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Cuando los reptiles volaban: desvelan el misterio de las alas del pájaro prehistórico

Para los paleontólogos, el Archaeopteryx es tan enigmático como la «Mona Lisa». Considerado el primer pájaro de la Historia, el debate sobre si pudo volar está más cerca de resolverse tras revelar el color de sus plumas con tecnología óptica de nueva generación
 

  • Cuando los reptiles volaban: desvelan el misterio de las alas del pájaro prehistórico

Tiempo de lectura 4 min.

28 de enero de 2012. 23:10h

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29/1/2012

No todas las aves tienen la capacidad de volar –basta mirar al avestruz, al emú o al kiwi entre otros–, pero el famoso pájaro prehistórico Archaeopteryx había sembrado la duda sobre si podría sobrevolar aquel mundo de criaturas gigantes. De volar, este animal sería considerado como el padre de todos los pájaros, el eslabón perdido de las aves. El debate sobre si podía surcar los cielos con el batir de sus alas era una pregunta sin respuesta desde hace más de 150 años, cuando fue descubierto en un depósito de piedra caliza de Alemania. Desde entonces ha sido uno de los fósiles «estrella».
Según Ryan Carney, biólogo evolutivo de la Universidad de Brown en Providence (EE UU), «el Archaeopteryx  es considerado como la "Mona Lisa" de la evolución, una especie única». Sólo unos años antes de su descubrimiento, Charles Darwin había levantado ampollas con su obra «El origen de las especies» y este pájaro-dinosaurio alentó la imaginación de los paleontólogos. Por una parte tenía rasgos propios de un reptil como otros dinosaurios, con dientes, las garras afiladas y una cola huesuda. Pero parte de su anatomía se asemejaba a la de las aves. Tenía dos alas cubiertas de plumas y poseía espoleta, ese hueso en forma de «y» que se encuentra en la pechuga de las aves. Tenía alas, pero ¿podía volar? Esa pregunta ha permanecido siglo y medio sin respuesta y ahora parece que el misterio está muy cerca de ser resuelto.
El equipo de investigadores liderados por Carney, empleando la última tecnología en óptica, ha conseguido averiguar qué color tenían sus plumas y ese dato, que pudiera parecer baladí, es clave para conocer cómo vivió este enigmático reptil-pájaro.
Una pluma fosilizada es la pieza fundamental de la investigación que se publica esta semana en la revista «Nature Commmunications» y que fue financiada por la Sociedad Geográfica de Estados Unidos y la Oficina de las Fuerzas Aéreas para la investigación científica. «Es la primera vez que tenemos evidencia del color de las plumas y esta pigmentación le proporcionaría ventajas estructurales al plumaje durante esa etapa de la evolución –explica Carney a este semanario–. Esa microestructura de la pluma es idéntica a la de los pájaros voladores modernos».  
Pero no resulta tan sencillo conocer el color de unos restos biológicos fosilizados. Aunque se había intentado muchas veces en el pasado, esto sólo ha sido posible gracias a los nuevos equipos desarrollados por los alemanes de Carl Zeiss. Esta vez se ha recurrido a un poderoso microscopio de electrones sobre los restos de la pluma fosilizada.
«Aunque no podemos ser concluyentes, estas estructuras pigmentosas habrían incrementado la fuerza y la durabilidad de la pluma, lo que también supondría una ventaja a la hora de volar. En los pájaros modernos, la presencia de melanina incrementa la dureza de la keratina de las plumas en un 40 por ciento, más o menos. También el espesor o la resistencia a las fracturas por abrasión y por el estrés del movimiento repetitivo del aleteo. Es por eso por lo que las plumas, especialmente en sus extremos, suelen estar teñidas de color negro. Algo de lo que estamos seguros al 95 por ciento en el caso del Archaeopteryx », asegura Carney.

¿Y los pterodáctilos?
La presencia de melanina en los fósiles fue un descubrimiento reciente, de hace sólo cuatro años. Cuando Jakob Vinther, de la Universidad de Yale, halló los pigmentos en el saco de la tinta de un calamar fosilizado y pensó que por qué no habría de hallarse en las plumas u otros vestigios prehistóricos.
El siguiente paso en esta carrera por otorgarle al reptil con alas el título de «primer pájaro moderno» se centrará en las bárbulas de las plumas –las que salen a ambos lados del eje central–, ya que son idénticas a los pájaros actuales.
De todas formas, para la mayor parte de los profanos en Paleontología, los pájaros prehistóricos que vienen rápidamente a la cabeza son esos dinosaurios voladores con envergauras de alas de unos cuatro metros, no un ave del tamaño de un cuervo como el fascinante Archaeopteryx. ¿Y los Pterosaurios? Éstos sí que volaban, pero no dieron lugar en ningún momento a los pájaros quehoy se posan en las ramas de los árboles.
La explicación que ofrece Carney es clara. «En primer lugar, los pterosaurios eran reptiles voladores no dinosaurios y fueron los primeros vertebrados con la capacidad de volar, pero no constituyen el linaje de los pájaros actuales. De hecho, mientras que las aves tienen plumas, estos otros animales estaban provistos de una membrana en sus alas».
En cualquier caso la historia del pájaro prehistórico Archaeopteryx tendrá muchos más capítulos.
 

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