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Bocadillos: sana costumbre contra la obesidad infantil

Poner entre dos trozos de pan fiambres bajos en grasa, queso o algún tipo de conserva como el atún da como resultado una alternativa completa para la media mañana o la merienda que permite, además, llegar a la siguiente comida con menos hambre, no picar entre horas y mantener el peso
 

  • Bocadillos: sana costumbre contra la obesidad infantil
    Bocadillos: sana costumbre contra la obesidad infantil

Tiempo de lectura 4 min.

15 de octubre de 2011. 21:52h

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16/10/2011

Compañero inseparable de recreos y meriendas, el bocadillo ha formado parte del menú de numerosas generaciones. Fiambres, queso e, incluso, chocolate, son los ingredientes «estrella» para poner entre dos trozos de pan. Sin embargo, la tendencia actual está relegando a este alimento en beneficio de otros productos menos saludables como la bollería industrial. El preocupante aumento de las cifras de obesidad infantil ha llevado a los profesionales de la salud a recuperar antiguas costumbres, actualmente perdidas, para luchar contra el exceso de peso entre los más pequeños y entre ella se encuentra el bocadillo. Para Elena Escudero, máster en Nutrición Clínica y especialista en Medicina Interna del Hospital Infanta Sofía de Madrid, el hecho de que la base sea el pan hace que «formen parte de los hidratos de carbono, presentes en la base de la pirámide de la alimentación saludable. Al ir acompañado con algún fiambre o queso constituye una fuente de proteínas, vitaminas del grupo B y minerales».

A la hora de preparar un bocadillo, resulta imprescindible tener en cuenta el tipo de pan que se emplea y, por supuesto, el relleno que se va a utilizar. En cuanto al pan, la doctora Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Universitario La Paz de Madrid y portavoz de la campaña «Pan cada día», recomienda tomar como referencia «consumir alrededor de los 200 gramos de pan diarios que se pueden dividir en cuatro raciones de 50 gramos y distribuírlos a lo largo de las diferentes comidas del día». En esta misma línea se sitúa el doctor Vicente Orós Espinosa, miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) quien añade que «el tamaño debe venir determinado por la edad y actividad física del niño. Así, en torno a ocho dedos de barra fina para los deportistas o la mitad si se trata de una persona que se mueva menos, sería lo más indicado».

Tipos y rellenos

¿Pan de barra o de molde? Este es el eterno debate que se mueve en torno al bocadillo. Mientras el de molde resulta más cómodo porque no hay que comprarlo a diario, como sucede con el de barra, los expertos coinciden en que no debe protagonizar la base de este producto, sino que conviene recurrir a él de forma esporádica. Según Escudero, «aporta grasa y menos agua y fibra que el de barra». Los avances de la industria alimentaria en torno al pan han contribuido a que, gracias al que se vende de forma precocinada, ya no sea necesario tener que comprarlo a diario. Con hornearlo quince minutos, incluso el día anterior, «obtenemos un pan fresco de buena calidad nutricional», advierte Gómez Candela. Aunque prevalezca el blanco, continúa la experta, «gracias al integral obtenemos una buena cantidad de fibra que no hay en el blanco».

A la hora de rellenar el bocadillo, conviene saber que en función del ingrediente que elijamos podemos convertir a este producto en un opción saludable o, por el contrario, demasiado calórico. «Fiambres magros, quesos tiernos o curados, atún o sardinas son excelentes rellenos y lo que, en ocasiones, se podrán alternar con patés muy ricos en hierro y grasas y muy esporádicamente con una crema de cacao». Además, está demostrado, según Gómez Candela, que «si fraccionamos bien la comida conseguimos una alimentación más sana y llegar a la siguiente ingesta en mejores condiciones». El hecho de optar por la bollería industrial ofrece  «un aporte nada desdeñable de grasa y azúcares solubles que lo convierten en un alimento menos saludable», advierte Escudero.

El pan con chocolate despierta las delicias de los más pequeños, pero no siempre resulta una opción sana para tomar a diario. La nueva Ley de Seguridad Alimentaria persigue, entre sus medidas para reducir las cifras de obesidad, disminuir el contenido en grasas saturadas y trans de los alimentos de origen industrial. Así, la empresa Europastry, líder en comercialización de pan prehorneado acaba de lanzar el pan con cacao que no contiene grasas trans, edulcorantes artificiales o sustancias estimulantes, menos sal y sólo 160 calorías por unidad, cuarenta menos que las recomendadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan). Al tratarse de un producto congelado, se puede almacenar en casa y para disfrutarlo tan sólo es necesario descongelarlo. 

No sólo para niños

Aunque parece que el consumo de bocadillos está sólo destinado a los más pequeños, lo cierto es que los adultos también los pueden incluir en su dieta diaria sin que su peso se resienta. Según Orós, «un adulto con peso normal y que realice actividad física puede complementar la media mañana o la merienda con un pequeño bocadillo». Pero el problema de incluirlo reside, para Gómez Candela en que «los adultos tienen la errónea creencia de que el pan es un alimento poco interesante desde el punto de vista nutricional y, además, piensan que engorda. Lo que está claro es que aquellos que lo eliminan de su dieta, –ahora están de moda las dietas en las que los carbohidratos se evitan– aumentan la ingesta de grasas y proteínas». Esta misma opinión la comparte Escudero quien añade que «como están tan de moda las dietas hiperproteícas, el pan de bocadillo parece estar proscrito cuando es un alimento completo, sabroso y barato». 



 

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