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Sánchez: Menos «plurinacionalidad» para no sublevar a los barones

El nuevo líder modifica ciertos aspectos de su proyecto para evitar la confrontación en el Congreso Federal con el sector crítico.

  • Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan durante la constitución de la Diputación Permanente en el Congreso en agosto de 2016
    Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan durante la constitución de la Diputación Permanente en el Congreso en agosto de 2016

Tiempo de lectura 4 min.

16 de junio de 2017. 10:18h

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Ainhoa Martínez 16/6/2017

El 39º Congreso Federal del PSOE de este fin de semana servirá para sentar las bases del nuevo proyecto del partido de la mano de su reelegido secretario general. El viraje hacia la izquierda que ha experimentado Pedro Sánchez y algunos de los postulados que fueron su seña de identidad durante la campaña a las primarias estarán recogidos en el marco político, económico y orgánico que se fijará la formación para el futuro. Sin embargo, varias de estas propuestas no cuentan con el respaldo unánime de toda la organización, pese a que tienen asegurada su viabilidad por la mayoría de apoyos que ostenta el nuevo líder en el cónclave. No obstante, Sánchez no quiere imponer su voluntad sin tener en cuenta otras sensibilidades y se ha abierto a matizar algunos de los aspectos más áridos de la ponencia para evitar la confrontación con el sector crítico.

Entre los temas conflictivos están el reconocimiento de la plurinacionalidad de España; las primarias abiertas para elegir a los candidatos a alcaldes; la crítica a la abstención al Partido Popular, impulsada por la gestora, o fijar en la etapa de José Luis Rodríguez el inicio del retroceso electoral del PSOE. Mientras que algunos asuntos desaparecen –como el de la abstención–, otros se reescriben –como el de las debacles electorales–, otros se matizan –la plurinacionalidad– y otros directamente se postergarán en el tiempo para una futura conferencia orgánica. Esta actitud proactiva obedece a que, tal como adelantó LA RAZÓN, desde el sector crítico reconocen que «darán la batalla» en el 39º Congreso en lo relativo a la enmienda que quiere introducir el equipo del nuevo líder para modificar la Constitución. Un batalla que no se aborda desde el punto de vista de la confrontación, pues son conscientes de que todo enfrentamiento no sólo es inútil, sino que también puede perjudicarles de cara a sus futuros congresos regionales y que tampoco plantearán con aspiraciones de doblarle el pulso al nuevo secretario general, ya que Sánchez cuenta con una solvente mayoría de delegados para sacar adelante cualquiera de sus iniciativas. «Sabemos que no podemos ganar, pero por mucha mayoría que tengan no lo vamos a dejar pasar», destacan. Para las fuentes consultadas no es una «cuestión de números, sino de discurso»: las tesis que defienden la soberanía de España como nación única no pueden quedar silenciadas. «No queremos bronca, pero si puede haber distintas naciones, podrán existir también distintas opiniones», concluyen.

Desde el entorno de Sánchez también confirman a este diario que mantendrán la redacción original de su proyecto, en el que demandan «perfeccionar el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado apuntado en el artículo 2 de la Constitución», pero que están «abiertos a enmiendas transaccionales» del sector crítico dentro de «lo sensato y razonable». Estas enmiendas irían en la línea de recoger explícitamente la soberanía única de España y encuadrar toda reforma de la Carta Magna en el espíritu federal que emana de la Declaración de Granada, marco que se fijaron los socialistas para el encaje territorial. Los críticos ven en esta buena disposición un intento de dar marcha atrás del propio Sánchez, ante la «trampa» en la que ha caído al defender la «plurinacionalidad» mientras promete lealtad al Gobierno en el desafío secesionista. «Están planteándose cómo tumbar su propia propuesta», señalan desde una importante federación.

Estas mismas fuentes consideran que el futuro inmediato en Cataluña, con una consulta fijada para el 1 de octubre y con una declaración unilateral de independencia en ciernes, compromete el discurso del nuevo líder del PSOE, que tendrá que abandonar los postulados que defienden España como «nación de naciones» para alinearse con el Ejecutivo en la defensa de la legalidad y la unidad territorial.

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