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"Su cara no la puedo olvidar. Me impactó"

Una testigo del asesinato de Giménez Abad ratifica ante el juez Pedraz que fue el histórico etarra Mikel Carrera «Ata» quien disparó al senador en 2001.

  • «Ata» fue juzgado en septiembre por otra causa en la Audiencia, en la imagen, tras ser entregado por Francia, donde cumple condena
    «Ata» fue juzgado en septiembre por otra causa en la Audiencia, en la imagen, tras ser entregado por Francia, donde cumple condena

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11 de octubre de 2019. 11:01h

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Ricardo Coarasa Madrid. 11/10/2019

«Clara y contundente». Así se mostró el pasado miércoles ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz una de las testigos del asesinato del senador, y presidente del PP de Aragón, Manuel Giménez Abad el 6 de mayo de 2001. La mujer presenció entonces cómo un hombre que ocultaba su rostro con una gorra asesinaba de tres disparos a bocajarro al político popular cuando se dirigía al estadio de la Romareda con su hijo Borja a ver un partido del Real Zaragoza. Ella estaba situada a apenas diez metros del terrorista e identificó fotográficamente al etarra Mikel Carrera, «Ata», como el autor del atentado.

Dieciocho años después, la testigo volvió a señalar hace unos meses en dependencias policiales al ex jefe «militar» de la banda terrorista, lo que ha ratificado ahora ante la comisión judicial desplazada a la capital aragonesa, integrada además por la fiscal del caso, Ángela Gómez-Rodulfo, y en presencia tanto de la abogada del etarra como de la de la familia del senador asesinado, personada como acusación en el procedimiento. «Su cara no se puede olvidar. Esa imagen me impactó», aseguro la mujer, cuya avanzada edad ha llevado al instructor a practicar una prueba prejudicial que garantice que pueda valorarse en el juicio como si se hubiese practicado en el plenario. La testigo se ratificó «sin lugar a dudas» en el reconocimiento fotográfico de Mikel Carrera, aseguran fuentes presentes en la comparecencia. «Se acordaba perfectamente –explican– e insistió varias veces en que era él». Este testimonio, junto al del propio Borja Giménez Larraz y el de otros testigos presenciales puede resultar determinante para que, casi veinte años después, «Ata» se siente en el banquillo por uno de los más de 300 atentados mortales de ETA aún sin esclarecer.

En una rueda de reconocimiento en París, el hijo de la víctima lo identificó, sobre todo por «su mirada» y «su mandíbula», como el autor de los disparos. Antes, en octubre de 2014, Borja Giménez ya había señalado al terrorista en un reconocimiento que incluyó 18 fotografías. La instantánea de «Ata» no había sido difundida antes en los medios para evitar restar eficacia probatoria a esa diligencia.

Tras este último reconocimiento, y dado que el ex dirigente etarra ya fue procesado el pasado julio, a instancias de la Fiscalía, por el asesinato de Giménez Abad, el siguiente paso consiste en comunicar su procesamiento a «Ata», preso en Francia donde cumple condena por dos cadenas perpetuas por el asesinato de un gendarme en 2010, la última víctima mortal de ETA. El magistrado español ya se ha puesto en contacto con el juez antiterrorista francés –a través de la pertinente orden europea de investigación– para poder llevar a cabo esta diligencia por videoconferencia, algo que según las fuentes consultadas se llevará a cabo en las próximas semanas. Una vez el instructor cierre la investigación y se presenten los escritos de acusación y defensa, la causa se elevará a la Sala de lo Penal, que será la encargada de reclamar a la Justicia francesa la entrega del ex dirigente etarra para que sea juzgado.

«Ata» estuvo sentado en el banquillo de la Audiencia Nacional el pasado septiembre, tras autorizar una entrega temporal el país vecino, para ser juzgado por el alquiler de una furgoneta en la que dos etarras introdujeron en Portugal diversos explosivos, armas y documentación falsa en 2010.

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