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La Policía española detiene en Turquía al «número tres» del ISIS

"Abu Alkhair"entrenó a uno de los terroristas que cometió el atentado con camión en el mercado de Berlín en 2016

"Abu Alkhair"entrenó a uno de los terroristas que cometió el atentado con camión en el mercado de Berlín en 2016.

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En primer lugar, Abu Bark Bagdhadi, «califa» del Daesh, el Estado Islámico, le encargó, junto con otro terrorista, que organizara el paso de fronteras hasta Siria y Libia de los combatientes extranjeros que se sumaron a la banda yihadista, entre 27.000 y 31.000, según diversas estimaciones. Después, su cometido fue el de participar en la organización y entrenamiento de las «tropas» en Libia; y, finalmente, se le había ordenado que montara todo el entramado necesario para que las células pudieran cometer atentados en Europa.

El individuo, detenido en enero por las Fuerzas de Seguridad turcas gracias a los datos aportados por la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional española, era uno de los sujetos más buscados por los Servicios de Inteligencia extranjeros, dada su peligrosidad y el puesto que se le había asignado en el nuevo organigrama del Daesh, que ha tenido que ser reestructurado para adaptarlo a una banda sin bases fijas.

Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que el tunecino H.B.M.B.H., «Abu Alkhair». de 35 años, era el «número tres» del grupo yihadista.

Extranjeros

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En 2014, cuando entra en acción el Daesh, Bagdhadi nombró a uno de sus lugartenientes para que se encargara del asunto de los extranjeros que se incorporaban a la banda, en especial los de origen tunecino. El «cargo» era, castellanizado, «alto mando en Libia y África del Norte».

Su nombre, era Wissan Najm Al Zayd Al Zubaydim, alias «Abu Nabi al Anrabi» y «Abu Almughrirah al Ceahtari». El arrestado era su mano derecha.

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El «jefe» le nombró responsable del «Gabinete-Aparato de Inmigración y Fronteras», que en árabe se denomina «Diwan El Hijira y Wa Alhoudod», estructura crucial para la implantación de Daesh. Además, debido a la confianza, su posición de poder y ser la mano derecha del máximo representante de la banda en Libia, le nombraron director de numerosos campos de entrenamiento en Derna, con lo que obtuvo formación militar.

Entre los individuos que entrenó, en el plano «militar y religioso», figuran terroristas que después cometieron diversos atentados en Europa.

El 13 de noviembre de 2015, «Abu Almughrirah al Ceahtari» murió en un ataque de las fuerzas americanas en la ciudad de Derna. A partir de ese momento, H.B.M.B.E.H.K se convirtió en el jefe y, por lo tanto en pieza clave en la estructura del Daesh.

Tras permanecer algún tiempo en la ciudad libia de Sirte como máximo responsable en la recepción de combatientes y campos de entrenamiento, recibió la orden de Bagdadi de desplazarse a Turquía con su familia.

Un hecho que demuestra, según las fuentes consultadas por LA RAZÓN, su estatus y posición de poder dentro de la organización ya que dicho privilegio, huir a un país mejor posicionado como Turquía, para desde allí controlar la recepción de combatientes y establecimiento de estructuras secretas de Daesh, está reservado sólo a personas «muy importantes» .

Para huir a Turquía, se le facilitó documentación falsa a él y a su familia (mujer e hijo). Con esas identidades, llegaron en vuelo a la ciudad turca de Attaturki, donde permaneció oculto varios años. Aunque nunca llegó a entrar en Siria, la organización tenía reservado para él un papel más importante que el combatir en «primera línea». Nombrado por el «Daesh central», su misión en Turquía (principal puerta de acceso para nutrir de combatientes al «califato») era encargarse de recepcionar a futuros miembros de la organización y proporcionarles todo lo necesario para cruzar a Siria. Se ocupaba de gestionar toda la infraestructura que permitía llegar a las principales zonas de conflicto «bélico».

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Una de las rutas más empleadas salía de Estambul hasta Gazianted, en la frontera; de ahí, a Al-Rai. Dicho punto era el primer filtro que encontraba una persona que pretendiese integrarse en las filas de la banda Daesh.

Miembros del «Gabinete de Inmigración y Fronteras» realizaban un «chequeo de inteligencia», todo ello para confirmar que eran «buenos», que no se trataba de infiltrados de países enemigos. Si pasaban el filtro, entonces eran trasladados a Al Bab, el primer punto conquistado por Daesh en los años más intensos de yihad en esa zona.

En este lugar, se realizaba un segundo chequeo y la distribución de los futuros nuevos combatientes, según las necesidades del falso «estado». Las mujeres eran enviadas a Raqqa y los hombres a campos de entrenamiento.

Todo esto era posible gracias en parte a la gestión y dirección que el detenido hacía en la sombra desde Turquía, en el seno del «Aparato de Fronteras e Inmigración».

Al Qaeda

H.B.M.B.E.H.K ha estado vinculado a las tesis yihadistas desde muy joven. Antes de integrarse en Estado Islámico, perteneció a Al Qaeda.

Las investigaciones han revelado que el detenido, durante su corta estancia en prisión en Turquía, continuó radicalizando a otros reclusos, en especial tunecinos, libios, turcos y marroquíes. Además, se sabe que su intención era huir de forma inminente de Turquía por su débil posición, su identidad falsa y que era objeto de búsqueda por los principales servicios de inteligencia.

Agentes de la CGI que operan en el norte de África habían dado con el paradero de este terrorista tras una larga investigación y numerosas pesquisas. Lograron, finalmente, «centrarle» en la localidad turca de Tekirdag, donde fue arrestado.

Los denominados «libios-tunecinos» (tunecinos que están en Libia) están considerados dentro de la organización como muy «eficaces» y, por lo tanto, muy peligrosos.

Prueba de ello, es que el terrorista que atentó en Berlín en 2016, en el mercado navideño mantenía contacto con entrenadores tunecinos en Libia, al igual que el gambiano detenido en abril de 2018 en Italia gracias a informaciones proporcionadas de nuevo por la CGI española.

Uno de los principales objetivos de las células tunecinas es prepararse «militarmente» para atacar Túnez (aunque, como queda demostrado, también en Europa) y tener una infraestructura y logística importante en Libia que facilite la llegada y salida de combatientes a otros países como Siria e Irak. Dicha logística incluye la facilitación de documentación falsa para viajar.