Leonor, crónica de un adiós (¿temporal?) a las aulas españolas

La Princesa de Asturias se despide el 22 de sus compañeros y a partir de mediados de agosto vivirá en Gales

Leonor de Borbón
Leonor de BorbónDaniel GonzalezGTRES

El día 22 y a la una y media de la tarde, según el calendario del colegio Santa María de los Rosales, la alumna Leonor de Borbón Ortiz se despide de los que han sido sus compañeros y amigos durante su etapa escolar obligatoria en España. Entró como Infanta el 16 de septiembre de 2008 y sale como Princesa de Asturias el próximo martes. Cuando Doña Sofía fue nombrada Reina tuvo una conversación con las amigas de sus hijas y les dio las pautas que tendrían que seguir en público desde ese momento: debían llamarlas Infantas o de usted. No hay constancia de que Doña Letizia haya seguido el mismo ejemplo. A mediados de agosto, Leonor irá al internado de Gales a estudiar bachillerato. Puede que lo haga vacunada si Madrid sigue la recomendación de inmunizar a los jóvenes a partir de 12 años que se marchen a estudiar al extranjero. A día de hoy, Gran Bretaña exige un test PCR para entrar y una cuarentena de diez días, que tendrán que cumplir los familiares y el personal que acompañe a Leonor. Aún está por saber si se traslada con un tutor, como le pusieron a su padre cuando abandonó el colegio Rosales para estudiar COU en Canadá. Entonces le acompañó el personal de seguridad y el general de infantería de Marina, José Antonio Alcina que ejercía de ayudante secretario del entonces Príncipe.

Después de trece años, Leonor deja el que ha sido su colegio. Algunas familias consultadas aseguran que ha sido tratada como una alumna más, tanto sus compañeros como los profesores la han llamado Leonor y sus padres han acudido a las tutorías correspondientes e incluso han ocupado asientos en segunda fila en los actos del colegio porque es costumbre ubicar a los familiares por orden alfabético o de llegada. E incluso, aunque a Doña Letizia no le hiciera gracia, en muchos álbumes familiares hay imágenes de Leonor con tutú bailando «El lago de los cisnes», gracias a las clases extraescolares que daba dos días a la semana con su profesora María José o mientras disputaba partidos de voleibol. Coincidiendo con su llegada al Rosales, el colegio hizo algunos cambios en la zona infantil. Durante el verano de 2008 cambiaron la vieja valla de tela metálica cubierta con hiedra por un muro de más de tres metros de ladrillo, instalaron cámaras de seguridad y cambiaron las puertas de acceso al recinto. También modificaron los uniformes de los alumnos y se incrementó la lista de espera en infantil.

La Princesa Leonor y La Infanta Sofía llegando al colegio en Madrid (España) a 11 de septiembre de 2020 FOTO: Raúl Terrel Europa Press

Seguridad

Los primeros años de la estancia de las niñas en el colegio, siempre había un monovolúmen y un 4x4 vigilando la puerta por donde ellas accedían, así como policías de paisano paseando por la acera con y sin perro y con cierta regularidad se veían salir por las alcantarillas de la urbanización a los agentes de la Unidad de Subsuelo. Con los años, los signos exteriores de custodia se hicieron más sutiles. Vigilancia siempre ha habido pero no tan visible, «les ves por los pasillos o en el patio e incluso, te ayudan en lo que pueden», según una madre. Curiosamente, tanto el colegio del que ahora se despide como el internado galés, tienen conexión con el Rey. En los Rosales es presidente de Honor de la Fundación Paideia propietaria del colegio y en la Fundación de Colegios del Mundo Unido en España es Alto Patrón.

Hubo dos hitos importantes en el colegio coincidiendo con la estancia de Leonor. El principal fue el cambio de directora, «la señorita Pura», Pura Sotillo, que fue profesora de lengua y literatura de Don Felipe y una institución durante 45 años en el colegio, se vio «obligada» a jubilarse. La sustituyó Ana Arigita, que a su vez es Secretaria-Patrona de la fundación Paideia y que en su día cuando entró, se ocupaba de infantil. El otro cambio fue la alimentación. Los bocadillos de tortilla de patatas de Amancio el cocinero, que Don Felipe devoraba en los recreos y en las excursiones escolares, sus hijas no los han disfrutado. Al parecer, por indicación de Doña Letizia, llegó la alimentación saludable al centro, con productos de proximidad y de cultivo tradicional ecológico, sin pesticidas ni fertilizantes. El huerto que tienen en el colegio y del que Leonor y Sofía disfrutaban cuando recogían guisantes, habas y acelgas, no daba para abastecer el consumo escolar, pero sí para ser premiados con la Bandera Verde y ser considerados Ecoescuela. En sintonía con el sentir ecologista de la Familia Real y aunque en los últimos años, tanto Leonor como Sofía se han llevado sus tupper con comida de casa, el colegio sigue cocinando con productos ecológicos, de hecho el menú del lunes 21 serán lentejas y pollo de corral a la plancha con menestra para despedir a la futura Reina de España.