva la posibilidad de estabilizar y potenciar las esferas socio familiar y De esta forma, con el «ok» de la Junta de Tratamieto y el juez de Vigilancia Penitenciaria, Coello viene disfrutando, desde principios de junio, de un permiso diario de 15:30 a 19:30 horas. Las mismas fuentes sostienen que sí es «habitual» la concesión de permisos esporádicos para ver a un familiar enfermo, pero «nunca» todas las tardes. «Al resto de presas les dan un permiso de unas horas, un día concreto, para que vayan al hospital a despedirse de su familliar, pero a ninguna le dan un permiso diario», explican las mismas fuentes, que critican el privilegio de esta interna en comparación con el resto de compañeras. Aguinako y Coello («Kepa» y «Leyre»), de 44 y 39 años, son de Durango y novios «de toda la vida». Incluso su militancia en ETA, la comisión de delitos y respectivas condenas han ido de la mano. Fueron detenidos en Coulaines (Le Mans, Francia) en 2004 y extraditados a España en 2011.

Estaban acusados de colaboración con el «comando Bizkaia». El arresto de la pareja se produjo en el marco de una operación antiterrorista liderada por la División Nacional Antiterrorista francesa (DNAT) en colaboración con la Comisaría Genaral de Información de la Policía Nacional española. Fue un duro golpe contra el aparato de los llamados grupos de reserva de ETA en el que fueron arrestados ocho terroristas, entre ellos Iñaki López de Bergara Astola, «Yves», considerado el máximo jefe de la estructura de los «taldes» (grupos) de reserva, captación y formación de activistas de ETA. En los resgistros policiales de las viviendas los agentes se incautaron de una decena de armas de fuego, munición, detectores de balizas, cerca de 50.000 euros, matrículas francesas vírgenes, tres vehículos y abundante documentación que sirvió de gran ayuda a los investigadores. La operación puso el freno a la llamada «campaña de verano» que parecía estar preparando ETA para aquellas vacaciones de 2004.

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Entre los arrestados, en el distrito de Le Mans, concretamente en la localidad de Coulaines, estaban Aisier y Aitziber, «Kepa» y «Leyre», que ya eran pareja sentimental y así les constaba a los investigadores. De hecho, creen que ya huyeron juntos del País Vasco tras la explosión el 7 de agosto de 2000 en el barrio bilbaíno de Bolueta. La deflagración se produjo mientras transportaban explosivos en un vehículo y cuatro integrantes del «comando Bizkaia», liderado por Patxi Rementería, murieron en el acto. Después de aquel suceso, Aguinako y Coello huyeron a Francia.

En la vivienda francesa de la pareja se les incautó una pistola, documentación falsa, matrículas francesas sin troquelar, un detector de balizas, 30.000 euros y manual de formación de ETA. Ambos entraron en una prisión francesa pero fueron extraditados a España siete años más tarde. Aquí, la pena que estaba cumpliendo fue dictaba por al Audiencia Nacional el 26 de junio de 2013, hace casi seis años, era de ocho años de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo por un delito de depósito de armas, municiones o sustancias o aparatos explosivos, según consta en el auto de suspensión de la pena.