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Seminci

Cuerda para rato

El director inaugura el certamen con «Todo es silencio»

  • Ángela Molina recibió ayer la Espiga de Honor en la Seminci
    Ángela Molina recibió ayer la Espiga de Honor en la Seminci

Tiempo de lectura 2 min.

21 de octubre de 2012. 03:19h

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21/10/2012

vaLLADOLId- Cuenta José Luis Cuerda que lo que siempre le ha interesado son las personas, «las razones por las que hacemos y decimos unas cosas y no otras». En «Todo es silencio», su nueva película, que inauguró ayer la Seminci, tres niños criados en una pequeña aldea costera de Galicia hacen y dicen en un entorno enrarecido por el contrabando e iluminado por el mar, capaz de brindarles una cosecha de naranjas un día y, al siguiente, una remesa de ataúdes. Veinte años después, el contrabando de tabaco se convierte en narcotráfico de heroína, y los tres niños, en el reflejo de la cara y la cruz del crimen organizado. «Siempre me ha gustado colocar a los personajes en las circunstancias sociales, políticas, económicas, históricas en que mejor se puede expresar su drama personal», explica el director, que, tras «La lengua de las mariposas», vuelve a adaptar un texto de Manuel Rivas.

Los actores Miguel Ángel Silvestre, Quim Gutiérrez, Juan Diego y Celia Freijeiro protagonizan este drama en el que comparten metraje la lírica del mar y las persecuciones en lancha, porque por muchas películas que haya rodado Cuerda, un director siempre tiene una cuenta pendiente, en este caso, la de rodar escenas de acción: «No lo había hecho en mi vida. Tenía la misma ilusión de cuando haces un corto, que es demostrarte a ti mismo si sabes planificar y rodar. Es un rompecabezas tremendo, pero creo que no la he jorobado», explica.

Al director todavía le quedan algunas espinas que sacarse, esta vez, en forma de guiones. Pero  hay una que le duele especialmente, más que las demás. «Ésta puede ser mi última película, aunque espero que no. Tengo varios guiones escritos, empezando por el de "El hereje", de Miguel Delibes. Lo pongo sobre la me-sa y me dicen que no hay dinero, pero sí lo hay para otras cosas. Me duele especialmente porque Delibes estaba encantado con ese guión. Me dijo una vez: "Mira si me gusta que mientras lo leo canturreo". Se me quedó grabado», añade.
 

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