Pazo de Meirás: desautorizada la mudanza hasta que se haga inventario

Una jueza de La Coruña la paraliza a petición de la Abogacía del Estado. La Guardia Civil vigila el exterior del recinto

Fotografía realizada el 11 de julio de 2019 que muestra el Pazo de Meira en Sada, La Coruña.CabalarEFE

A raíz de la información publicada por LA RAZÓN este sábado, se ha desatado un tsunami para impedir, por orden del juzgado, que no salga nada del Pazo de Meirás, sin que éste haya sido previamente inventariado.

La primera medida llegaba, a primera hora del lunes, del juzgado de primera instancia de La Coruña. La jueza Marta Canales, a petición de la Abogacía del Estado, dictaba una pieza separada de medidas cautelares ordenando que a las diez y media de la mañana del miércoles, una Comisión Judicial comience a realizar un inventario de todo lo que hay en el interior de los muros del pazo, así como en el exterior.

Hasta que dicho inventario no finalice, la familia Franco no podrá realizar ninguna mudanza. Dado el carácter del pazo, la jueza especifica que «el inventario se elaborará con la colaboración de los técnicos de la Conselleria de Cultura de la Xunta de Galicia. Para garantizar que se cumpla con esta decisión, procede librar el correspondiente oficio a la Guardia Civil, para que establezca el dispositivo de vigilancia en el Pazo de Meirás, quedando prohibida la retirada o el traslado de bienes de la finca reivindicada».

De hecho, este fin de semana no se ha apreciado ningún movimiento en su interior. Los últimos movimientos, por parte de la familia, han sido este verano cuando pasaron allí unos días. Desde entonces, no hay constancia de que hayan vuelto. Lo que sí se ha apreciado es una mayor vigilancia tanto de patrullas de la Policía Municipal como de la Guardia Civil en el exterior del recinto.

Aunque la familia Martínez-Bordiú Franco haya recurrido ante la Audiencia Provincial la sentencia del juzgado de primera instancia, por la que se les obliga a devolver el Pazo el día 10 de diciembre, ellos han creído siempre que la devolución hace referencia al continente, es decir, al edificio, y no al contenido, a los bienes artísticos y culturales que pueda haber en su interior, ya que esos les pertenecen y los tienen repartidos entre los hermanos en pro indiviso.

De ahí que los afectados fueran los primeros en sorprenderse de la petición de ejecución provisional de la sentencia porque una mudanza de este tipo es cara y si finalmente se resolviera a favor de ellos el Estado tendría que hacerse cargo de los costosos gastos de la mudanza. La familia no se ha opuesto a la devolución, prevista para el día 10 de diciembre, porque saben que, a día de hoy es provisional, ya que no hay sentencia definitiva hasta que no se resuelva el recurso que han presentado los herederos de Carmen Franco y ellos, lógicamente, confían en que sea a su favor.

Contenido y continente

Por el contrario, el alcalde de Sada, Benito Portela, es tajante al afirmar que «un BIC (el Pazo de Meirás es Bien de Interés Cultural desde el 30 de diciembre de 2008) no son solo unos inmuebles, sino también deben serlo todos aquellos muebles que configuran y determinan esa categoría. No se entiende sin la permanencia de los bienes asociados a la memoria de Pardo Bazán, como su biblioteca o aquellos otros como el retablo, pergaminos, tapices, etc que se mencionan en el propio decreto BIC».

Portela entiende que no es solo el edificio, sino el sitio entero de Meirás y dentro de ese conjunto se encuentran lienzos, librerías o estatuas, ya que cuando se hizo el expediente para ser BIC, se hicieron constar esos bienes y ese expediente se aprobó en la Junta de Gobierno. Según el catastro el pazo tiene 2.115 metros cuadrados construidos y 93.711 de parcela.