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Este fenómeno, inusual en el mes de mayo, dispara los casos de patologías respiratorias crónicas

El polvo africano nubla la atmósfera

  • El polvo africano nubla la atmósfera

Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2012. 03:44h

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18/5/2012

Madrid- El aire africano no sólo ha logrado que el mercurio diera valores récord para un mes de mayo (en Sevilla se han rozado los 39 grados), también trae otras consecuencias: el polvo.  Ayer, en ciudades como Madrid, se podía observar un «cielo velado», en palabras del portavoz de Aemet, Alejandro Lomas. A pesar de la similitud con la contaminación que, en varios días del año, se instala en la capital, en esta ocasión no era el tráfico rodado el que construía esa imagen, sino una mezcla de arcillas, cuarzo, carbonato cálcico y pequeñas cantidades de hierro. Todos ellos con origen en los «wadis» o desiertos del norte de África. «Lo habitual es que estas partículas se dirijan hacia Cabo Verde y no pasen por la Península, pero los movimientos atmosféricos han hecho variar la dirección del aire», explica Xavier Querol, investigador del CSIC y el responsable de analizar los datos de las diferentes estaciones donde se mide la calidad del aire. El polvo africano es un fenómeno que se da en mayor medida en Andalucía: «El 35 por ciento del año sufre estas intrusiones africanas, mientras en Madrid el porcentaje es menor, cerca del 20 por ciento. Al norte es donde menos llega el polvo, tan sólo supera los niveles estipulados por la Unión Europea el 8 por ciento de los días», es decir, menos de un mes anualmente.

Silvia Alonso también investiga para el CSIC en el Centro de Investigación Atmosférica Izaña, en Tenerife. Fue la primera en advertir sobre la intrusión de este frente de polvo o calima, como lo denominan los canarios, a partir de la interpretación de los mapas: «El primer informe lo realicé el 10 mayo, un poco antes de la entrada de la ola de calor en la Península», explica. Y es que al archipiélago el fenómeno llega antes y «en concentraciones más altas». Su compañero de Aemet explica cómo se crea el  cúmulo de partículas: «Es una masa cálida norteafricana que tienen tendencia a quedarse en suspensión, pero no hay que exagerar», insiste Lomas.

Lo cierto es que la llegada de partículas a la Península no es algo fuera de lo común, «ocurre cada cierto tiempo. Lo que sí sorprende es que se dé en pleno mes de mayo. Lo habitual es que se produzca durante los meses de julio y agosto», explica Alonso. La lluvia y el cambio en las corrientes de aire mitigarán el fenómeno en los próximos días, aunque parte del polvo que permanece flotando en el aire terminará depositándose en la superficie de España.

Querol analizó a lo largo del día los niveles de contaminación  de varias estaciones y los resultados apuntaban a lo mismo: los picos más elevados de contaminación biológica se dieron al final de la tarde, entre las seis y las siete.  «En el desierto de Calanda, por ejemplo, que da una media anual de 13 microgramos por metro cúbico, la media de hoy (por el jueves) es de 35. Si tenemos en cuenta que este centro está ubicado en una zona rural, lo habitual es que en las urbes, los índices sean más elevados».  En Teruel se alcanzaron los 45 microgramos, una cifra que se acerca al punto límite que la UE exige no superar: los 50 microgramos.

Al margen del fenómeno atmosférico y de las imágenes que éste genera, lo más preocupante es cómo afecta a asmáticos, alérgicos, niños y ancianos y deben seguir algunas indicaciones para que las partículas en suspensión no les afecten demasiado.  «Las personas que sufren problemas respiratorios y, en especial los pacientes con patologías crónicas como el asma o EPOC, pueden sufrir una agudización de su estado, una crisis de asma. Pero una persona que no  tiene problemas crónicos puede padecer algún problema en las vías respiratorias», afirma Juan Manuel Díez Piña, neumólogo y experto en Medio Ambiente y Enfermedades Respiratorias  de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Sus recomendaciones van en la misma línea que las de los expertos en meteorología: usar el transporte público y evitar realizar actividades físicas al aire libre sobre todo durante la tarde, cuando se iban a producir las mayores concentraciones de partículas. Además, también es importante tener en cuenta que la temporada de gramíneas acaba de comenzar y, aunque los índices de polen aún no son muy elevados, también perjudican al sistema respiratorio, a los bronquios, particularmente.

Si no queda más remedio que salir a la calle, «es importante usar protección. Sobre todo aquéllos que se mueven en bicicleta. Ellos deberían utilizar mascarilla que siempre evita una repercusión directa», sostiene Díez Piña. Las consultas de los médicos especialistas se incrementan con fenómenos como el del polvo africano y, en algunas ocasiones, «a raíz de un episodio como éste diagnosticamos nuevos casos  de asmáticos o de alérgicos».

 

Una imagen similar a la contaminación
Las instantáneas del cielo de varias ciudades del centro de España sugerían que una nueva «boina de contaminación» se había instalado en muchas de ellas. Pero no es así, son las partículas minerales que las diferentes masas de aire han transportado desde el norte de África y que se han instalado en la Península. Sin embargo, los problemas de visibilidad que ha generado  se irán disipando a lo largo de los próximos días, ya que, de acuerdo con el portavoz de Aemet, Alejandro Lomas, «entra un nuevo frente que dejará lluvias en varios puntos de España y barrerá la nube de polvo que se ha instalado».
 

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