Alberto Sánchez: «Las fronteras se abrirán y la industria española tiene que estar a la altura”

Esta compañía familiar con dos generaciones de vida tenía hasta hace tres meses seis trabajadores. Con la creación de Mascarillas Bejar la plantilla ahora es de 25 y esperan alcanzar los 100 puestos

¿Cómo ha afectado a vuestra actividad el «boom» de compra de mascarillas? Sí, nos ha afectado en positivo de forma espectacular. Las mascarillas son una necesidad que con el Covid-19 se ha revelado indispensable para poder llevar una vida social, laboral o diaria con la máxima seguridad entre nosotros. La obligatoriedad de su uso era una medida necesaria que ha tardado pero que, fi nalmente, se ha impuesto por lógica pura. Y claro, el «boom» de esta necesidad nos ha hecho crecer de forma brutal por la avalancha de pedidos, que nos incentiva y obliga a comprar maquinaria, formar más trabajadores y seguir apostando por España.

¿Esta crisis os ha salvado?, ¿tuvisteis que reforzar la plantilla? Por desgracia sí. Digo por desgracia porque esta es una de esas ocasiones en la que el crecimiento y la salvación de nuestra empresa está acompañada de una terrible pandemia que le ha costado miles de vidas a nuestro país, nuestros vecinos, todos, han sufrido y sufren, y eso no es agradable. Sin embargo, de todas las desgracias salen algunas cosas buenas y esta es una: la salvación de empresas en riesgo total de quiebra y la nueva industrialización del país. Esto era muy necesario desde el año 2008, que tras el «dumping» chino (una competencia brutal y desleal con nuestra fuerza productiva que se quedo desamparada) forzó la ruina , sin ayuda alguna de nadie, de cientos de pequeñas empresas familiares que son vitales en España y en Europa.

¿Cómo se encontraba el sector antes de la pandemia?, ¿el cierre de fronteras ha revivido a la industria española? El sector estaba herido en casi todo el textil, y en todos los casos por la altísima competencia exterior sin aranceles. En nuestro caso, el textil de descanso, con especial dedicación a las almohadas de alta calidad, no sufría tanto. Pero aun así, la competencia de los precios asiáticos han sido muy duras con la empresa familiar del sector. Sin embargo la industria española está sacando musculo una vez más por sí sola. Somos un gran país con emprendedores fuertes y capaces de pensar, crear, apostar y ganar en este tipo de nuevos riesgos con la fuerza de nuestro empuje. Las fronteras cerradas han ayudado, lógico, pero lo que deberíamos es apoyar nuestros productos e incentivar su calidad e imagen, porque las fronteras se volverán a abrir en un mundo global y habrá que estar de nuevo a la altura de los retos que vienen.

¿Tuvisteis problemas para encontrar material? Sí y muchos, en Europa, no solo en España, no hay disponibilidad de tejido y material para fabricar buenas mascarillas quirúrgicas y el existente ha bastado solo para las necesidades vitales de los países correspondientes que la necesitaban toda. China nos cerró el suministro, cuando se dio cuenta de que empezábamos a fabricar bien en Europa y nos ha tocado hacer milagros. Ahora estamos en un momento muy interesante, captando empresas antiguas y de alta calidad que, como nosotros, necesitan un apoyo y una nueva frontera de futuro. No puedo contároslo, pero estamos en pleno análisis de varios proveedores muy interesantes para realizar una alianza estratégica líder. Lo veréis en breve.

¿Es posible un modelo industrial español, de calidad y con sueldos a la altura? Sí, es muy sacrifi cado y difícil, pero posible. La clave esta en formar muy bien a los trabajadores para que optimicen conociendo bien la maquinaria sus tiempos de producción, es más importante el ritmo de fabricación sostenido y optimizado con objetivos de producción diarios de calidad, que las horas y horas que, en muchas ocasiones, los trabajadores españoles se han tenido que dejar en procesos industriales mal planteados y mal organizados, con maquinaria obsoleta y sin incentivos. Los costes han de rebajarse además en el material, sin perder la calidad, pero nunca en la plantilla, el factor humano distingue sellos de calidad y marca.

¿Os contactaron las autoridades sanitarias? Hemos sido contactados y estamos en negociaciones con varias administraciones, pero es tal la avalancha de pedidos de los particulares, y su necesidad que nadie cubre, que aquí es cuando me planteo como empresario y español emprendedor, pero también padre de familia y ciudadano, que debo proveer también a los consumidores particulares que necesitan ser atendidos , y que no tienen como en general. ¿El sector mantendrá una facturación elevada durante una larga temporada? Como decía la prensa internacional, la mascarilla tiene un medio y casi largo recorrido en nuestra vida social a partir de ahora. La verdad es que el horizonte de la salud mundial todavía es una incógnita, no sabemos si habrá rebrotes o si nuevas cepas amenazaran con llegar a Europa, así que es mejor estar prevenidos.

¿Contribuís con donaciones a la lucha contra el Covid-19? Por supuesto, si compra una caja, cuando la abra, descubrirá nuestro modo de contribuir en este momento a la actual situación de nuestro país. Solo le diré que somos una empresa solidaria de una manera ejemplar, y que nuestra gran producción nos facilita que podamos hacer felices a muchos con el resto del país. No concebimos ver esta quiebra sin hacer nada y no nos sentimos bien si, ahora que esta desgracia nos ha salvado, no devolvemos a la vida lo que nos acaba de brindar con la generosidad necesaria. Además también donamos regularmente a hospitales, , centros religiosos que atienden enfermos y otras ONG como la iniciativa en Madrid #HAMBRECERO con actores españoles que nos apoyan en este fin.

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