Estrasburgo

La OTAN se rinde al plan de Obama

La OTAN se rinde al plan de Obama
La OTAN se rinde al plan de Obamalarazon

A un lado del puente, Nicolas Sarkozy. Al otro, el resto del mundo. Todo el poder concentrado en la pasarela que une la ciudad francesa de Estrasburgo con la alemana de Kehl. Es el símbolo de la OTAN para su 60 cumpleaños, el de la unidad, la reconciliación. Y por supuesto, la mejor foto para el presidente galo. Todos los líderes mundiales viniendo hacia él, con Merkel y Obama a la cabeza. Con ese símbolo arrancaba la cumbre de las cumbres. Foto de familia y reunión de apenas dos horas en las que debían decidir el apoyo a la nueva estrategia para Afganistán planteada por el presidente norteamericano, Barack Obama, el nuevo rumbo estratégico de una Alianza anclada en conceptos de la Guerra Fría y el nombre del futuro secretario general de la OTAN. Todo aderezado con la bienvenida a Croacia y Albania como miembros de pleno derecho de la Alianza y el refuerzo del diálogo con Rusia, una necesidad y una prioridad para los intereses aliados de cara a controlar a sus vecinos islámicos. Convencidos todos de que Afganistán es el gran test para la OTAN, la prueba definitiva de su validez o defunción, no ocultaban su interés en el proyecto de Obama para la misión, un clavo ardiendo para buena parte de los aliados, que veían en el país asiático una ratonera de la que no saldrían nunca. Allí, decía Sarkozy al inicio de la sesión, «se juega parte de la libertad del mundo» y hay que hacer el esfuerzo, añadía Jaap de Hoop Scheffer, el saliente jefe de la OTAN, para que deje de ser una amenaza para el mundo. Con esta entusiasta audiencia, incluido Sarkozy, Obama salió de Estrasburgo con el compromiso de la Alianza de reforzar el contingente afgano con otros 5.000 soldados y de modificar la estrategia sobre el terreno hacia una mezcla de frentes: por un lado, el civil, ayudando a crear una estructura de Estado y entrenando a tropas y policías para dotar de una infraestructura de seguridad suficiente; por otro, la militar, en el intento definitivo de dar el golpe de gracia a los talibanes que permita una reconstrucción tranquila; y por último, un frente económico, en el que cada país aportará fondos no sólo para la reconstrucción, sino para la instrucción y un proceso electoral, el de agosto, que se considera clave para el futuro del país. Y como complemento a este triple frente, o como cabeza de lanza del mismo, la implicación de los vecinos, especialmente de Pakistán, y de los propios afganos en la construcción de su propio futuro en comunión y codo con codo con las tropa internacionales imbuidos del concepto OTAN de reconciliación. Al fin y al cabo, lo que proponía Obama y han respaldado los aliados era una visión más global, no sólo de seguridad y de combate al terrorismo sino de éste objetivo al mismo nivel que el desarrollo, enfocado este a una democratización completa y a un íntegro crecimiento social en todos los planos. En cuanto a tropas, los mayores contribuyentes: Reino Unido, con 900 y Alemania, con 600. De ahí hasta la cifra acordada pequeñas aportaciones de multitud de países, enfocados al proceso electoral y a la instrucción de Ejército y Policía. Respecto al futuro de la Alianza, lo obvio es que todos subrayaban la necesidad de adaptarla a los nuevos retos, pero nadie concreta nada a la espera de continuar con este proceso de transformación en meses futuros que se encargará de liderar el nuevo secretario general, Anders Fogh Rasmussen, primer ministro danés. La idea es transformar la OTAN hacia un modelo más capaz de crear políticas preventivas más intensas, un discurso y una acción más política en busca de socios o aliados eventuales en las zonas donde se manifiestan los riesgos a los que debe hacer frente la Alianza. La OTAN cierra satisfecha su cumbre del sesenta aniversario y, con el impulso de Obama y la reincorporación de Francia, con un futuro más claro.