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Ricard Solé: «La creación de bacterias sintéticas podría modificar el clima»
Ricard Solé: «La creación de bacterias sintéticas podría modificar el clima»

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Ricard Solé: «La creación de bacterias sintéticas podría modificar el clima»

  • Ricard Solé: «La creación de bacterias sintéticas podría modificar el clima»

El científico Ricard Solé plantea la creación de bacterias sintéticas capaces de alterar la atmósfera a fin de que la Tierra se vuelva más resistente al cambio climático

Tiempo de lectura 5 min.

13 de noviembre de 2018. 14:25h

4/9/2018

Entre las distintas propuestas que existen para colonizar Marte hay una que ha inspirado a unos científicos españoles para salvar a la Tierra de las amenazas del cambio climático. Es el proyecto de la terraformación, planteado por la División de Ciencia Planetaria de la NASAy que integra múltiples estrategias para alterar el tiempo del planeta colorado y hacerlo habitable.

El Laboratorio de Sistemas Complejos de la Corporación Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), se ha fijado en una de estas ideas para aplicarla a la Tierra: la transformación del suelo gracias a bacterias cambiadas genéticamente.

El investigador ICREA, profesor en la Universidad Pompeu Fabra y miembro del Instituto Santa Fe (Nuevo México) Ricard Solé es uno de los que está a la cabeza de esta investigación y lanza la próxima pregunta:" ¿Hasta qué punto el humano puede reinventar el ecosistema para asegurar el futuro de las generaciones más jóvenes? "Estos organismos sintéticos pueden ser capaces de salvar la biosfera al alterar la temperatura del planeta y eludir que se prosiga degradando el suelo.

Para Solé, "hacer frente al cambio climático es un reto muy grande y si bien los acuerdos internacionales, como el Pacto de París, y otras acciones científicas, como la geoingeniería, que trabajan en ello, no son suficientes". El profesor defiende que hay que buscar más opciones: "Nosotros somos los primeros en proponer la idea de la terraformación para eludir que la temperatura prosiga incrementando".

La verdad es que, si bien el calentamiento global ha aumentado en los últimos años, todavía hay tiempo para poner medidas. Es vital actuar antes de que se alcance un punto de no retorno.

Frente al estado actual del cambio climático, ¿de qué forma actúa vuestra propuesta de la bioingeniería del planeta?

La raíz de todos y cada uno de los inconvenientes es que inyectamos dióxido de carbono en la atmósfera. Esto hace que la temperatura de la Tierra aumente. El límite se ha establecido en 2 grados y ahora estamos cerca del grado y medio.

Nosotros diseñamos bacterias cambiadas genéticamente con la meta de introducirlas más adelante en ecosistemas degradados para eludir que colapsen, atenuar los gases del efecto invernadero y suprimir sustancias contaminantes de diferentes hábitats. Se podrían implantar a escala nacional o bien regional. Específicamente, podríamos prosperar el mejorar de un sistema semidesértico.

¿Qué planteáis para progresar estos entornos?

Uno de los principales inconvenientes de estos lugares es que apenas retienen agua en el suelo. Para solventarlo, diseñamos bacterias cambiadas genéticamente que se instalarían en el suelo y crearían una molécula capaz de guardar más humedad.

Asimismo se podrían alterar especies ya presentes a fin de que mejoren la calidad del suelo. Se establecería una especie de colaboración entre bacterias y plantas. Un cambio de esta forma bastaría para favorecer que las plantas tuviesen más resistencia y contribuyesen a que el suelo fuera más rico y diverso. Esto sería suficiente, por lo menos, para separarnos del punto de colapso.

¿Se podría recobrar un ecosistema que está totalmente degradado?

Sería realmente difícil. Es muy complicado entrar en un estado así y devolverlo a su situación precedente. Es como si afirmaras que has destruido una casa y también quieres edificarla con las ruinas. Por poner un ejemplo, hace 5.500 años el Sáhara era verde. En menos de un siglo se estropeó y ahora no puede regresar a su estado inicial.

Con los sistemas semidesérticos todavía estamos a tiempo de que vuelvan a un punto de equilibrio. Es vital actuar sobre estos lugares, en tanto que forman prácticamente el 40% de la superficie del planeta y en ellos vive un porcentaje similar de la población mundial.

Estas bacterias podrían hacer pequeños cambios en el ecosistema para que este mejore, ¿serían capaces asimismo de alterar un ambiente por completo?

En un comienzo, los cambios no tienen por qué ser radicales. Los microorganismos podrían dar sitio a un ecosistema prácticamente igual, con algo más de flora. Eso no quita que no se pueda dar vuelta a un ecosistema y, por poner un ejemplo, pasar de una comunidad escasa a otra con mucha flora.

No sabemos hasta qué punto se podría efectuar una transformación de esta manera. Lo que está claro es que, si deseamos continuar acá, debemos mudar en mayor o menor medida los ecosistemas. Esto puede implicar que haya especies que desaparezcan, pero hay que poner en la balanza qué deseamos.

¿Sería ético que el humano manipulara de esa forma un ecosistema?

La edición genética siempre y en toda circunstancia ha despertado mucha discusión. A día de hoy se emplea prácticamente solo en la agricultura intensiva. Personalmente, considero que se podría alterar el tiempo a gran escala, toda vez que se sostenga en unos límites.

Por servirnos de un ejemplo, incluimos unas barreras genéticas y ecológicas para estabilizar y supervisar la actuación de los microorganismos. La idea es conjuntar y resguardar los hábitats que se han preservado con los que se han creado sintéticamente para sostener la biodiversidad.

Aparte de reivindicar que se puedan editar genéticamente los ecosistemas, asimismo matizáis que esto no es solo cosa de científicos y que se debe implicar toda la sociedad. ¿Qué responsabilidad tenemos cada uno de nosotros para frenar el cambio climático?

Si todos cooperamos, podemos cambiar las cosas. Me preocupa pensar que mis hijos no van a tener futuro porque hemos arruinado el tiempo. Estoy seguro de que estamos a tiempo y que podemos crear una sociedad en la que podamos vivir bien. Para esto, tal vez debamos reconsiderar la manera de consumir: emplear menos plásticos, hacer un empleo eficaz de la energía, emplear menos el coche...

El comportamiento humano, por consiguiente, resulta esencial para que esta clase de ideas triunfe.

Plenamente. La mayor parte de la gente no está siendo consciente de que una pequeña mala acción puede tener un enorme efecto sobre el tiempo. Nosotros planteamos una solución tecnológica, pero la tecnología por sí misma no nos va a salvar. Precisamos las dos cosas: la innovación y el compromiso de la sociedad.

Fuente: Opinno, editora de MIT Technology Review en español