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Reanudan el rastreo de la finca de «Las Quemadillas» con radares

«Me dijo llorando que no tenía nada que ver con la desaparición»

El mejor amigo de José Bretón niega su aparente frialdad

  • La Policía siguió rastreando ayer el naranjal de la finca familiar
    La Policía siguió rastreando ayer el naranjal de la finca familiar
  • Reanudan el rastreo de la finca de «Las Quemadillas» con radares especiales
    Reanudan el rastreo de la finca de «Las Quemadillas» con radares especiales
Sevilla/Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de octubre de 2011. 10:32h

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Sevilla/Madrid. 19/10/2011

Alrededor de las 10:15, José Bretón volvía a entrar ayer como detenido por el presunto asesinato de sus hijos Ruth y José a la finca de las Quemadillas (Córdoba), escondido en el asiento de atrás de un Volvo gris y tras pasar la noche en los calabozos.
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía retomaron con él las tareas de búsqueda de la niña de seis años y de su hermano de dos, en las que se utilizó un georradar, un instrumento que permite detectar alteraciones en los estratos del suelo, como los que se producen al remover la tierra si se entierra algo, y restos óseos a partir de los fosfatos. Se ha empleado en otros casos como en el reciente descubrimiento de los cadáveres de una mujer y de un menor en Almonaster la Real (Huelva).
Pese a que el martes y el miércoles se peinó la finca familiar durante diez horas, el paradero de Ruth y José sigue siendo una incógnita y su padre, José Bretón, continúa sin perder los nervios. Fuentes cercanas al caso aseguran que durante la extenuante jornada de su arresto «pareció que en algún momento se iba a venir abajo y echarse a llorar, pero no lo hizo».
En privado, y antes de ser detenido, sí se habría derrumbado, de acuerdo con la versión de los más allegados a su familia. Rafael Molina es el mejor amigo de Bretón, «casi familia», en sus palabras. Vecino de la calle Don Carlos Romero de Córdoba, conoce al acusado desde que ambos eran niños. Desde esta posición, defiende su «presunción de inocencia» y afirma que no le cree capaz de cometer un crimen. Además, frente a la imagen fría que la Policía ha aportado del acusado, Molina describe a un padre desesperado por encontrar a los niños. «El sábado, que fue el último día en que vi a José, me dijo llorando que él no tenía nada que ver con la desaparición de sus hijos», aseguró a LA RAZÓN. Por ello, no cree «que sea capaz de hacer lo que se dice que ha hecho». Aunque reconoce que «tiene un carácter muy fuerte», pide respeto, que se deje a la Policía trabajar, y expresa un deseo: «Pidamos a Dios que los niños aparezcan vivos».
Agentes asociados a la investigación salían y entraban ayer del inmueble, en mitad de un cordón de seguridad ampliado, portando maletines, bolsas de plástico y otros elementos de trabajo.

Con un antropólogo forense
Los policías contaron con el asesoramiento in situ de un antropólogo forense y junto al detenido, estuvo su abogado, José María Sánchez de Puerta Aranda. Éste confirmó que el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba, que lleva el caso, ordenó en su auto la detención del padre de éstos «por indicios racionales de criminalidad», sin precisar cuáles, y aseveró que su cliente se encuentra «mal». Bretón no tiene ánimo, según el letrado, y sin él no se mueve ni un ápice de su versión inicial. La investigación en las Quemadillas se centró en un área de naranjos del interior de la finca que el martes habían marcado los perros. En los despachos, la clave sigue estando en desentrañar qué pasó desde las dos hasta las seis de la tarde del 8 de octubre, día en el que el ex militar denunció que había perdido a sus hijos en el parque Cruz Conde.
Fuentes policiales trabajan con la hipótesis de que en ese espacio de tiempo estuvo en las Quemadillas con los niños y de ahí se trasladó al parque. Durante esa visita a la finca es cuando se hizo la hoguera, cuyos restos hallaron los agentes con fragmentos óseos de animales y que, según declaró Bretón, encendió para quemar basura.
Las cámaras de un complejo infantil próximo al Cruz Conde lo grabaron a las seis de la tarde hablando con un guarda, y Bretón realizó una llamada unos cuarenta minutos después para alertar de la desaparición de los menores. 

Hipótesis alternativas
Por su parte,  la familia materna trasladó a este periódico que otro  grupo de la Policía, vinculado al que trabaja en Córdoba, busca aún a Ruth y José, por lo que no pierden la esperanza de encontrarlos vivos.
Apuntan que han existido otros escenarios de búsqueda y puede haber más. Al parecer, varios agentes inspeccionaron hace unos días una urbanización del núcleo residencial de El Portil (Huelva), donde los padres de los menores fijaron su residencia unos meses y en la que residió Bretón tras la separación.
Sánchez de Puerta espera que su defendido pase a disposición judicial esta misma tarde, después de que preste declaración a lo largo de la mañana.

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