¿Es machista hablar del vestuario de la Reina?

Políticas, escritoras y periodistas hablan del papel de Doña Letizia en la vida institucional y analizan si se antepone su aspecto a su discurso

La Reina Letizia
La Reina Letizia.

Nunca ha escondido su manera de ser. Desde que inició su relación con el príncipe Harry, Meghan Markle plantó sus pies en el Palacio de Buckingham para poner las centenarias tradiciones de la casa real británica patas arriba. Por su revolucionaria actitud le han llovido las críticas de los más conservadores, pero también ha conseguido ir cambiando poco a poco la manera de pensar de una a veces demasiado encorsetada sociedad del Reino Unido. Eso sí, su atípica forma de hacer la ha convertido en el centro de la diana de las críticas de la prensa inglesa, en concreto del ala más sensacionalista. El escrutinio al que ésta somete tanto a la duquesa de Sussex como a todo el que pueda considerarse parte de su entorno es casi permanente.

Por ello, hace apenas unas semanas un grupo de más de 70 parlamentarias firmó una carta de condena a los ataques que el joven matrimonio recibe por parte de los tabloides del país. «Como mujeres parlamentarias de todas las formaciones políticas, queremos solidarizarnos con usted para mostrar nuestra negativa a las normalmente desagradables y engañosas historias publicadas en varios de los periódicos de nuestro país que tratan sobre usted, su posición y su familia». No en vano, la sororidad es una de las bases del feminismo: mujeres que defienden a otras mujeres. LA RAZÓN traslada el caso a la monarquía española y charla con varias voces femeninas representativas de España sobre el papel que juega la Reina Letizia en la vida institucional. ¿Son excesivas las informaciones que se basan de forma exclusiva en aspectos superficiales? ¿Se obvia el fondo de su discurso en favor de la forma? ¿Es correcto que una representante institucional del más alto nivel sea juzgada solo por su aspecto?

Las respuestas, rotundas. «Las mujeres en posiciones de poder y con influencia siempre han sido consideradas unas invitadas en el espacio público. Para las mujeres con relevancia pública, como es el caso de la Reina Letizia, no es suficiente con hacer bien el trabajo. Las mujeres somos juzgadas por la ropa, la talla, la vida personal y afectiva... Se nos exige mucho más y no se nos perdona ningún error». Son palabras de la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados, Adriana Lastra. A la socialista no le falta razón. No hay más que ver que algunos de los medios de comunicación más destacados del país cuentan con columnistas que se dedican en exclusiva a analizar los gestos y la vestimenta de la esposa de Felipe VI. Es más, hay un blog que vive en exclusiva de ello. Es «Queen Letizia’s style» y está inspirado, precisamente, en uno centrado en Meghan Markle: «Meghan’s mirror», este último con una estética mucho más profesional y cuidada: se pueden filtrar los «outfits» de la duquesa de Sussex por estilo, año e incluso color.

«El tiempo le dará la razón»

Pese al abismo ideológico que separa al PSOE y al PP, su discurso se encuentra en algunos temas fundamentales. Y éste es uno de ellos. Una de las primeras en levantar la liebre fue Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, en una entrevista con este periódico: «Con Letizia se está haciendo una injusticia tremenda. Y el tiempo algún día le dará la razón. Poco se le pregunta y se presupone lo que opina de las cosas. Tiene un gran conocimiento de todo lo que hace y le han dado poco espacio. Y no le reconoce nadie nada. Tiene mucho mérito lo que hace. Esto tiene mucho que ver con el machismo». La portavoz popular en el Ayuntamiento de Madrid desarrolla esta idea: «A ningún representante público habría que juzgarle por su apariencia, por cómo viste o qué peinado lleva, sino por su gestión. Hay una tendencia en los actos públicos en los que suele ser noticia cómo van vestidas las invitadas y es cierto que no ocurre en la misma medida con los hombres. Creo que poco a poco estamos comenzando a ver más allá del aspecto exterior y a valorar si una persona está realizando un buen trabajo o no», asegura Andrea Levy.

Pero no solo las políticas se hacen eco de esta situación. Carmen Enríquez, periodista especialista en Casa Real y autora del libro «Doña Sofía. La Reina habla de su vida», también se pronuncia. «Ya cuando era Princesa lo comentaba con los periodistas. Se quejaba de que daba igual lo que dijera, nadie se fijaba en el contenido, sino que se centraban en lo que llevaba puesto», recuerda, a la vez que critica las webs diseñadas exclusivamente para «ponerla a parir»: «Se la ha atacado mucho de forma muy injusta». ¿El trasfondo de todo? Según la escritoria, es una cuestión de «clasismo»: «A Felipe VI no le perdonan que se haya casado con ella a pesar de que él siempre dijo que no se sentía obligado a casarse con una mujer de sangre real», puntualiza.

Pero no todas las opiniones son tan radicales. La periodista Susanna Griso ofrece matices a estas reflexiones: «La Reina Letizia es un reclamo en el mundo de la moda y la prueba es que los chinos, conscientes de ello, clonan muchos de los estilismos en una conocida web. Es la celebridad que más vende en el mundo, solo por detrás de Kate Middleton. La Reina debería aprovechar ese tirón para vender moda “made in Spain”. Y creo que ese patrocinio no eclipsa ni menoscaba su labor institucional». Y añade: «La Reina puede y debe utilizar su influencia para abanderar grandes causas. En ese sentido, considero un acierto que recoja un premio por su lucha contra los malos tratos cuando Vox trata de dinamitar el consenso político que había en torno a esta cuestión». El debate sigue abierto.