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Risas contra el dolor: las tres fiestas más surrealistas de Paz Padilla

La presentadora celebró con fiestas por todo lo alto tres hitos dolorosos de su vida: su parto, su divorcio y el primer aniversario de la muerte de su marido.

La actriz Paz Padilla durante el " Sálvame Fashion Week " perteneciente al programa " Sálvame " en Madrid.
19/05/2016
La actriz Paz Padilla durante el " Sálvame Fashion Week " perteneciente al programa " Sálvame " en Madrid. 19/05/2016GJB©GTRESONLINE

Yo soy muy de fiestas-le decía Paz Padilla a su amigo Bertín Osborne- pienso que todo hay que vivirlo y disfrutarlo”. Así justificaba la humorista la surrealista forma en que suele celebrar los acontecimientos más felices, y también los más dolorosos, que ha vivido en su vida. Risas contra el dolor que no siempre son bien entendidas pero que han servido a la querida actriz a superar los momentos más duros de su vida haciendo gala de su humor.

Tras la polémica que ha generado la fiesta que ha celebrado en su casa para “celebrar” el primer año de la muerte del amor de su vida, a la que todos los invitados acudieron disfrazados de un personaje fallecido y en la que acabó personándose la policía, desvelamos las celebraciones más surrealistas de la presentadora de ‘Sálvame’.

La primera, y a la que tuve el raro privilegio de acudir aunque me fui antes de qué finalizara, fue la de “la fiesta de la dilatación”. Siempre recordaré el día en que Paz Padilla, ya “fuera de cuentas”, convocó a medio centenar de personas a tomar copas en su casa, el día que se puso de parto. Ella ya había alcanzado la fama, gracias al programa “Genio y figura” de Antena 3 TV, en el que compartía protagonismo con Chiquito de la Calzada. Yo acudí acompañando a una amiga, representante de famosos, íntima de Paz y del padre de la criatura que estaba a punto de llegar al mundo, Albert Ferrer, otrora representante y marido de la humorista.

La niña, Anna, a punto estuvo de nacer en la antigua y un tanto destartalada vivienda, ubicada frente a la estación de Atocha, donde vivía la pareja y donde citaron a sus amigos a tomar unas copas. Un letrero, escrito a mano y colgado con una chincheta en la puerta que daba acceso a la vivienda, daba la bienvenida a la “fiesta de la dilatación, ¡ayúdame a empujar!”. Todo era producto de una atropellada y surrealista convocatoria, idea del novio de la humorista, para que sus amigos más íntimos, entre los que se encontraba el grupo flamenco “Navajita Plateá”, les acompañan en las horas previas al nacimiento de su primera hija. Así que, nada más sentir las primeras contracciones, Albert convocó a los amigos de la pareja a celebrar con ellos un momento especialmente doloroso y difícil para una madre primeriza: la dilatación previa al parto.

El bebé trataba de hacerse camino al mundo entre cantes, palmas, humo y whiskys, una fría tarde de febrero de 1997. Su padre se encargaba de cronometrar el tiempo entre contracción y contracción, mientras los amigos de la pareja bebían y jaleaban a la artista: “Empuja, empuja, dilata, dilata”. Entre muecas de dolor y muchas risas, Paz acabó siendo trasladada del salón al cuarto de baño. Allí, cuando ya comenzó a dilatar y las contracciones se repetían con frecuencia, la pareja decidió poner fin a la fiesta. Recuerdo que cuando salimos de la casa, el letrero informaba que la fiesta continuaba en la clínica en la que estaba previsto que diera a luz esa misma noche. Nosotras no fuimos pero algunos de los allí presentes, en evidente estado de embriaguez, acompañaron al novio de Paz hasta que se convirtió en padre.

La fiesta del divorcio de Padilla y Ferrer

Fue en 2003, cuando de un día para otro, Albert Ferrer dejó a Paz Padilla. Tenían una hija en común, de 6 años, el mismo tiempo que llevaban casados, aunque su relación se había forjado años atrás. Compartían familia y trabajo, ya que Albert ejercía de representante de Padilla, por lo que la repentina ruptura dejó devastada a Paz, que reconoció que “me pasaba el día llorando”.

Pero la humorista, como es habitual en ella, decidió que no quería seguir llorando y celebró el divorcio por todo lo alto. “¿A la madre de quién hay que matar?” fue el título que eligió para una celebración que no sentó nada bien a Albert Ferrer. Así lo reconocía la propia Paz a Bertín Osborne: “Mi ex se cabreó y todo, pero yo me lo pasé teta”. El me dijo: ¿Tú te crees que es normal que hagas una fiesta por el divorcio? y yo le dije, si me has dejado tú, si te dejo yo hago cuatro fiestas”.