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Ramón García y Patricia Cerezo se separan

El matrimonio pone fin a 24 años de relación

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Sorprendente portada la de la revista Semana que anuncia una nueva separación en el mundo del corazón. Ramón García y Patricia Cerezo han tomado la decisión de romper su matrimonio tras 24 años juntos. El presentador y la periodista formaban uno de las parejas más sólidas del cuore nacional. Una de las primeras decisiones que ha tomado la pareja, que tiene dos hijas en común, Natalia, de 17 años, y Verónica, de 14, ha sido la puesta a la venta de su casa de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. Precisamente estos días, el matrimonio ultimaba los detalles de la mudanza y a las preguntas de los periodistas de Ep señalaban que “todo está bien” y que “la noticia es antigua. Ya estamos divorciados y tenemos sentencia de divorcio”.

Todo parece indicar que se trata de una ruptura amistosa y según fuentes cercanas a la revista, la pareja ya han iniciado los trámitos legales de separación y cada uno vive en un piso cercano a la casa familiar ahora a la venta. “No es una crisis pasajera ni un arrebato. Los dos son personas muy sensatas y antes de dar este paso querían estar seguros; si no, no lo habrían dado”, señalan amigos de la pareja.

Ramón y Patricia se conocieron en los pasillos de TVE cuando ella era azafata y el presentador del mismo programa.

La útlima imagen que se tiene de la familia es de 2018 en las playas de Sancti Petri, Cádiz, donde tienen una casa.

Los últimos años han sido duros para el matrimonio que siempre ha estado muy unido. En noviembre de 2019, Ramón recibió un duro varapalo, la muerte de su padre Ramón, a los 89 años de edad. Para Patricia, su suegro era como un padre para ella y estaban muy unidos, tal y como demuestran las palabras que le dedicó tras su fallecimiento.

“He tenido la suerte en esta vida de tener al mejor suegro del mundo. Desde el primer día que me conoció, hace más de 25 años, me ha tratado y querido como a una hija”, comenzó escribiendo en su cuenta de Instagram.

“Quien le ha conocido sabe que no exagero al decir que Ramón es la bondad personificada. Siempre sonriendo, siempre amable, siempre cariñoso. Has sido mi debilidad querido suegro. Y la tuya, tus nietas. Te dejabas hasta despeinar por ellas, que tu hijo decía que jamás permitías que te tocaran el pelo, siempre tan impecable”, añadía.

“Me quedo con la tranquilidad de que te has ido en paz, que has tenido una vida maravillosa y, lo mejor de todo, es que estarás ahora con mi padre con el que tanto te reías. Qué alegría le habrá dado al verte. Te quiero, Ramón”, se despidió cariñosa.

Hace dos años y medio era Patricia también la que perdía a su padre al que estaba muy unido.