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La nueva web del Senado abierta a la burla pública el día de su estreno

  • Bastaba con seleccionar un determinado enlace y añadir al final la frase que uno quisiera ver publicada. Al lado, un ejemplo
    Bastaba con seleccionar un determinado enlace y añadir al final la frase que uno quisiera ver publicada. Al lado, un ejemplo

Tiempo de lectura 2 min.

13 de noviembre de 2012. 01:25h

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13/11/2012

Con diez meses de retraso y rodeada de polémica la nueva web del Senado se estrenó ayer bajo la atenta mirada de los internautas que, viendo lo que había costado –nada menos que 437.691,5 euros– se afanaban en buscarle el sentido a tan excesiva inversión.

Pero con lo que se encontraron fue con una chapuza. Si uno intentaba buscar información sobre cualquier senador de la Cámara lo más que podía encontrar sobre él es que «siempre lo encontraréis en la cafetería». Chocante ¿verdad? Pues aún hay más.
A los ideólogos de esta revolucionaria página web se les olvidó cerrar la puerta, como aquel que dice, y pasó lo que tenía que pasar… se colaron los «hackers». Aunque dicho sea de paso tampoco era muy difícil boicotear la web del Senado, bastaba con seleccionar un determinado enlace y añadir al final la frase que uno quisiera ver publicada. Así podíamos ver algunas tan recurrentes como «los senadores nos estafan», «esta mierda cuesta 437.000 euros» o «aquí no trabaja ni dios». Tampoco faltaron las patrióticas al estilo «se sienten coño» e incluso las deportivas, con el entrenador del Real Madrid como protagonista: «Mourinho se la saca again». Capítulo aparte merecen los comentarios sobre los atributos íntimos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Esto sucedía en torno a las 16:00 horas y la noticia corrió como la pólvora por las redes sociales. Todos querían dejar su impronta y twitter dio buena cuenta de ello. Justo el día en que la Cámara Alta lanzaba también su cuenta oficial @Senadoesp. En un intento por arreglar el grave fallo de seguridad la web estuvo bloqueada bajo el cartel de «discupen las molestias», pero ya era tarde. El Senado sufrió el escarnio y la mofa de los internautas que no dudaron en calificar este proyecto de «robo a mano armada».
Sobra decir que éste no era el momento más oportuno para su debut. El dispendio de Ipads en el Congreso, el gasto excesivo de los senadores en llamadas a números 902 y sms o los 657.846 euros que la Cámara Alta se ha gastado este año en la compra de 700 ordenadores de mesa y 300 portátiles… no era la mejor carta de presentación. Por no hablar de los pinganillos, que ahí siguen, pese a que algún partido ya ha planteado la posibilidad de quitarlos sin mucho éxito.

En definitiva, el grave fallo de ayer, que recuerda al ocurrido hace dos meses con la nueva web de la Casa Real, echa por tierra cualquier argumento de sus señorías para justificar la sustanciosa suma de dinero invertida. Desde twitter, eran muchos los que defendían que un proyecto de estas características requiere de una gran inversión, pero tras analizar las deficiencias de la web, llegaban a la conclusión de que en el caso del Senado «se ha tirado el dinero».

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