Juicio

Isabel Pantoja deja tirada en los juzgados a la jubilada que le dejó todos sus ahorros

Hoy se celebraba el acto de conciliación en Chiclana (Cádiz) pero la tonadillera no se ha presentado. Según su abogada, Isabel Pantoja no había sido notificada formalmente, por lo que el acto se ha suspendido y se ha señalado una nueva fecha.

Una lluvia de billetes cae sobre Isabel Pantoja
Una lluvia de billetes cae sobre Isabel PantojaLa Razón

Hoy, un mes después de que el juzgado de Chiclana de la Frontera admitiera a trámite una demanda de conciliación (previa a una demanda contra la cantante), se celebrará el acto de conciliación, al que acudirán los abogados de la cantante y de Loli, una íntima amiga de Isabel Pantoja, para reclamarle los 76.000 euros que ésta le adeuda desde 2014.

Loli, una octogenaria que regentaba un kiosko de prensa sevillano, ha presentado una reclamación judicial, en un último intento de que Pantoja le devuelva lo que es suyo. Si no lo hace, y llegan a juicio, el futuro judicial de la tonadillera se complicaría mucho. A las once de la mañana debería celebrarse el encuentro en los juzgados entre los abogados de las partes, una cita a la que la tonadillera no ha acudido finalmente.

Y según ha explicado su abogada, Cinthia Ruíz, el motivo ha sido que la tonadillera no habría sido notificada formalmente, por lo que se ha señalado nueva fecha. La demandante, que ha entrado por teléfono en El programa de Ana Rosa, ha sido muy clara ante este plantón judicial: “Me lo esperaba”.

Todo comenzó en 2014, un mes antes de que la Audiencia Provincial de Málaga dictara sentencia por el caso Blanqueo contra Isabel Pantoja a 2 años de prisión y al pago de una multa de 1.147.148. En previsión de una sentencia condenatoria, la tonadillera comenzó a pedir dinero a personas de su círculo, y así, en marzo de 2014, la quiosquera le envió por transferencia 80.000 euros, los ahorros de toda su vida que tenía en un fondo de pensiones, por lo que tuvo que pagar una penalización para disponer de ellos. Un mes después, coincidiendo con el dictado de la sentencia, le envió otra transferencia de 6.000 euros. En total, 86.000 euros de los que, 7 años después del préstamo, sólo le ha devuelto diez mil, pago realizado en 2017.

Isabel Pantoja a la salida de la cárcel en diciembre pasado
Isabel Pantoja a la salida de la cárcel en diciembre pasadolarazon

Aunque la sentencia no era firme y se había recurrido ante el Tribunal Supremo, que no la validaría hasta noviembre de ese mismo año, la cantante siguió su campaña de recaudación entre sus allegados, consiguiendo que le prestaran ingentes cantidades de dinero que se resiste a restituir. Ni siquiera lo hizo cuando firmó un contrato millonario con Telecinco, para participar en Supervivientes y formar parte del jurado en un talent show, lo que acabó con la paciencia de sus acreedores.

La multa derivada de su condena a prisión por blanqueo, el origen de todos sus problemas judiciales

Tras su ingreso en prisión, en noviembre de 2014, la cantante ya había afrontado el pago de 147.000 euros al juzgado y establecido un calendario de pago para el millón restante.Además del dinero recaudado entre sus amigos, utilizó su patrimonio inmobiliario para obtener liquidez y poder afrontar el pago millonario que le exigía la justicia y las deudas que acumulaba con Hacienda. Así, con la firma de su hijo Kiko, hipotecó Cantora por 1, 1 millones de euros y puso a la venta los chalets de Marbella y La Moraleja. El primero se vendió en marzo de 2015 y en diciembre del mismo año, encontró comprador para su residencia madrileña. De este modo, consiguió saldar sus hipotecas y reducir los cuantiosos gastos que implicaba mantener ambas propiedades, saneando su economía mientras cumplía condena en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaira. Tampoco entonces pago las deudas que había contraído con Loli ni un sinfín de amigos y conocidos.

El impago de sus deudas con particulares, la hipoteca de Cantora y la venta de su mansión en Marbella son ahora un quebradero de cabeza para Isabel Pantoja. El temor a que a la reclamación de Loli le sigan las del resto de acreedores, no es lo único que le quita al sueño a la tonadillera, en un momento muy delicado a nivel anímico, económico y judicial.

'Mi Gitana'
'Mi Gitana'La RazónGTRES

La situación económica a la que se vio abocada por su condena en el caso Blanqueo, le ha traído insospechadas consecuencias. Por un lado, el enfrentamiento con su hijo a cuenta de la finca Cantora, cuya hipoteca de la que también es avalista Kiko Rivera, ha sido el detonante del conflicto que actualmente mantiene con su pequeño del alma. Y por otro, una imputación penal por la venta de “Mi gitana”, símbolo de su amor con Julián Muñoz, por un delito de insolvencia punible y posible estafa.

Por ese motivo, y ahora que se ha declarado la apertura de juicio oral por este último caso, la tonadillera tratará de llegar a un acuerdo con Loli para no perjudicar su delicada situación procesal. Pantoja se enfrenta a tres años de cárcel y no le conviene tener más frentes abiertos en los juzgados. Su mejor opción es pactar un calendario de pagos con Loli, en el acto de conciliación que se celebra en estos momentos, aunque hay quienes dudan de su capacidad económica para hacerlo efectivo.

Loli “la quioquera”, una más entre los Pantoja.

Era una más en la familia. Se conocen desde hace más de 30 años, gracias al kiosko que regentaba en Sevilla, próximo a la casa en la que Isabel Pantoja vivió con Paquirri y han tenido una relación muy cercana desde que Kiko era un bebé. De hecho, Loli fue invitada a la boda del DJ a su boda con Irene Rosales y su presencia era habitual en las celebraciones familiares.

Por su amistad con los Pantoja y confiando en que Isabel Pantoja le devolvería el préstamo, Loli no dudó en sacar del banco todos sus ahorros para ayudarla. Pero, después de 7 años e innumerables llamadas reclamando su devolución, la octogenaria decidió poner una demanda. Su situación es desesperada. tiene graves problemas de movilidad y necesita ayuda. Su pensión no le permite contratar a alguien que le ayude en casa y tiene dificultades para llegar a fin de mes.

Pero Loli no ve fácil recuperar su deuda. Reacia a la popularidad, pero harta de esta situación, ha entrado por teléfono en El Programa de Ana Rosa y ha lanzado un mensaje desesperado: “A mí no me queda mucho tiempo, necesito el dinero para vivir”.