El primer amor de la Princesa Leonor

Coincidiendo con que en Suramérica las niñas de 15 años celebran su puesta de largo, la revista «Caras» ha relacionado a la princesa de Asturias con el que sería su primer amor, un joven de su edad y de su mismo colegio.

Es probable que a Doña Letizia, el rumor sobre el presunto «novio» de su hija Leonor le habrá hecho gracia, pero es consciente de que se trata del principio imparable de lo que se avecina. Esa famosa «máquina de triturar» a la que tanto temía antes de anunciar su compromiso con el entonces Príncipe Felipe, se pone en marcha. Hasta ahora, y siendo sus hijas pequeñas, la situación más o menos la ha podido controlar, pero sabe que en breve, la exposición mediática será mayor y también ellas exigirán sus cotas de libertad y la propia gestión de sus emociones.

Hace siete días que la revista argentina «Caras» publicaba una noticia, que a día de hoy es inverosímil. En dicha publicación se apuntaba que Leonor podría tener novio. Como detalles de «peso» aportaba que el supuesto pretendiente pertenece a una acaudalada familia y que se habían conocido en el colegio en el que ambos estudian. No hay que ser Sherlock Holmes para aportar esos datos: rico y del colegio. Blanco y en botella.

Leonor, que en octubre cumplirá 15 años, vive una vida social casi limitada a su centro de estudios y su red de amistades se nutre, principalmente, de ahí y, efectivamente, el colegio es privado y elitista. Enamorarse de un guardaespaldas o de un trapecista solo pasa en Mónaco y a la princesa Estefanía. El resto, como sus primos más cercanos, los Marichalar Borbón, establecen relaciones en su círculo social que suele nutrirse con jóvenes de parecidas circunstancias.

Si la primera novia de Froilán ha sido una compañera de internado, también coincide que es heredera de una importante fortuna familiar. La primera ilusión de Victoria Federica fue un apuesto torero, aunque su primer novio, con el que ha pasado el confinamiento en unafinca andaluza, es un chico con éxito social que trabaja de Dj y a la vez estudia. Curiosamente, Victoria Federica hasta sus 18 años ha parecido, igual que le sucede a su prima hermana, la princesa Leonor, una joven tímida. Cierto que las dos primas han sido niñas con aspecto más infantil que otras jóvenes de su edad, por ejemplo, la prima hermana de ambas, Irene Urdangarín, que solo se lleva cuatro meses con Leonor y son como la noche y el día.

La presión

La hija de la Infanta Cristina ya está completamente desarrollada y luce unos atuendos acordes con las adolescentes de 15 años de ahora. Claro que la presión y custodia sobre Irene no es la misma que la de Leonor. Ambas viven súper protegidas por sus circunstancias respectivas, pero Irene, al residir fuera de la influencia de la familia real desde los 4 años que salió de Barcelona para vivir primero en Washington y luego en Suiza, la han hecho madurar más. Probablemente, ser la única chica en una casa con tres hermanos mayores hace que espabiles más rápido. Quizá «Caras» se ha precipitado y las típicas bobadas escolares adolescentes de «a Fulanito le gusta Menganita» las ha convertido en noviazgo, motivado porque en Suramérica los 15 son como una mayoría de edad. Su padre también vivió ese «enamoramiento» en su etapa escolar con Victoria Carvajal Hoyos, una relación sin mayor trascendencia.

A Leonor de Borbón le saldrán muchos pretendientes, será una joven con mucho éxito social, nadie lo duda, y quien se case con ella se convertirá en príncipe. Igual que su nacimiento se anunció virtualmente, vía SMS, ahora los jóvenes viven muy volcados en las redes sociales y a eso también habrá que acostumbrarse. Por ejemplo, Froilán no soportó tener una novia influencer y la familia Borbón tampoco. A la princesa de Asturias le quedan tan solo tres años para alcanzar la mayoría de edad y jurar lealtad a su padre. Ese será el momento, si continúa como hasta ahora a curso por año, en el que acabe su formación académica obligatoria y se decante por iniciar la instrucción militar, como Don Felipe o sus primos Guillermo de Inglaterra e Isabel de Bélgica, dado que algún día, Leonor será Capitán General de los Ejércitos, aunque tampoco sería raro que no hiciera instrucción militar como su tía Margarita de Dinamarca, que es reina y lleva 48 años en el trono sin que se note esa carencia militar. En el caso de no entrar en las academias militares, lo previsible es que inicie estudios universitarios. Y por mucho que su entorno quiera controlar los sentimientos, éstos son libres. Le pasó a Don Felipe con su primera novia, Isabel Sartorius, y a la infanta Elena con su enamorado malagueño. La hoja de ruta de Leonor está más o menos marcada en lo profesional y académico, pero en lo personal es un libro en blanco todavía por escribir. Sus apariciones mediáticas han sido breves y puntuales, tuvieron un despegue en el inicio de 2018, cuando su padre celebró sus 50 años imponiéndole el Toisón de oro como heredera al Trono; Leonor tenía entonces 12 años; meses más tarde, leería públicamente un artículo de la Constitución y al año siguiente, ejercería de anfitriona en sus premios Princesa de Asturias, amén de los posados y breves respuestas estivales en Palma. Estas han sido sus alocuciones públicas.

Amor fraternal

En los últimos meses, marcados por la crisis del Covid-19 y del confinamiento, Leonor ha estado recluida en Zarzuela, desde donde envió un mensaje de ánimo a los ciudadanos, participó en el minuto de silencio desde el jardín del palacio y en cuanto ha podido salir a la calle, ha apoyado con su familia al mundo del teatro acudiendo a los del Canal de Madrid. Para todo lo demás habrá que esperar, sin necesidad de que la temida «maquina de triturar» se active porque los sentimientos nos unifican a todos aunque Leonor lo tenga más fácil y más difícil a la vez. El momento de las ilusiones, pretendientes y novios, llegará y estarán fuera del férreo control familiar. De momento, lo que está claro es que el verdadero amor de la heredera es su familia, en especial, su hermana, por la que siente especial predilección.