“Los hábitos de alimentación cada vez están más deteriorados entre la población infantil y adolescente”

En España estamos sufriendo una epidemia de obesidad infantil que está afectando de forma relevante al desarrollo de los niños y adolescentes.

Los niveles de obesidad infantil y juvenil en España crecen de manera preocupante. Hablamos con Agustín Remesal, pediatra en el Hospital de La Paz y miembro de la clínica Montepediatras.

-La obesidad infantil en España sube a pasos agigantados. ¿Dónde encuentra las principales causas?

-En España estamos sufriendo una epidemia de obesidad infantil que está afectando de forma relevante al desarrollo de los niños y adolescentes. Según el estudio PASOS de 2019 sobre la actividad física, los estilos de vida y la obesidad de la población española de 8 a 16 años, la prevalencia de obesidad infantil ha crecido en las dos últimas décadas: un 1,6% según índice de masa corporal y un 8,3% en base a obesidad abdominal. En cuanto a las causas que explican este aumento se ha visto que la prevalencia de obesidad infantil es mayor a mayor porcentaje de pobreza. Además, según el estudio PASOS solamente un 36,7% de la población infantil y adolescente cumple con la recomendación de la OMS de mínimo 60 minutos cada día de actividad física moderada o vigorosa. Es interesante que el incumplimiento de la recomendación de actividad física es mayor en el género femenino que en el masculino y también es mayor en la población adolescente respecto a la población infantil. La disminución promedio de minutos diarios dedicadas a la actividad física es muy relevante a lo largo de la última etapa de la infancia y la adolescencia. Por otra parte, un aspecto interesante a tener en cuenta es que la población infantil y adolescente española dedica muchos más minutos diarios al uso de pantallas de lo que marca la recomendación de la OMS como límite máximo (120 minutos al día). Concretamente, entre semana dedican casi 3h diarias y el fin de semana más de 4,5h diarias. A mayor edad, mayor uso de pantallas para cada uno de los cursos académicos estudiados en PASOS 2019. Por este motivo, las políticas e intervenciones preventivas deben enfocarse a evitar el deterioro de la práctica de actividad física y el uso de pantallas antes de los 10 años de edad, a la vez que se deben reforzar las iniciativas de promoción de la salud durante la adolescencia.

-Alimentación: Qué debe comer un niño en época de crecimiento? Y en adolescencia?

El nivel de adherencia a la dieta mediterránea se ha deteriorado en las dos últimas décadas. En la actualidad solamente un 40% de la población infanto-juvenil alcanza un nivel alto mientras que en el año 2000 alcanzaba ese nivel un 44,7%. El porcentaje de adolescentes que alcanza un nivel alto de adherencia a la dieta mediterránea es menor que el porcentaje de población infantil, siendo en ambas poblaciones un porcentaje excesivamente bajo. Demasiados niños y adolescentes siguen hábitos de alimentación que van en detrimento de asegurar una elevada calidad de la dieta como desayunar bollería industrial, comer en un restaurante de comida rápida al menos una vez a la semana o consumir dulces y golosinas varias veces al día. Hábitos que van a favor de asegurar un alto nivel de adherencia a la dieta mediterránea como el consumo de frutas y verduras se halla en la actualidad muy deteriorado. Solamente un 15,9% de la población infantojuvenil declara consumir al menos 4 raciones de fruta y/o verdura al día.

En resumen, los hábitos de alimentación cada vez están más deteriorados entre la población infantil y adolescente y conviene emprender medidas contundentes que permitan promocionar el consumo de alimentos saludables y el logro de un nivel alto de adherencia a la dieta mediterránea ya que esta determina una parte importante de las oportunidades de desarrollo durante la etapa infantil y adolescente. A su vez conviene limitar el acceso al consumo frecuente de productos alimentarios que van en contra del logro de la calidad de dieta.

-Deporte: La importancia de éste es importantísima pero en época de pandemia puede que los deportes que concentren demasiadas personas o de choque no sean los más adecuados. ¿Qué ideas nos puede aportar como pediatra para que juguemos con nuestros hijos?

La actividad física es uno de los determinantes más robustamente asociados a la epidemia de la obesidad infantil a nivel mundial. La OMS recomienda la práctica de un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. Se entiende por actividad física moderada o vigorosa aquel movimiento corporal que hace activar el ritmo cardíaco y la respiración. En población infantil y adolescente la actividad física moderada o vigorosa supone movimientos corporales intensos como correr, saltar o bailar. El porcentaje de población infantil y adolescente que alcanza la recomendación de la OMS en cuanto a la práctica de actividad física moderada o vigorosa es mucho menor del que sería deseable. Entre los 8 y los 16 años se produce una disminución de los minutos diarios dedicados a la práctica de actividad física superior a una hora y media.

La pandemia ha agravado esta situación dado que los deportes que suponen una concentración de personas incrementan el riesgo de contagio. Sin embargo, los niños están mostrando un grado enorme de compromiso con las medidas de prevención del Covid, tanto en el uso de las mascarillas durante la actividad deportiva como el lavado frecuente de manos. La prevalencia del virus en población pediátrica ha demostrado ser muy baja respecto a adultos por lo que asegurando grupos de convivencia estable y el uso de mascarillas debemos potenciar el deporte no solo individual sino también colectivo entre la población infantil. Una buena salud basada en la práctica deportiva también es importante para defendernos del virus, incluso en los niños.