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Obama: «Estoy encantado de poder llamarle amigo»

Obama: «Estoy encantado de poder llamarle amigo»
Obama: «Estoy encantado de poder llamarle amigo»larazon

Cinco años después, las banderas de Estados Unidos y de España se intercalaron para escenificar el reencuentro entre dos administraciones hasta hace poco irreconciliables. Cinco años después, un presidente español caminaba solo por un pasillo junto al hombre más poderoso del mundo. Ayer lo hicieron Obama y Zapatero en Praga, ambos sonrientes, dirigiéndose a la primera reunión al más alto nivel de la nueva administración estadounidense con el Ejecutivo español. Juntos, y bajo la atenta mirada del jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emmanuelle, los dos mandatarios posaron sonrientes ante las banderas, estrechándose las manos. Obama incluso pasó su mano por encima del hombro del jefe del Ejecutivo español. Entre ellos no hablaron:ni uno habla inglés ni el otro castellano. Así mantuvieron las formas para la foto más buscada por el Ejecutivo socialista. Una reunión de 45 minutos Brevemente, antes de encerrarse durante tres cuartos de hora y bajo la sonriente y atenta mirada de Zapatero, que a punto estuvo de arrancarse a hablar pese a que las preguntas iban dirigidas a su homólogo, el inquilino de la Casa Blanca se deshizo en elogios hacia su colega. «He disfrutado mucho trabajando estos días junto al presidente Zapatero», comenzó haciendo referencia a las cumbres del G-20 en Londres y de la OTAN en Estrasburgo, donde ambos han coincidido y han compartido esfuerzos para que Turquía aceptase al nuevo secretario general de la Alianza Atlántica, el danés Anders Fogh Rasmussen. En esta línea, y pese a la brevedad de sus encuentros por los pasillos de estas cumbres, Obama destacó que Zapatero «es un hombre que no sólo entiende la extraordinaria influencia de España en el mundo, sino que también se toma muy seriamente sus responsabilidades». Para rematar sus elogios, el presidente norteamericano expresó primero su confianza en que «la ya sólida relación que tenemos sea aún más fuerte» en el futuro, y concluyó afirmando que «me siento muy afortunado de poder llamarle amigo». Zapatero, por su parte, señaló que «en este momento se abre una nueva etapa en las relaciones» entre ambos países y subrayó que su Gobierno está «muy interesado» en «colaborar con la nueva administración del presidente Obama para lograr un orden mundial de paz, más justo y para luchar contra la pobreza». En definitiva, «para conseguir un mundo mejor para las nuevas generaciones». Acto seguido, los dos, un poco más alto Obama, se encaminaron hacia la sala donde mantendrían su encuentro, el presidente norteamericano con la mano en la espalda del español. Obama entró antes a la sala, y dentro continuaron los parabienes. El nuevo tiempo de las relaciones bilaterales se abría con una exposición inicial del presidente en la que mostraba su convencimiento de que «vamos a tener unas relaciones amistosas» entre los dos países, a lo que añadía en español «muy simpáticas». De hecho, expresó sus ganas de visitar España y de volver a Barcelona, donde estuvo durante su juventud en un viaje por Europa. Esto dio pie a que ambas delegaciones se intercambiaran las pertinentes invitaciones para que Obama visite oficialmente España y Zapatero haga lo propio en Washington. Antes, el inquilino de la Casa Blanca mostró su interés por conocer a todos los miembros de la delegación española, con quienes departió unos minutos antes de comenzar la reunión formal.