Cuando Irene Montero quiso ser Belén Esteban

El salto de la ministra de Igualdad a las revistas del corazón tras su entrevista en “Diez minutos” ha levantado ampollas. Algunos ya la han convertido en carne de papel “cuché” y los analistas políticos hablan de una calculada estrategia para reconectar con el electorado

La portavoz del grupo confederal de Unidas Podemos, Irene Montero. EFE/Mariscal
La portavoz del grupo confederal de Unidas Podemos, Irene Montero. EFE/Mariscal

España entera se ha tenido que frotar los ojos al ver el salto de Irene Montero a una revista del colorín. Sorprende con melena alisada con la meticulosidad de casta, vestidito plisado de largo midi tan de moda entre las «celebrities» y alpargatas de cuña. Su aspecto en «Diez Minutos» toma un cariz que la aleja definitivamente de los cánones guerrilleros de la Puerta del Sol, el lugar que la vio nacer políticamente hace algo más de nueve años. Pero ocurre que el país ya no tiene el humor, afinando la expresión, para farolillos y su entrevista ha terminado de sublevar a quienes aún confiaban en reeditar el espíritu del 15-M.

La ministra de Igualdad había prometido la toma del poder por parte de un pueblo que encarnó en sí misma, pero sin tener en cuenta que el corazón de los españoles ya tiene a su princesa, Belén Esteban, la mujer que, por su hija y por quien haga falta, «ma-ta». Montero la emula en sus redes recurriendo a un cántico feminista: «Yo por ellas, madre, y ellas por mí». Psicóloga, madre, feminista y ministra de Igualdad. No es la Isabel Preysler de Galapagar, como la ha bautizado algún tuitero, ni la princesa del pueblo, pero con ella la crónica rosa completa el trío de corazones. Tres mujeres, tres madrazas y tres títulos.

Por elegancia y número de portadas, flashes y conquistas, Preysler es la reina. Esteban se ha ganado a pulso su corona popular. Habla igual que siente. Madre coraje, sensiblera, tertuliana deslenguada, amadora incondicional, heroína de una telenovela inacabable y portavoz improvisada de una España cansada. Igual nos enseña los secretos de los fogones que comparte confidencias íntimas muy del gusto de la parroquia.

Irene Montero para la revista "Diez Minutos"
Irene Montero para la revista "Diez Minutos"Diez MinutosDiez minutos

Mucho por aprender

Irene Montero no podría disputarle jamás su cetro, menos teniendo su propio señorío, el marquesado de Galapagar. Pero igual que ella, ha escogido entrar en la crónica de salón, lo que significa entregarse de lleno a la tiranía de las emociones. A Belén se la quiere por lacrimógena, divertida y empática. A la ministra aún le queda mucho trecho, empezando por Tormellas, el pueblo abulense de su padre en el que la nieta de Ángel y Martina no acaba de convencer. Pero ella conoce el camino. Uno de cada tres españoles devora prensa del corazón y la veterana Rosa Villacastín, autora de la entrevista, es siempre un valor seguro. Es una profesional con gran experiencia, estilo brillante y una sensibilidad fuera de lo común para tratar a sus invitados. La estrategia tenía que funcionar.

Pero si algo tiene el universo del cotilleo es que nos vuelve insaciables. Es verdad que los escándalos u otros elementos más truculentos los viene sirviendo Unidas Podemos en el lodazal de la política, pero siempre hay algo más que necesitamos saber, algún detalle íntimo o morboso, por lo que LA RAZÓN contacta con Villacastín, que apura el mes de agosto en Marbella. Su reacción es de sorpresa: «Nunca pensé que la entrevista generaría tal revuelo. Lo único que puedo decir es que la ministra es transparente, muy natural y no exigió nada. Llegó ya vestida y solamente necesitó unos polvos traslúcidos en la cara. Propuse la entrevista al partido y tardaron solo un par de días en responder. La única condición fue dejar pasar el funeral de Estado. No ha habido filtros de ningún tipo, ni ‘'off the récord'‘, ni preguntas censuradas. Para las fotos, escogimos una pequeña terraza del ministerio, menos ceremoniosa que su despacho». Ante la ola de críticas recibidas, algunas por parte de sus colegas de profesión, Villacastín aclara que no hubo más intención por su parte que ofrecer un retrato humano de la entrevistada, como viene haciendo en esta revista desde hace 23 años.

«Montero es joven, luchadora y tiene mucho que decir. Me sorprendió su agilidad en las respuestas. Es apasionada, lista y muy rápida. No entiendo ni las críticas y amenazas que he recibido ni la obsesión que existe por destrozar la imagen de la ministra». Su queja viene a cuento porque Montero ha sido «trending topic» en redes y motivo de un aluvión de burlas y reproches. Si ya el posado de Soraya Sáenz de Santamaría con un sugerente vestido negro de gasa, desató todo tipo de apreciaciones, más chocante ha sido ver que en la agenda de feminismo posmoderno de una mujer que quiere borrar el sexo como categoría jurídica hay espacio para citas en el planeta rosa. ¿Qué tipo de concesión es esta? ¿Ha sido pura vanidad?

Irene Montero para la revista "Diez Minutos"
Irene Montero para la revista "Diez Minutos"Diez MinutosDiez minutos

Carne de meme

Sin duda, sus asesores han encontrado en ella un magnífico filón, según la comunicadora política Amparo Plaza, directora de la consultora Estrategos. «La entrevista es de gran utilidad, desde el marketing político. Toca temas políticos de interés y con tono muy emocional. Pone ejemplos de su vida cotidiana que la humanizan y la acercan a la audiencia de la revista, mayoritariamente femenina. Una pieza de este tipo la posiciona como líder humano, consigue empatía y mejora la reputación de la marca, algo que viene bien a Unidas Podemos en estos momentos para desviar la atención de su crisis por la imputación por financiación ilegal».

Como estrategia puede que haya sido un acierto, pero habría que preguntarse si no desvirtúa su mensaje. El sociólogo Mariano Urraco Solanilla hace su propia lectura: «En este tipo de entrevistas ningún detalle se deja al azar. Todo está milimétricamente calculado y lo que aquí se aprecia es un intento de aproximación a un perfil muy concreto de votante. Solo en ese marco se entiende la puesta en escena y algunas de sus afirmaciones que, indudablemente, serían mal recibidas por buena parte de su electorado en otros contextos, como cuando dice que no le importaría tomar café con Cayetana Álvarez de Toledo. Fuera de ese target de consumidores de ‘'Diez Minutos'‘, la entrevista se convierte en carne de meme, como hemos podido ver en las últimas horas».

Las redes no pasan por alto, según Urraco Solanilla, las incoherencias de un discurso que la propia Montero se esfuerza en presentar habitualmente como comunista y feminista. «En esta ocasión adopta un tono por momentos patriarcal y, desde luego, nada proletario o subversivo. Los políticos, por su propio oficio, son especialistas del disfraz, de dirigirse a cada público con aquello que quiere ver y escuchar», concluye.

Un diseño con inspiración «Real»

Irene Montero para la revista "Diez Minutos"
Irene Montero para la revista "Diez Minutos"Diez MinutosDiez minutos

- Vestido: en las fotos a Irene Montero la vemos con un vestido de la firma española Mango, sabiamente elegido tanto por su procedencia (diseño español) como por su precio (49,99 €). Además, el modelo destaca por su escote en V, que alarga la figura de la Ministra de Igualdad, un sabio guiño de estilo. Por otra parte, tanto el color como la fluidez de la falda gracias al tableado que parte de la cadera le da un aire muy desenfadado, muy coherente con la imagen que siempre quiere transmitir. Curiosamente, este tipo de modelos son también los favoritos de la Reina Doña Letizia, como pudimos comprobar el pasado julio en su gira por todas las Comunidades Autónomas.

- Reloj: de todo el «look», sin duda el reloj ha sido la pieza que más ha llamado la atención y que más polémica ha suscitado. Tanto, que la cuenta oficial del partido de Montero ha tenido que aclarar: no se trataba de un Rolex, como algunos usuarios de Twitter dijeron en un primero momento, sino de un modelo más económico. En particular, del modelo Grande Dame de la firma suiza Swatch, valorado en 110 €, y no los más de 7.000 que podía costar el Rolex.

- Pendientes: como el reloj, los pendientes ya son un clásico de la Ministra de Igualdad. Se los hemos visto en múltiples ocasiones y como con todo lo que suele llevar, busca sobre todo pasar desapercibida. El diseño es sencillo, con un esquema que se repite como un espejo: dos cabezas romboidales con tres bolitas de «stress».

- Cabello y maquillaje: Natural y discreto, sin estridencias, muy coherente con cómo solemos ver siempre a la Ministra de Igualdad. El cabello, suelto, con un aire desenfadado que encaja muy bien con la idea general del «look». Como dato curioso, si bien Montero lleva las uñas de los pies pintadas, las de las manos las lleva sin ningún tipo de laca.

- Sandalias: en la entrevista, Montero reconocía: «He aprendido a que me guste (la moda), procuro adecuar la ropa al cargo que tengo, sabiendo que es parte de los que transmites». Para esta sesión está claro que se ha dejado llevar por su gusto personal y por buscar transmitir una imagen fresca, sencilla y muy humana (se ve en alguna de las fotos del reportaje). Otro de los básicos de su armario que ha usado para la sesión han sido sus sandalias de cuña, con las que ya la hemos visto en muchas ocasiones.