Así será la vuelta al colegio de Leonor y Sofía

Vuelven a las clases en el el colegio Santa María de los Rosales para realizar 4º y 2ª de la Eso, respectivamente, y lo harán en distintos días y adaptándose a las nuevas medidas de seguridad anti-covid 19

La Princesa de Asturias y su hermana, la Infanta Sofía, preparan ya todos los elementos necesarios para volver a las aulas de su Colegio, el Santa María de los Rosales, ubicado en la localidad madrileña de Aravaca. Ambas, la mayor de 14 años y la menor de 13, regresan después del largo paréntesis de más de tres meses de confinamiento debido a la pandemia del Covid-19, en el que el centro escolar en el que cursan sus estudios, como todos, echó el cierre para evitar el contagio de la enfermedad entre profesores y alumnos. Leonor y Sofía, al igual que millones de estudiantes de toda España y del mundo entero, tuvieron que permanecer en casa y sustituir las clases presenciales por la enseñanza por videoconferencia para continuar su formación y evitar así la propagación del coronavirus en las escuelas. Las dos hermanas revisan en esta semana previa al comienzo del curso el material con el que han de adquirir los conocimientos y llevar a cabo los ejercicios prescritos por sus profesores: cuadernos, libros, tabletas, mochilas, uniformes y demás enseres con los que proseguir su formación en los niveles que tiene cada una: la primogénita, Leonor empieza ahora 4º de ESO, y la menor, Sofía, inicia 2º. Mientras que la Princesa de Asturias se incorporará al colegio por primera vez el 9 de septiembre, la Infanta Sofía se integrará a las aulas el 11, es decir, la llegada de los estudiantes se hará de forma escalonada. Pero este año, ellas, al igual que el resto de estudiantes, tendrán que añadir un kit a sus mochilas: una bolsita para reponer la mascarilla quirúrgica que deberán llevar puesta todo el tiempo. La diferencia en las fechas del comienzo del curso para los distintos niveles de educación es una de las medidas de seguridad adoptadas por los responsables del colegio en el que se educan las hijas de los Reyes Felipe y Letizia para evitar las típicas aglomeraciones de principios de curso. En un plano que consta en la página web de Los Rosales se ven claramente los distintos pasillos de acceso que los alumnos deben tomar para entrar y salir de sus aulas sin coincidir con los de otras clases y mantener así la distancia de seguridad.

El centro escolar ha estado preparando durante los meses de julio y agosto los distintos departamentos del centro para adaptarlo todo a las normas dictadas por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Para ello, han contemplado todo tipo de contingencias a las que habría que hacer frente a lo largo del curso 2020-2021. Los Rosales, el centro en el que también estudió el actual Monarca y padre de las jóvenes, no ha tenido que duplicar aulas para sus escolares porque la ratio que ellos aplican desde siempre –de 18 a 20 por clase como máximo– no lo ha hecho necesario. Y los chicos seguirán usando el comedor para almorzar, un espacio que han ampliado al incorporar la cafetería, aunque lo harán por turnos para mantener la distancia de metro y medio de seguridad necesaria entre unos y otros.

Atención médica

Los alumnos del Santa María de los Rosales dispondrán asimismo a diario de atención médica ya que en el centro hay permanentemente una enfermera diplomada durante 8 horas y una doctora, que permanece también allí toda la mañana, que ha sido designada como coordinadora frente al Covid. De esta manera, las hijas de los Reyes, al igual que el resto de alumnos, gozarán de un servicio médico personalizado de forma continua que actuará si se percibe algún caso de infección bien de escolares o de miembros del profesorado. La estructura arquitectónica del colegio, distribuida en cuatro pabellones para los distintos niveles de educación infantil, primaria, secundaria y superior, facilita el que no sea muy complicado aislar a una clase en concreto si alguien enferma de coronavirus. En el caso de que haya que cerrar un aula y mandar a los estudiantes a casa para guardar la cuarentena preceptiva, se darían las clases vía telemática, ya que hay instalación de sistemas desde el curso pasado, cuando el colegio estuvo cerrado para los alumnos que recibieron la enseñanza por videoconferencia. Leonor y Sofía han recibido sus clases así desde el pasado mes de marzo, cuando el Gobierno decretó el confinamiento, hasta el final de curso, a mediados del mes de junio. Aunque pueda parecer peloteo el decir que tanto la Princesa como la Infanta son excelentes alumnas y que sacan buenas notas en general, la realidad es que son dos personas muy responsables que creen que ellas no deben fallar a la hora de cumplir con sus obligaciones escolares. Educadas por su madre en el cumplimiento del deber, no fallan en sus estudios y su comportamiento en el colegio es muy bueno. La heredera de la Corona es una joven que se lleva bien con sus compañeros de clase, coopera con algunos cuando tienen alguna dificultad por ser nuevos en el aula, colabora en los trabajos de equipo y está bien considerada por los profesores.

La Infanta Sofía, de carácter más abierto y movido, disfruta mucho a la hora de practicar deportes como el fútbol y le fascina actuar en las obras de teatro que se montan cada año y en cuyos ensayos se vuelca para que la actuación sea perfecta. Las dos deben estar deseando volver al colegio, estar con sus amigos, compartir clases con el resto de alumnos, charlar, reír, debatir, aprender y socializar, algo que han tenido que dejar a un lado durante una buena parte del curso pasado por culpa del coronavirus. Tal y como dijeron en su intervención ante las cámaras de televisión durante el confinamiento, eran conscientes del dolor y sufrimiento que la pandemia estaba causando en tantas familias y que impedía ir a clase a millones de niños en todo el mundo. Pero también agradecieron su labor a todos los que estaban ayudando y expresaron su confianza en que la situación acabara pronto. En el colegio de las hijas de los Reyes, como en todos los centros escolares del planeta, les preocupa lo que pueda pasar a partir de que las aulas se llenen de nuevo. Las medidas de precaución están ya tomadas, aunque la incertidumbre sobre la evolución del coronavirus sigue desgraciadamente viva y habrá que acostumbrarse a vivir con ella.