La Navidad más dura de Isabel II

Con su marido en el hospital, los escándalos del príncipe Andrés y el descanso de la vida pública de Harry y Meghan, se enfrenta a su Navidad más solitaria

No ha sido un año fácil para Isabel II, y todo apunta a que en estos últimos días de 2019 la situación no mejorará. Esta semana recibíamos la noticia de que su marido, Felipe de Edimburgo, estaba ingresado en el hospital. Según “The Sun", personas cercanas a la familia real apuntaron que “tuvo una mala caída hace unos cuantos días”. Además, Felipe sufre de gota, “lo que le hace estar más irritable y perder por completo el apetito”, problemas que se acentúan debido a su avanzada edad, 98 años. Ya había sufrido complicaciones en su estado de salud anteriormente, padece del corazón, artritis, infección en la vejiga y sufrió una cirugía abdominal. Todo esto influyó en la decisión que tomó en 2017 de retirarse de la vida pública. Otros medios británicos descartan la posible caída y afirman que una gripe ha sido la causa de que el marido de Isabel se encuentre ingresado. Aunque desde Buckingham apuntan que no hay motivos para la “preocupación inmediata”, llama la atención los pocos detalles que se han dado sobre los motivos del ingreso. El duque de Edimburgo no necesitó ambulancia para llegar al Hospital Rey Eduardo VII, donde pasará previsiblemente estas fechas. Aseguran que se trata de un ingreso planificado que su médico le habría solicitado como “medida de precaución”. El miércoles, Isabel dio la comida de Navidad en el palacio de Buckingham y por primera vez en la historia lo hizo sin su marido al lado.

Felipe reside desde 2017 en la casa que la realeza tiene en Sandringham, donde los royal británicos suelen pasar la Navidad. Cuando él ponía rumbo al centro médico de Londres, la reina hacía el camino inverso y llegaba a la finca de Sandringham para dar comienzo a estas celebraciones. El hecho de que la monarca no haya cambiado sus planes se toma como una muestra más de que no parece haber gran preocupación respecto al estado de salud de su marido.

Pero la ausencia de Felipe de Edimburgo no será la única. Harry y Meghan pasarán estos días con su hijo en Canadá y contarán también con la compañía de Doria Ragland, la madre de Meghan. Se trata de un lugar muy especial para la duquesa de Sussex, ya que vivió en Toronto durante siete años mientras trabajaba como actriz. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, utilizaba su cuenta de tuiter para darles la bienvenida al país: “Príncipe Harry, Meghan y Archie, os deseamos una estancia tranquila y agradable en Canadá. Estáis entre amigos y siempre sois bienvenidos aquí”. La pareja continúa así con su “huida” de Reino Unido, y parece que no volverán a la esfera pública hasta después de Año Nuevo.

Por si fuera poco, también está la situación de Andrés, que seguramente ha sido lo peor del año de Isabel II. Desde que concediera la entrevista a la BBC para hablar de los escándalos del “caso Epstein” en los que estuvo implicado, no habíamos vuelto a verle. Sí acudió a la comida de Navidad que dio la reina, a la que llegó solo en su vehículo y donde ofreció un rostro serio. Todo apunta a que no estará en Sandringham, aunque sus hijas Beatriz y Eugenia sí acudirán junto al resto de la familia.

A pesar de todo y como de costumbre, Isabel II se mantiene fuerte y demuestra que a pesar de sus 93 años puede llevar el peso de su familia a las espaldas. Ayer se dejó ver de camino a la Iglesia luciendo un alegre abrigo verde conjuntado con un sombrero del mismo color. Los rumores sobre su posible abdicación continúan. Quién sabe si esta Navidad, además de ser unas de las más complicadas de su vida, será la última que pase como reina de Inglaterra.